TAL VEZ NO PASE NADA

La historia hará responsable a la ineptitud de Duque y su gobierno de haber encendido el fogón con su terca y provocadora reforma tributaria

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Lo vivido hasta ahora durante estos cuarenta días en Colombia, ni lo hemos podido digerir ni somos capaces de saber cuándo y cómo terminará.

La lógica indicaría que todo podría estar cerca de concluir: el comité de paro se mamó de estar negociando unos desfiles y unos bloqueos que nadie sabia que ellos dirigían; los muchachos se dejaron matar sin que los volvieran héroes y poco a poco se han ido mamando también; algunas barricadas se desbarataron después de diálogos parroquiales o las destruyeron haciendo crecer la imagen internacional de Duque y sus policías como crueles y atropelladores. Pero como las fuerzas constitucionales no saben defender lo conquistado muchas han sido nuevamente reconstruidas.

Los decretos presidenciales para simular que gobernadores y alcaldes, soldados y policías le obedecían a Duque demostraron todo lo contrario. El decreto de Jorge Iván para llenar el vacío de poder que dejó crecer cobardemente en Cali, terminó siendo apenas la proclama de fundación de un probable nuevo partido de izquierda: el de la Resistencia.

A los muchachos de las marchas y de las barricadas no los oyeron; antes que regalarles los computadores y los planes de datos que pedían para igualar por lo bajo los derechos a la educación, les echaron baldes de agua sucia llamándolos vándalos, criminales y terroristas, pero jamás insurrectos como en verdad lo fueron. La resistencia y la primera línea apenas fueron poéticos, nunca se organizaron ni mostraron una jefatura en algún nivel. Aprendimos -eso sí- que Duque no tiene mando, que del paro se colgaron Petro y Uribe para abrirle las entrañas a sus propios derrumbes y que los plutócratas son los dueños del poder y apuestan a no perderlo.

Nunca supimos quién de verdad organizó y financió el paro: si las ONGs de Soros o las células posmarxistas o los dólares mexicanos de la cocaína. 

La historia hará responsable a la ineptitud de Duque y su gobierno de haber encendido el fogón con su terca y provocadora reforma tributaria. Los analistas políticos le endilgarán a Petro por no haber sido capaz de aprovechar el momento histórico para encabezar el gran cambio.

En fin, como lo temíamos, aquí ha pasado de todo y al final parece que no va a pasar nada. Ni Duque renunció, ni Petro solidificó su candidatura, ni convocaron Constituyente, ni los muchachos se tomaron el poder bloqueando ciudades y carreteras; todos quedaron al descubierto y en calzoncillos y aunque nadie quedó satisfecho sobrevive la esperanza de que nos abrieron el camino hacia un futuro, bien pero bien distinto, del que creíamos haber encontrado.

Muchas gracias.

El Porce, junio 8 de 2021

 

Escuche la Crónica de Gardeazábal, a continuación.

 

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