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AURELIO ARTURO EN COREA DEL SUR

IDEAS CIRCULANTES

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Por:

Graciela Sánchez Narváez

 

Graciela Sánchez Narváez

 

Dance el viento y las verdes lontananzas
Me llamen con recónditos rumores:
Dócil mujer, de miel henchido el seno,
Amó bajo las palmas mis canciones

 

Desde 2016, la Cámara Colombiana del Libro, con reconocimiento del Ministerio de Cultura de nuestro país, ha reunido a los líderes de las más importantes Ferias del libro en Colombia, con el propósito central de promover espacios de apoyo común, para la gestión de la circulación del libro.

La Feria del Libro que cada año se realiza en Corferias de Bogotá, ha tomado como día central el 23 de abril, fecha en la que se celebra el “día del idioma”, en conmemoración del fallecimiento del genio de las letras españolas Miguel de Cervantes Saavedra, que casualmente coincide con el nacimiento del más prestigioso dramaturgo de habla inglesa, William Shakespeare. Filbo, como es su sigla, desarrolla estrategias y alianzas para entablar relaciones entre editores y escritores del mundo, que son base importante del desarrollo cultural en todo el territorio y soporte financiero para los emprendimientos editoriales.

Después de dos años de haberse realizado virtualmente la Feria del Libro, por los motivos de la pandemia que asoló al mundo, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, anuncian el regreso de la Feria Internacional del Libro en Bogotá de manera presencial y con la participación de Corea del Sur como país invitado de honor. En este encuentro se entablan y fortalecen relaciones de amistad entre los gobiernos y embajadas de los dos países y de la misma manera entre escritores y editores, hasta llegar a la feliz conclusión de designar a Colombia como invitado especial para asistir a la feria de Corea en Seúl.

De manera que muchos escritores y editores de Colombia viajaron a Corea del Sur para exponer sus libros en Seúl, durante los días comprendidos entre el 1 y el 5 del presente mes. Allí se encontraron con los autores de las obras literarias más importantes del mundo. Sabemos también que Corea del Sur es una importante potencia económica y tecnológica, cosa que para un país invitado significa no solo el fortalecimiento de las relaciones culturales con todos los países que asisten, sino el impacto sobre el desarrollo económico que con estas relaciones se genera.

 

 

El logro central de este encuentro tiene que ver con la presentación de libros colombianos traducidos al idioma coreano y viceversa, libros coreanos traducidos al español, con el fin de facilitar su lectura en uno y otro país. Este intercambio hará circular otros conocimientos y nuestra cultura en el país asiático, con la posibilidad de leernos e interpretarnos desde nuestras propias culturas. Con este propósito se han traducido obras como Morada al Sur, del poeta y escritor nariñense Aurelio Arturo Martínez, que luce en los stands de la Feria del Libro en Corea,  junto con las más destacadas producciones de la literatura colombiana, como las obras de nuestro Premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, de quien se tradujeron Cien Años de Soledad, El amor en los tiempos del Cólera, El Otoño del Patriarca y Memoria de mis Putas tristes. También se encuentran en esta embajada literaria, La Vorágine, de José Eustasio Rivera, La Virgen de los Sicarios, de Fernando Vallejo, entre muchas otras. A su vez, la ministra de Cultura de Colombia, Angélica María Mayola y el embajador de Colombia en Corea del Sur, Juan Carlos Caiza, han expresado su deseo de mostrar ante el mundo, y con este intercambio, una Colombia creativa, diversa y fraternal. Toda la propuesta se orienta a  abrir las puertas de Colombia y borrar las fronteras  frente a otros países internacionalmente.

Al ser Colombia invitada de honor de Corea, han sido invitados algunos escritores colombianos entre los que se encuentran: Santiago Gamboa, Rómulo Bustos, William Ospina, Laura Ortiz, Pilar Quintana, entre otros, para un total de diez y siete personas. Un colombiano de nombre André Solanos, según lo que se ha sabido, es residente en Seúl y ha jugado un importante papel en la evolución de esta iniciativa, fundamental para las relaciones entre Colombia y el país asiático.

Este hecho es para nosotros un motivo de gran orgullo y satisfacción, teniendo en cuenta que Aurelio Arturo  Martínez es un poeta nariñense nacido en la Unión en 1906. Sabemos todos que a lo largo de la historia se ha constituido en una de las figuras más influyentes de la poesía de su tiempo. Salió de su tierra natal muy joven, arrastrando dos dolores: la muerte de un hermano cuando era niño y la reciente muerte de su madre. Fue a Bogotá a estudiar Derecho y se encontró con el grupo de escritores de su tiempo, conformado especialmente por Eduardo Carranza y José Rojas, quienes pertenecían al Círculo llamado Piedra y Cielo, influenciado por Juan Ramón Jiménez.

Si bien es cierto que Aurelio Arturo tomó de los piedracielistas el refinado manejo del lenguaje y la metáfora, su estilo fue mucho más allá, por lo que se dice que fue una isla afortunada en el territorio colombiano, ya que su estética sobrepasó toda pretensión. Su carácter tímido e introvertido, lo hizo muy independiente en la forma de escribir su poesía y entender su musicalidad, que fue única y se destaca por su seducción mágica y por su refinado manejo de la emoción, la que fue mucho más allá de los piedracielistas de su tiempo.

En un país retórico y locuaz se apartó de afanes dominantes de éxito y de ser nombrado. Morada al Sur se publica en 1963. Gana el Premio Guillermo Valencia,  que lo otorga la Academia Colombiana de la Lengua. Lo siguieron Guiovany Quessep, Juan Manuel Roca, William Ospina, Omar Ortiz.

Los dejo con parte de uno de los mejores y más conocidos poemas de nuestro autor, titulado Clima, pues en él refleja todo lo que es nuestro entorno y nuestra esencia nariñenses.

 

Clima

 

Este verde poema, hoja por hoja,
lo mece un viento fértil, suroeste;
este poema es un país que sueña,
nube de luz y brisa de hojas verdes.
Tumbos del agua, piedras, nubes, hojas
y un soplo ágil en todo, son el canto.
Palmas había, palmas y las brisas
y una luz como espadas por el ámbito.
El viento fiel que mece mi poema,
el viento fiel que la canción impele,
hojas meció, nubes meció, contento
de mecer nubes blancas y hojas verdes.
Yo soy la voz que al viento dio canciones
puras en el oeste de mis nubes;
mi corazón en toda palma, roto
dátil, unió los horizontes múltiples.
Y en mi país apacentando nubes,
puse en el sur mi corazón, y al norte,
cual dos aves rapaces, persiguieron
mis ojos, el rebaño de horizontes.
La vida es bella, dura mano, dedos
tímidos al formar el frágil vaso
de tu canción, lo colmes de tu gozo
o de escondidas mieles de tu llanto.
Este verde poema, hoja por hoja
lo mece un viento fértil, un esbelto
viento que amó del sur hierbas y cielos,
este poema es el país del viento.
Bajo un cielo de espadas, tierra oscura,
árboles verdes, verde algarabía
de las hojas menudas y el moroso
viento mueve las hojas y los días.
Dance el viento y las verdes lontananzas
me llamen con recónditos rumores:
dócil mujer, de miel henchido el seno,
amó bajo las palmas mis canciones.
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