REBELIONES DEL SILENCIO EN LIBRO DE JESSICA DÍAZ NANDAR

... pero no hay vuelta atrás, la ilusión es nuestro espejo diario y nos engañamos para sobrevivir.

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Por:

Julio César Goyes Narváez *

 

Julio César Goyes Narváez

 

 

Como personaje del libro, solo espero la libertad leída.
(Ser volátil)

 

Hacemos eco al epígrafe de la escritora, tomamos en serio la libertad de la lectura de Despliegues por Armadura de hueso, seudónimo que firma la carátula (Fallidos editores, Medellín, 2021). El libro se arma con aforismos (ser volátil) y poemas (Ser humano), no entraré en definiciones, en mis términos son textos expandidos que la modernidad fusiona como una forma más apropiada para radiografiar los avatares del hombre arrojado al tiempo, fragmentado, trizado. En cambio, quiero dejarme seducir por el seudónimo, pliegue en una época que se vacía de intimidad, por la singular metáfora que oscila entre lo conformado de manera resistente o consistente, por tanto, molar, y lo que ha de acabarse porque es triturador, cambiante, frágil, pues el tiempo atraviesa el hueso y desestructura la armadura.

 

Despliegues…

 

De suerte que habrá sistema-forma mientras haya hueso que lo sostenga, pero no es para siempre porque hay fugas y modificaciones en sus segmentos; de otra manera, la desintegración y transformación de lo humano adviene, elude la representación tradicional de la identidad y se reacomoda en la diferencia. Esta dilucidación inicial acuna el sentido de lo que quiero decir del libro de Jessica Díaz Nandar, por eso me interrogo: ¿qué queda, entonces, después de que la existencia se desarma y los huesos, vueltos moléculas en cenizas, vuelan?  La poeta filósofa o la filósofa poeta ­–el orden es irrelevante en este caso– responde que la Palabra es pliegue-despliegue, vaivén sostenido por el hueso, pero uno que arma la memoria logrando que el silencio no sea un gesto improductivo o trauma, sino un acto de rebeldía:

 

Soy, ante los ojos del mundo,

lo que ha hecho de mi la palabra:

Encarnación de las volatilidades

que exigen merecimiento de vida,

rebeliones del silencio.

(Rebeliones del silencio)

 

La gran María Zambrano en su clásico libro Filosofía y poesía (1939), ilustra al respecto: el filósofo piensa lo que vendrá, se dirige hacia el futuro, el poeta busca el origen. La poesía, entonces, se mueve en esa abscisa cuya mitad se pliega de deseo (fugacidad) y la otra mitad en despliegue (continuidad que anhela lo eterno). De suerte que somos armadura, acto de resistencia y orden, pero también estamos hechos de hueso fracturado, de dolor y muerte. Y porque es breve la humana eternidad no podemos irnos sin haber dejado rastro. Jessica Díaz Nandar vuelve a responder en su rebeldía:

 

Una vida por el arte.

Una que nos permita quedarnos sin que existamos.

Que nos entregue además de percepción,

discernimiento.

(Memoria)

 

Jessica…

 

De manera que cuando el hueso se torna sepia después de haber vivido en “un mundo atestado de gente, de ruidosas distracciones, es un reto de salvación de ese espacio íntimo…” (Ser volátil). Así la palabra se torna escritura, narración, experiencia que combate ante la cristalización de la vida y que pone una armadura para que la existencia deseante, soñadora, imaginativa no se debilite, no recaiga. El poeta es un héroe de la vida moderna dejó pensado y sentido el gran Charles Baudelaire; la poeta de La Unión, Nariño, reafirma esta filosofía cotidiana sin destino, ni resignación: “…debemos entregarnos a la condena de tal heroísmo” (Ser volátil).

