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LA PROCURADURIA DESCABELLADA

GEOMETRIAS

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Por sexta vez fracasa la citación para control político, administrativo-penal en contra de la Procuradora Cabello, ominosamente ternada y elegida por el no menos execrable gobierno Duque, cuando ella fungía de ministra de Justicia.

Irónicamente, los senadores de la oposición -encabezados por sus calanchines de Cambio Radical, por el conservador Efraín Cepeda y los uribistas- son los que vienen abortando el debate e impidiendo que se esculquen todos las actuaciones proditorias que la rodean; la última, la absolución de la Abudinem, responsable de la pérdida de más de 70.000 millones de Centros Poblados, vergonzosa y espuria exculpación; añádase la bacanal de la nómina paralela con la que festinó la justicia disciplinaria; la pesquisa exclusiva y excluyente de los empleados petristas con indulto sesgado a todos los uribistas prevaricadores o peculadores que son miles; la incestuosa colocada de sus sobrinos, ahijados, paniaguados, violando los manuales de función administrativa, beneficiando a sus clanes familiares y regionales; la contratación a dedo desde la Procuraduría de 22.000 millones entregados de nuevo al mismo contratista, con lo que ya son más de $71.000 millones a dedo para un solo operador, sin pasar por un proceso de selección pública como lo exige la Ley 80; la vinculación de dos mil millones de pesos en pagos a 14 personas, entre las que estarían los exprocuradores Edgardo Maya y Alejandro Ordóñez.

Sin soslayar la complacencia y complicidad de las altas cortes y el consejo de Estado, que también la ungieron y que han sabido lucrarse jugosamente de su prodigalidad burocrática, inclusive, debería controlarse a la Cabello desde el momento de su postulación y elección que, como ha venido sabiéndose, estuvieron untadas de “vacas” obscenas, paras  y narcos para lograrlas.

Pero -eso sí- cabal omisión e impunidad en los casos de corrupción como Odebrecht, los falsos positivos, el saqueo de las EPS, la ñeñepolítica, la masacre de El Tandil y la vinculación de la familia Char al proceso de Aida Merlano. En el periodo de la actual procuradora, han prescrito 2.600 procesos.

Y que, sin ningún rubor ni celo, ternaron nuevamente a un pujador del mismo partido de la Cabello, ficha de los Fuad Char y de Vargas Lleras, condenados a cooptar ad infinitum a los altos jueces.  Para continuar la opaca y torcida gestión de control disciplinario.

Téngase presente que la justicia contenciosa administrativa dio el aval para la creación de más de mil procuradores dizque para implementar la Convención Interamericana de Derechos Humanos, a sabiendas de que precisamente esa jurisdicción les enervaba competencia a funcionarios administrativos para revocar la santidad de la elección popular. Es decir, creaban un millar de funcionarios para el pago o intercambio de favores, tráfico de influencias nauseabundo entre las altas corporaciones judiciales y la Cabello.

El propio Consejo de Estado acaba de dictaminar que no habrá escarmiento disciplinario sustanciado por procuraduría que no sea debidamente verificado por los jueces. Tal como lo prescribe el artículo 23 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, cuyo magisterio viene observándose desde la tacha al también infamante procurador Ordoñez, cuando atrabiliariamente destituyó de la Alcaldía Mayor a Petro.

Ese Procurador Ordóñez a quien el Estado debe demandar la repetición por las indemnizaciones reconocidas a Petro, en lugar de  estar excluido de la función pública, por el contrario ahora es favorecido por la contratación multimillonaria con la que la Cabello le paga por lo menos el intento de desaparecer al socialista o guerrillero Petro, tan  aborrecido por las gentes de bien -como ellos los uribistas y vargaslleristas- que en vez de empuñar las armas justicieras, apuñan el presupuesto público.

No se sabe por qué la universal resistencia a la propuesta de desaparición de esta bolsa de empleos que sirve únicamente a los aprovechadores de la amnesia colombiana. No es la primera procuraduría abusiva y deletérea. Recuérdese no más la de su antecesor, el impresentable Ordóñez Maldonado.

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