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VIENE EL TIGRE, ¿POR QUÉ NO CORREMOS?

Los medios periodísticos dicen que la oposición anuncia desde ya para las elecciones presidenciales 2026 un tigre como candidato.

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Por:

Lucero Martínez Kasab

 

Lucero Martínez Kasab

 

Los medios periodísticos dicen que la oposición anuncia desde ya para las elecciones presidenciales 2026 un tigre como candidato. Conversando con un joven comprometido con la situación política del país nos hemos preguntado ¿y, ¿dónde está el león del progresismo? Da tristeza el atraso del progresismo porque, parece que quisiera ponerse a tono con el deseo de una vida buena para Colombia, pero no le alcanzan las piernas para correr y escapar del tigre anunciado, todavía está jadeando por la carrera de las elecciones del 2022.

Solemos decir que el progresismo tiene un gran desbalance en su subjetividad si lo tomamos como un solo cuerpo: sus acciones no corresponden con su pensamiento. Es un cuerpo sin armonía, sin coherencia. Al caminar los brazos van por un lado y las piernas por otro, como un cerebro inmaduro que aún no logra dar las indicaciones neuronales necesarias para mantener el balance corporal. La subjetividad de la izquierda es profundamente inmadura; es decir, que no logra una estabilidad para enfocarse en un Norte y dirigir hacia allá sus pasos.

Pero, no seamos injustos, no todo el progresismo es así, generalizar nos llevaría a desconocer a los millones de colombianos coherentes, decididos, lúcidos en cuanto a la defensa de unos ideales de mayor justicia social. Fue por ellas y ellos, los progresistas coherentes, que se logró la presidencia de Gustavo Petro. Es preciso, entonces, identificar qué sucede dentro del progresismo que no corre en estos momentos ante el rugido del tigre para las elecciones 2026.

Empezamos por notar que no se tienen grandes centros de pensamiento, escuelas de formación política que cultiven a sus militantes y simpatizantes en cuanto a la importancia de la política en la vida de las personas, de principios éticos, de pedagogía electoral, de economía, de superación personal, etc. Escuelas que, además de formar intelectualmente, hagan las veces de un gran catalizador que imprima fuerza, desarrollo, voluntad para seguir con la defensa de las ideas y las acciones en bien de la sociedad.

Se observa que el progresismo está conformado por múltiples grupos minoritarios de etnias, afros, LGTBI, etc., que ayudan a formar una gran base, por supuesto, no obstante, esa condición se convierte en un gran defecto porque, luchan separadamente por sus propias reivindicaciones diluyendo una gran fuerza que unida jalonaría el crecimiento y permanencia del progresismo. Ya es hora que cada grupo se identifique con las reivindicaciones de los otros, que los afro se solidaricen con la lucha de los indígenas; los indígenas con las de los LGBTI; que los LGBTI con las de los afros, así, en una confluencia de minorías, pues, al fin y al cabo, todas conducen al respeto por la diversidad dentro de los DDHH.

Es visible en sectores del progresismo la contradicción de sostenerse en luchas muy largas, pero cuando se acerca la posibilidad de soluciones con sus defectos que se pueden ir corrigiendo en el tiempo se llenan de desánimo, se auto sabotean colmándose de pesimismo que contagian a los demás en las mesas de café, en las esquinas, en las reuniones políticas. Desestiman los logros, por ejemplo, del actual gobierno, el primero progresista en la historia de nuestra República, de tal forma que dicen que si Gustavo Petro ganó fue gracias al estallido social, como si el mismo Petro no hubiera participado de ese movimiento; como si una protesta como esa no se mereciera la elección de un presidente de sus entrañas.  Dicen que si ganó fue porque la derecha no quiso robarse las elecciones, pero no resaltan que Petro alcanzó a aglutinar a millones de colombianos alrededor de su propuesta de justicia social y ambiental y que ese fervor de la gente, precisamente, contuvo a la oposición de cualquier acto fuera de la ley…, y, así, van desestimando el propio triunfo…, Erich Fromm le llamaba a eso miedo a la libertad.  Cuánto le cuesta al progresismo echar pa´lante como se dice en la Costa y con ello seguir la senda de la libertad.

El progresismo también debe tener claro que sus filas están plagadas de burgueses en la conciencia como lo dijera el filósofo Juan José Bautista, quienes, aparentemente, militan en las ideas de una sociedad más igualitaria para todos, no obstante, son oportunistas que van detrás del dinero y de sacar ventajas personales en cada reunión a las que asisten, son hipócritas que en corto tiempo ya dejan ver sus aspiraciones netamente individualistas; saben utilizar al movimiento político y a las personas en beneficio propio haciendo un daño muy grande dentro de los partidos porque, desorientan los procesos y, a los nuevos integrantes, que son personas muy valiosas dentro de las corrientes políticas.

Una parte del progresismo colombiano no está viendo el trabajo tan inmenso de Gustavo Petro en la presidencia aun teniendo en contra la Fiscalía, la Procuraduría, las Cortes y ciertos puestos cercanos incluso a él mismo. No sopesa la responsabilidad tan vertical del presidente al subir la gasolina para cubrir un déficit del país dejado por Duque que, de no hacerlo Petro, perjudicaba a Colombia y lo hizo poniendo en juego su pellejo político porque, sabía que todo subiría. Lo hizo y remontó esa desventaja porque, también sabía que, por otro lado, estaba buscando cómo bajar el precio de los insumos para la agricultura y con ello devolver el precio de los alimentos.

