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DEJAR ATRÁS DÉCADAS DE VIOLENCIA Y TRABAJAR JUNTOS POR UNA COLOMBIA EN PAZ

La paz en Colombia no será tarea fácil, pero este cese al fuego bilateral representa un paso esperanzador en el camino hacia la reconciliación y la transformación de una nación que ha vivido múltiples conflictos. Con el respaldo de la comunidad internacional y el compromiso de todas las partes involucradas, se vislumbra un futuro más prometedor para el país...

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Por:

Katerin Erazo, Periodista

Fundación Paz & Reconcilación, Pares

 

katerin Erazo

 

En un evento público histórico en Corferias, el Gobierno de Gustavo Petro y la delegación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) oficializaron el cese al fuego bilateral que entra en vigencia hoy jueves 3 de agosto, marcando un hito en la búsqueda de la paz en Colombia. Tras casi 30 años de intentos de negociación, este acuerdo de seis meses representa el más largo jamás pactado con esta guerrilla, y será verificado por Naciones Unidas.

Con la presencia del presidente Gustavo Petro y más de 2.000 personas provenientes de diferentes territorios del país, el evento en Corferias se convirtió en un símbolo de esperanza para una nación que ha padecido décadas de conflicto armado. La tarima, dispuesta con 14 puestos, acogió a las delegaciones de ambas partes y a los organismos acompañantes, así como a los 81 delegados del Comité Nacional de Participación, quienes representan a 30 organizaciones y sectores de la sociedad civil.

El Comité Nacional de Participación es una pieza clave en este proceso de paz, ya que su función principal será la de recolectar y sistematizar las propuestas de la sociedad civil con el objetivo de alcanzar una paz duradera. El plan de trabajo del Comité abarca hasta mayo de 2025, y se compone de cuatro fases claramente definidas. La primera fase se enfocará en la realización de 15 encuentros nacionales y nueve regionales, en los que se recopilarán las iniciativas más importantes de los distintos territorios.

Cabe recordar que en total fueron nueve puntos los consignados en el documento del cese, en el que se explican temas importantes como: el papel de la Iglesia; el monitoreo y verificación; prórroga y suspensión del cese al fuego; seguridad y protección; veeduría; pedagogía; seguridad al ELN; comunicación; y rol de la mesa. Estos puntos serán verificados desde nueve oficinas regionales y locales, las cuales serán fundamentales en el seguimiento. En los protocolos también se establece cómo se podrían romper dichos acuerdos del cese al fuego por parte de algún tipo de incumplimiento entre las partes.

Aunque la sede principal del Comité estará en Bogotá, también se prevé la realización de sesiones en diferentes partes del país, con el apoyo de un representante especial del secretario general de la ONU en Colombia y la Conferencia Episcopal. La participación de la comunidad internacional, a través de Naciones Unidas, es un respaldo significativo para el proceso de paz en el país.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas anunció la ampliación del mandato de la Misión que opera en Colombia, con el fin de verificar el cese al fuego bilateral con el ELN. Para llevar a cabo esta labor, se enviarán 68 observadores adicionales al país, quienes integrarán el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) en las instancias nacional, regional y local. La Misión será portavoz del MMV y trabajará en conjunto con la fuerza pública, delegados del ELN, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y la Conferencia Episcopal.

Es relevante recordar el contexto histórico del ELN, el cual es considerado como la guerrilla activa más antigua del continente americano, con más de 50 años de historia en Colombia. Durante su existencia, ha sido señalado por cometer múltiples crímenes de guerra y abusos contra civiles, incluyendo asesinatos, desplazamientos forzados y reclutamiento de niños, según un reporte de Human Rights Watch de 2021.

El líder actual del ELN es Eliécer Herlinto Chamorro, conocido como “Antonio García”. Chamorro asumió el liderazgo del grupo en junio de 2021, sucediendo a Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, quien había estado al frente de la guerrilla desde la década de 1970. “Antonio García” ha sido considerado uno de los miembros más radicales de la organización, enfocado en aumentar la capacidad militar del grupo.

A lo largo de su existencia, el ELN ha pasado por distintas etapas y ha enfrentado diversos retos. En la década de 1980, se destacó por especializarse en el secuestro y obtener ingresos a través de rescates. En la siguiente década, el grupo atacaba regularmente los oleoductos más grandes del país y cobraba impuestos a cultivadores de marihuana y coca, especialmente en el departamento de Bolívar.

Sin embargo, el ELN también ha tenido varios intentos de negociar un acuerdo de paz con los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque, que no llegaron a buen puerto. Un punto crítico se dio en 2019, tras un ataque con carro bomba en una escuela de Policía en Bogotá que dejó 21 muertos y alrededor de 80 heridos.

En los últimos cuatro años, el ELN ha sido considerado presunto responsable de cerca del 10% de las acciones violentas durante el Gobierno de Iván Duque, según un informe de Indepaz. Los responsables materiales de estos actos han sido, en su mayoría, grupos armados ilegales, narco-paramilitares o sucesores del paramilitarismo, grupos disidentes y residuales del proceso de paz con las FARC-EP, y la fuerza pública.

En contraste, una investigación de Indepaz señala que el ELN enfrenta ahora un declive de carácter institucional y que la legitimidad que tenía en algunas zonas del país se ha ido estancando. El punto de ebullición fue la reanudación de los diálogos de paz con el gobierno de Gustavo Petro, tras la suspensión de las negociaciones en 2019.

El cese al fuego bilateral es una apuesta central para alcanzar la paz y reconciliación en Colombia. Algunos frentes del ELN han manifestado su deseo de acatar y respetar el acuerdo, suspendiendo todas sus operaciones ofensivas contra la población y la fuerza pública. Es un paso significativo hacia la paz que, sin duda, demandará esfuerzo, diálogo y compromiso de ambas partes.

El proceso de paz en Colombia enfrenta desafíos y obstáculos, pero la instalación del Comité Nacional de Participación y el inicio del cese al fuego son señales de que el país avanza hacia la construcción de una sociedad más justa y en paz. La colaboración de la comunidad internacional, representada por Naciones Unidas, también es vital para garantizar la implementación y verificación del acuerdo.

La paz en Colombia no será tarea fácil, pero este cese al fuego bilateral representa un paso esperanzador en el camino hacia la reconciliación y la transformación de una nación que ha vivido múltiples conflictos. Con el respaldo de la comunidad internacional y el compromiso de todas las partes involucradas, se vislumbra un futuro más prometedor para el país sudamericano. Es momento de dejar atrás décadas de violencia y trabajar juntos por una Colombia en paz.

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