SUBIENDO A LAS CARRERAS

CRÓNICA DE GARDEAZABAL

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

A los 78 años no se puede andar a las carreras, mucho menos subiendo gradas. Empero, desde cuando durante la campaña electoral el perverso señor Trump le esputó a  Biden que era un viejito chuchumeco y que le iba a hacer falta salud para gobernar, alguno de esos asesores de imagen que rodean a los gobernantes pusieron al septuagenario candidato a entrar corriendo a las plataformas desde donde se dirigía a la multitud.

El día de la elección, lo recordamos muy bien, entró a la tarima en el parqueadero de Delaware donde recibió el resultado de su victoria en una fenomenal carrera y, de ahí en adelante, cada que le toman alguna declaración mientras camina o llega a  algún sitio, lo hace dando brinquitos como niñito de 4 años antes de montarse al carro donde lo van a llevar a pasear.

La semana pasada lo pusieron a subir la interminable escalera del avión Force One de los presidentes gringos  como lo hizo con los mismos ímpetus adolescentes de hace por lo menos 60  años que vivió, y tropezó tres veces y tres veces cayó rodilla en tierra. Uno entiende que el señor Biden no quiere aparecer ante sus gobernados ni  ante el mundo entero como Franklin Delano Roosvelt en silla de ruedas y con muletas, y aunque bien podía ascender hasta la puerta de ingreso de ese avión tan grandote en una plataforma de cargador, tanto los exégetas como los cuidadores de su imagen lo obligan a seguirse mostrando capaz, juvenil y con bríos, así verbalmente diga cosas incoherentes o meta las de  caminar hablando lo que un presidente no se espera que diga como cuando dijo que Putin era un asesino. Y, mucho menos si su triunfo electoral se debió al hecho de haber  mostrado la compostura y dignidad que le hacían falta a Trump.

Pero bien, el señor Biden es el presidente de Estados Unidos y allá ellos y quienes lo eligieron. Lo grave seria que un colombiano como yo me quedara callado y no revirara cuando el ciudadano identificado con la cédula 79.940.745, que dice que  gobierna Colombia, dijo, con la misma o mayor frescura que usó Biden, que Maduro es un asesino, como lo hizo en el programa de Pregunta Yamid.

Así el de Colombia tenga las pruebas que dice tener de la ONU y de la Corte Penal Internacional y el de USA jure y perjure que el ruso mandó envenenar a Navalny, no podemos seguir viviendo tan tranquilos de ahora en adelante si ese va a ser el lenguaje usado por un par de presidentes del mundo para referirse a otros  mandatarios.

Gustavo Álvarez Gardeazábal,

El Porce, marzo 23  de 2021.

 

Cae tres veces Biden al subir al avión presidencial
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