Esa parte del progresismo no evalúa que, si el pueblo aguantó la subida de la gasolina, fue por la credibilidad de la que él goza con la gente producto de su trabajo político serio de toda la vida. Desvalorizan que Petro consiga tanta admiración en el exterior como si eso no se revirtiera en Colombia; el presidente busca protagonismo no por él, sino por el país y los hechos lo respaldan: está consiguiendo inversiones económicas muy importantes como la de la multinacional Nestlé desde Davos, durante el Foro Económico Mundial. No caen en la cuenta que, entre mayor visibilidad y aceptación internacional consiga Petro por su tipo de liderazgo y trabajo por el medio ambiente y su país, se promociona Colombia como destino turístico, además, hace más difícil cualquier acción de la oposición por derrocarlo. No valoran con qué denuedo el presidente Petro ha luchado por los niños de la Guajira, del Chocó, por entregar tierras a los campesinos, por entregar ayuda económica para una vida más digna a los de la tercera edad, por ayudar a los jóvenes con el ingreso a la Policía, al Ejército, a las universidades. No sopesan el acto del Presidente de empezar su gobierno dando mejores alimentos a los integrantes de las fuerzas armadas que es un acto de gran humanidad y, además, una jugada política audaz; rara vez, un animal, entre ellos el ser humano, olvida quién le dio de comer cuando estaba hambriento y, eso, lo sabe muy bien Petro porque él mismo padeció de hambre y alguien tuvo que haberle dado de comer. Un Presidente que nos está mostrando que hay que saber de historia y geografía de Colombia y del mundo de una manera seria. Que hay que leer de filosofía política, de medio ambiente, de economía, de administración, de inteligencia artificial, de sistemas, etc. Que nos enseña cómo responder de manera certera a la oposición. Que nos muestra un control sobre sus emociones incluso ante el juicio contra su propio hijo y la persecución de la oposición hacia su hija pequeña. Que está demostrando todos los días que la vida es un proceso circular que inicia con las gotas de agua de la lluvia hasta la comida servida en la mesa.

Pero, se quejan porque Petro no llega hasta sus localidades y no resuelve el problema de la inseguridad que reposa en los alcaldes corruptos y en nosotros mismos porque, no hemos sido capaces de unirnos para cuidar nuestra democracia local. Somos muy conchudos, queremos que todo lo resuelva el Presidente.

El mismo Gustavo Petro nos ha dicho hay que correr  y, si él, que está en semejante puesto de poder, un hombre muy inteligente y bien informado, nos está diciendo que hay que correr, hay que creerle y correr, por algo lo dice. Pero no. Estamos felices criticando, lamiéndonos las heridas del ego primitivo porque el Presidente no nos nombra en sus discursos, deplorando que no nos atienda. No hemos entendido que la presidencia de Gustavo Petro ha derrumbado una muralla inexpugnable de doscientos años, que este hombre está guerreando duro con todo lo que la oposición le atraviesa a su paso en medio de un Estado que es una institución complejísima, un campo minado; no pretendamos colgarnos de su cuello. Su presidencia sólo es el primer paso y él lo está dando todo. Es nuestro deber continuar con el proceso más allá de su presidencia que finaliza en el 2026.

Los partidos progresistas están demorados en escoger el león o la leona, que enfrente al tigre de la oposición; hay mujeres muy valiosas como la ex ministra de salud Carolina Corcho; hombres como David Racero, Wilson Arias, Carlos Caicedo, entre otros. Una escogencia pronta guiada por el pragmatismo y el desprendimiento en favor de ganar las elecciones presidenciales y del Congreso en el 2026.

Pragmatismo relacionado con el pueblo que es el votante final, quien decide en la intimidad de su conciencia y de su voto. A quien hay que tener en cuenta al ofrecérsele un tarjetón con la facilidad de escoger en unos segundos un único símbolo o esa maraña de logos, nombres y colores que obnubilan la memoria, dispersan la atención y amplían el margen de error en el acto de marcar el tarjetón.  De ahí la importancia de la lista cerrada. Es el proceso de selección de los integrantes de esas listas el que hay que depurar, no dudar de la lista cerrada que tiene la inmensa y no despreciable ventaja de facilitarle al elector marcar el tarjetón dentro de un papel enredado. No le hagan difícil al lector la elección con la lista abierta, hay que facilitarle la acción, eso es pragmatismo.

Desprendimiento de los egos, de las ideas, de las aspiraciones propias en favor de aquél o aquella candidata que fácticamente se pruebe que avanza como candidato entre el pueblo, cargarle la maleta, como decía Petro, a quien vaya adelante porque, lo que interesa es ganar las elecciones 2026; conservar la representación del poder porque, perderlo ahora, sería una espera de otros doscientos años…, recargada.

1 comentario
  1. William maya e dice

    Buenos días felicitaciones por hacer prensa libre por la dra lucero Martinez kasab por el artículo de la propuesta del presidente partido único muchas gracias

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