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IPIALES DE ANIVERSARIO MUNICIPAL

Este 23 de octubre se cumplen 159 de la creación del municipio de Obando con capital Ipiales, según Ley 131 del 23 de octubre de 1863 emanada del Estado Soberano del Cauca

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

Este 23 de octubre se cumplen 159 años de la creación del municipio de Obando con capital Ipiales, según Ley 131 del 23 de octubre de 1863 emanada del Estado Soberano del Cauca, en cuyos límites quedaban los siguientes distritos parroquiales, hoy municipios:  Cuaspud – Carlosama, Cumbal, Iles, Males-Córdoba, Pupiales e Ipiales; así como las siguientes aldeas: Potosí, Aldea de María (Contadero), Puerres, Gualmatán, Pastás-Aldana y Mayasquer; y cuatro caseríos: Colimba, Yaramal, Chiles, y Pun (hoy El Carmelo, perteneciente al Ecuador desde 1917); y más tarde, en 1871 se anexó el Distrito Parroquial de Guachucal y se creó el Distrito de Contadero, también anexo.

Como homenaje a Ipiales se comparte dos poemas, uno del bardo Florentino Bustos Estupiñán (Ipiales, 1893-1971) y otro de mi autoría; épocas y estilos diferentes con una misma inspiración, la ciudad en donde Juan Montalvo vio nubes verdes y el poeta Bustos las cantó, aquí su poema escrito en 1924:

 

Sombras en la plaza (Foto Javier Garzón)

Ipiales

I
El sol lanza sus rayos que expande en la llanura;
decorar los paisajes en la estelar esfera;
las nubes esmeraldas sonríen en la altura,
abajo en los plantíos galana primavera.
Más, Febo se agiganta, prosigue su carrera
en los celestes mundos. De súbito fulgura
la luna – soberana de luenga cabellera –
que en el etéreo espacio disipa la negrura.
Aguardan dos titanes a la ciudad silente,
dos colosales cimas del corazón del Ande;
Ipiales se adormece … el al soñar ferviente –
despierta con la gloria – munificente, grande,
es mi tierra nativa, do todo es poesía:
amada por Montalvo … Y es para siempre mía … !
II
¡Quisiera que mis cantos, blasones de hidalguía
tuvieran sueños de hadas, ritmos de ruiseñor;
para rendirte Ipiales, pletórico de ufanía –
en versos cristalinos – mis éxtasis de amor!
Mi canto yo quisiera – vivero de hidalguía –
creciera lindamente, cual la donosa flor;
gustoso … tierra amada, decirte en ese día:
¡Urbe sagrada salve … ! ¡Yo soy tu trovador!
¡Después oh cara Ipiales! con prole pensadora
fueras otra Venecia, ciudad inspiradora,
luciendo tus volcanes: el Chiles y el Cumbal…
¡Entonces, yo admire: por tu dombo divino,
por tus prados y flores que presagian tu sino,
con grandezas perennes, con mi amor inmortal…!

 

Y el de mi autoría, escrito en 2017:

 

Amor por Ipiales (Foto Javier Garzón)

Ipiales, sacra y profana

¿Qué más podría decir yo de este pueblo
con Nubes Verdes?
Ya no es mío,
pero yo seguiré siendo suyo
por los tiempos de los tiempos
cuando la memoria me conduce
al llanto originario de la infancia
o al desconsuelo cuando recuerdo
a los ancestros idos

 

Más que casas y tejados desbaratados
donde el tiempo no se detuvo
más que plazas y calles desorganizadas
donde se forjó su historia
más que sus templos de hecatombes
y de sacrificios en aras del contrabando
-de dineros y de conciencias-
mucho más que eso
es el pueblo donde el cénit
se viste de nubes verdes.
Es la tierra de los encuentros
entre Pastos e Incas
la tierra de los límites
-no que separan
sino que unen-
Rumichaca
donde van y vienen
buscando el sustento honesto
los miles de mujeres y hombres
que ansían verter su alegría
en unos cuantos billetes
o tras la busca de fortunas que les vienen a algunos
de manera prodigiosa
Tierra de las quimeras
y de los titanes
que nunca nos abandonan
de los expendedores
de sueños
que se plantan incólumes
en las esquinas de San Felipe
bajo el parque que ostenta un nombre
de mujer ajena
Tierra de los politicastros
que se entundan en el Parque 20 de Julio
olvidando así promesas
y volviendo lo común su propiedad privada
Tierra de extranjeros y de propios
que buscan lavar sus culpas y sus pecados
en el templo de la ostentación
y en el río de los desdenes
desde donde cerca
los divisan
los Mochines ancestrales
en un reclamo permanente
por olvidar las raíces
Ipiales
Nubes Verdes,
tierra de todos y de nadie.
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