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LA GENERACIÓN DEL DEDO PULGAR

En otras palabras, que es mejor ajustarse a la realidad de una civilización de agachados ante una pantallita que dar la orden de quitarles el celular para que vuelvan al menos a conversar verbalmente. Ellos son los miembros de la generación del dedo pulgar.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Quienes hemos envejecido viendo, y sufriendo, los precipitados cambios que ha dado el mundo y hemos pasado del teletipo al internet, de los radio pulseras de Dick Tracy en las tiras cómicas a los celulares en la vida diaria, tratamos de valorar todo lo que puede pensar y lleva a actuar a las generaciones que viven clavados a una pantallita, usan a la maravilla el dedo pulgar como lo han hecho siempre los chimpancés y se olvidaron por completo de la memoria como herramienta humana para recordar y de la conversación verbal.

Ahora todo lo hace el celular y el abuelo que no sea digital, queda a la vera del camino aunque siga estando mucho más satisfecho con su vida que los muchachos de la actualidad.

Para comprobar ese criterio, y medir lo que puede pasar si se les suprime el uso de celular a un grupo de estudiantes de bachillerato en un Instituto en San Sebastián, en el País Vasco, se sometieron a una experiencia dirigida por el profesor Telmo Lazcarro que acaba de ser premiada como gran trabajo investigativo en España.

19 de sus 23 alumnos de 16 a 17 años le entregaron por una semana en depósito los celulares al profesor y ellos, a cambio, escribirían un diario durante esos días sin celular para contar sus experiencias y sentimientos.

El trabajo, al publicar los análisis de los diarios escritos por los muchachos y las reacciones primero de abstinencia y después de reconocimiento de la realidad paralela, son de mérito y deberían servir no para mortificar a la muchachada esclava del celular cuanto para servir de orientación a los padres y los profesores y para entender los cambios radicales en la mente de los jóvenes y no seguirlos maltratando con determinaciones absurdas o prohibiciones dictatoriales sobre sus celulares que no garantizan ni el respeto ni la disciplina.

En otras palabras, que es mejor ajustarse a la realidad de una civilización de agachados ante una pantallita que dar la orden de quitarles el celular para que vuelvan al menos a conversar verbalmente. Ellos son los miembros de la generación del dedo pulgar.

Muchas gracias

El Porce, abril 28 del 2023

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