HUELEN A NUEVO

Habrá que ver cómo se desenvuelve esta manía, por oler a nuevo.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

 

La nominación que ha hecho la bancada conservadora de David Barguil para que sea el candidato de ese partido, es muy significativa. En un momento en que los partidos políticos colombianos terminaron siendo la fachada de las asociaciones invisibles de contratistas, el conservatismo sabe que debe vestirse con ropas nuevas, o que por lo menos no tengan relaciones con el pasado inmediato de partido comodín de todos los gobiernos, que después de Pastrana no volvió a ganar una elección.

Barguil, es sangre nueva, aunque ya ha sido corrido en varias temporadas y como sabe de economía y tiene casada una eterna pelea con los explotadores del sistema bancario nacional, sus brotes de populismo le hacen ocultar sus habilidades de manzanillo de Córdoba.

Pero que al mismo tiempo que los minoritarios congresistas godos proclaman a Barguil, el expresidente Gaviria esté aupando al rogado de Alejandro Gaviria para que muestre su pinta de liberal y se convierta en el candidato de la centro izquierda, muestra que también en las casi desaparecidas toldas del trapo rojo están buscando sangre nueva y que en especial sea distante de la sociedad de contratistas que dirigen en el trasfondo al antiguo partido vibrante de López y Lleras.

Alejandro huele también a nuevo y actúa como novato en política, embarrándola en las primeras de cambio, lo que puede estorbarle a la hora de convencer a los viejos liberales de lo necesario de una candidatura con esos aires novedosos.

En la Izquierda no se quedan atrás y para corregir el fantasma de Petro leninista están promocionando que el joven exgobernador de Nariño, Camilo Romero, salga a darle pelea en las primarias del Pacto Histórico. Huele a nuevo y actúa como si todavía fuese un dirigente estudiantil por lo que corre el peligro de repetir en estas primarias la carnavaleada de Carlos Caycedo hace 4 años frente a un Petro tan polarizante y tan desagradecido o terminar siendo elegido candidato con los votos maquiavélicos de la derecha que quiere atajar al exalcalde de Bogotá.

Al otro lado, en el uribismo, la necesidad de que su candidato también huela a nuevo los ha llevado a promover a Alirio Barrera, el Sombrerón del Casanare que fue gobernador de su departamento y huele a montura y rejos recién fabricados y, al mismo tiempo, a la despiadada pero indudablemente novata María Fernanda Cabal, capaz de ponerle banderillas a cualquier Miura y aspirante a ser la Cristina de Kitchner de Colombia.

Habrá que ver cómo se desenvuelve esta manía, por oler a nuevo.

 

Muchas gracias.

El Porce, octubre 8 de 2021

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