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LA FUERZA SECRETA DE UN POEMA

La fuerza secreta de un poema está definida por las expresiones que se crean

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Por:

Graciela Sánchez Narváez

 

Graciela Sánchez Narváez

 

Antes de exponer mi poema, quiero referirme un poco a algunos elementos fundamentales sobre la palabra “poesía”. Proviene del latín “poesis” y del griego “poíesis” que significa “crear”, “hacer” y “producir”.

La fuerza secreta de un poema está definida por las expresiones que se crean para manifestar en forma depurada y artística, todas las emociones, sentimientos y reflexiones del ser humano.

Su producción puede ser en verso o en prosa, aunque antiguamente, la poesía se escribía únicamente en verso y se regía por normas exigentes de composición, por lo cual, otros conceptos que comprende la poesía fueron: la métrica, la rima, el ritmo y las figuras literarias que hacían de ésta tarea, un arte completamente exigente. Por la libertad que se requiere en todo hecho artístico, la poesía se ha orientado en el momento, a utilizar como recurso el verso libre, lo cual, no quiere decir que la haga menos rigurosa.

Para su consideración de mi autoría, el poema: Paisaje, aún sin publicar.

 

Paisaje (inédito)

Sólo se puede
 adorar la imagen
leve,
un poco al filo del abismo,
de este singular paisaje,
que demarca
la casa,
la morada
rodeada de montañas
que me elevan en su calma milenaria
cuando la noche lamenta 
su infortunio.
No es fácil
desterrar de la sonrisa
la magia carnosa
que con cada capricho
viste los labios
de sol con cetro,
provocando los secretos
de los dioses
que se esconden
cuando juegan la baraja
sentados en el pico
de la luna.
No.
no se puede
desconocer
el horizonte tornasol
que se refleja
en el fondo del pozo;
ni se puede
atrapar
la estrella
enredada
entre las nubes grises,
que se tizan
y desvanecen el terciopelo
que engalana la colina.
No.
no se puede habitar
 el cuarto oscuro,
de cuatro paredes
silencioso,
húmedo,
tan lejano ya del corazón;
de su abrigo,
de su latido,
de su abrazo violeta
y su amatista.
No.
No pudo
ser indiferente
al día que sufre su resaca;
al sol encendiendo lamparones
y delatando a las estrellas,
donde
transcurren
moribundos los instantes.
No.
No puedo dejar de oír
 tu voz
colgada
en cada rincón olvidando,
en cada memoria
de tu huella,
pues somos los mismos
cayendo
enteros como piedras
en el agua,
aspirando
el aire
que no alcanza para todos;
subiendo
como plumas
en el pico del viento; 
cayendo
nuevamente a la pradera.
con los pies desnudos
de los siglos.
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