 

 

 

Como heroísmo es el amor y el sexo que a veces armoniza, la poeta tiene conciencia de la derrota en la modernidad de ese ideal del amor y pensando en el cuerpo que es fugaz toma partido por su ausencia como signos; escribe:

 

En este aposento indudablemente hace falta

el ruido de tu cuerpo. Pero, en definitiva, 

se me ha dado por amar aún más este silencio.

(Ser volátil)

 

La seguimos cuando encontramos la certeza de que lo Real de la muerte, el sexo y la violencia está allí acosándonos, arrojándonos a una percepción publicitaria que nos dice que duraremos por siempre, como si los huesos no se desarmaran un día, como si cansados de desplegar no anheláramos también plegarnos; pero no hay vuelta atrás, la ilusión es nuestro espejo diario y nos engañamos para sobrevivir. La sociedad es un eufemismo tan perverso como necesario:

 

Con cuanta calma nos permite rotar el cosmos,

a merced de su eternidad.

(Ser volátil)

 

Queda la palabra, es necesario reiterar; no cualquier palabra, sino aquella que es canto y cuento como decía don Manuel Machado. La poeta nariñense nos lo recuerda a su manera, con su tono original, ella, que es armadura de hueso, que canta y cuenta performando su poesía en música con escenario:

 

La vida vino por su cuenta, a nosotros nos queda

deslizarnos sobre ella por nuestro cuento.

(Ser volátil)

 

La escritura es por menester deidad,

gloria trascendente.

(Deidad)

 

Los caminantes con pies heridos van

a surcar la tierra de sus muertos,

a avivar aquellas voces

entre el polvo de sus huesos.

(Los caminantes)

 

Coro

(…)

Vuelve a soñar,

Jamás los detendrán

su voz es imbatible y con el sol renacerá.

(…)

(Parcas)

 

Como heroica es la actitud que deberían tomar los sujetos de esta modernidad ambigua y perversa que, en términos de Jessica Díaz Nandar “(…) hiede a sociedad en desintegración. La gente viva se esconde, a la gente muerta la ventilan. Sin embargo, la barbarie tiene como fondo un sonido a naturaleza en plena resurrección” (Ser volátil).

 

Y así acaba esta lectura en libertad que da cuenta de la experiencia subjetiva armada en fragmentos, respiros, destellos, casi susurros; tal vez no hay otra manera de escribir sino haciendo eco de la ironía de quien forja el aforismo: “Ausencias en caída libre hacia un fantasmagórico recogimiento” (Ser volátil). Y por más que la escritora se ufane en que las palabras inconformes y absortas que dice sean una “masacre de versos”, hay atmósfera poética, imágenes en tensión sostenidas por la idea; si no no hay presión de la forma lírica hay narración de huesos, “añoranza de volver” no tanto al pasado como paraíso perdido, sino a la escritura que recupera la vida y reincide en sus avatares, que forja “morada de los deseos” y al tiempo es letras en el hastío. Este libro despliega testimonio y al tiempo se pliega recóndito, alguien se sabe rebelde y sentencia ante la indiferencia y exclusión el “¡Puño arriba!”, intuye un “presente con nuevas esporas” y apalabra la memoria porque “es templo de esperanza”.

 

* IECO- Universidad Nacional de Colombia
El escobillón rojo del colibrí, Bogotá,
Agosto 2 de 2022
La época del Pacto Histórico

 

Jessica Díaz Nandar

 

Jessica Díaz Nandar nació en La Unión, Nariño, Colombia. Abogada, Técnico forense y escritora. Experiencia creativa con una marcada inclinación hacia la filosofía y la literatura. Declarada “poeta revelación más destacada del Sur -Occidente Colombiano 2019” por la Corporación Prensa Correo del Sur versión XLV. Autora del poemario “Del despertar de otros sentidos”, libro digital “Sumergirse”, antología de poetas colombianos y del proyecto “Letra en relieve”, poesía musical. Su último libro Despliegues, bajo el seudónimo de Armadura de hueso, publicado en Medellín por Fallidos Editores, 2021.

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