AL OÍDO DEL NUEVO PRESIDENTE DE COLOMBIA

Nada más oportuno que traer a sus oídos los sabios e imperecederos consejos que nuestro Amo y Señor Don Quijote de la Mancha dio a Sancho Panza, su fiel escudero, antes de que se fuera a gobernar la tan anhelada Ínsula Barataria,

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Por:

Vicente Pérez Silva

 

Vicente Pérez Silva

 

 

En vísperas de la toma de posesión de la presidencia de la República, Gustavo Petro Urrego, en medio de tanta expectativa y de tanto preparativo, nada más oportuno que traer a sus oídos los sabios e imperecederos consejos que nuestro Amo y Señor Don Quijote de la Mancha dio a Sancho Panza, su fiel escudero, antes de que se fuera a gobernar la tan anhelada Ínsula Barataria, con la advertencia de que sus consejos sean el norte y guía que lo encamine y saquen “a seguro Puerto deste mar proceloso a donde se va a engolfar, que los oficios y grandes cargos no sean otra cosa sino un golfo profundo de confusiones”. Consejos que son del siguiente tenor:

Primeramente. ¡Oh hijo! Has de temer a Dios; porque en temerle está la sabiduría, y, siendo sabio, no podrás errar en nada.

Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse…

Has gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte, y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio…

Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.

Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

Cuando te sucediera juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso.

No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio; y si le tuviere, será a costa de tu crédito, y aún de tu hacienda…

Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes…

 

 

Pero no contento con estos consejos, Don Quijote, con el único interés de que Sancho acierte en las actuaciones de un buen gobierno, le escribe una carta con estas reflexiones:

Quiero que adviertas, Sancho, que muchas veces conviene y es necesario, por la autoridad del oficio, ir contra la humildad del corazón; porque el buen adorno de la persona que está puesta  en graves cargos ha de ser conforme a lo que ellos piden, y no a la medida de lo que su humilde condición le inclina. Vístete bien; que un palo compuesto no parece palo. No digo que traigas dijes ni galas, ni que siendo juez te vistas como soldado, sino que te adornes con el hábito que tu oficio requiere, con tal que sea limpio y bien compuesto.

Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras, has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, aunque eso ya otra vez te lo he dicho; y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos; que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres, que el hambre y la carestía.

No hagas muchas pragmáticas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se guarden y cumplan; que las pragmáticas que no se guardan, lo mismo que es si no lo fuesen; antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen; y las leyes que atemorizan y no se ejecutan, vienen a ser como la viga, rey de las ranas: que al principio las espantó, y con el tiempo la menospreciaron y se subieron sobre ella.

Qué otro deseo puede expresar un simple ciudadano, sino que el nuevo y tan controvertido presidente de los colombianos lleve a término un buen gobierno con la finalidad de que el pueblo goce del mayor bienestar. Pero, además, teniendo siempre presente esta vieja y sabia sentencia: El buen gobierno prevalece cuando hace felices a quienes están cerca y atrae a quienes se hallan lejos.

 

VICENTE PÉREZ SILVA

La Calera (Refugio del Cóndor), 4 de agosto de 2022

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