LA MADRE ALCAHUETA Y SU CASTRACIÓN PSICOLÓGICA

¿Cómo dejar de ser una madre alcahueta? Una madre deja de ser alcahueta cuando practica el amor responsable.

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Por:

Heldyn Guevara Revelo

 

Heldyn Guevara Revelo

 

 

La madre alcahueta y su castración psicológica

 

Mi madre siempre celebraba con las visitas todas las travesuras

que había hecho de niño. Ahora en adulto no hace más que lamentarlas.”

(Mateo, 38 años)

 

 

 

Es una realidad y nadie lo discute: el amor de una madre es el más puro e importante después del de Dios. Pero el amor patológico de una madre sobreprotectora hacia un hijo, en el mundo de hoy, puede desencadenar grandes torrentes de problemas. Conozcamos algunas definiciones adaptadas a nuestra investigación:

 

Madre separada: mujer que ha anulado los vínculos del matrimonio.

Madre soltera: mujer que ha engendrado fuera del vínculo del matrimonio.

Madre cabeza de familia: madre que ha anulado los vínculos del matrimonio o ambas cosas o por causa involuntarias a ella. Pero también hace las veces de padre de familia.

Madre alcahueta: mujer-madre cómplice y auto cegada especialmente para los errores y desaciertos que protagoniza su hijo.

Alcahuetear: el diccionario de la Real Academia de La Lengua Española define este verbo como: 1. “Persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita.” 2. m.y f. coloq. Persona o cosa que sirve para encubrir lo que se quiere ocultar.

 

La madre alcahueta desconoce el significado del Amor Responsable. Para ella su hijo siempre será el mejor de todos. Su criatura es intachable. Incuestionable. Todo lo malo que dicen de él es una gran mentira. Cuando comete un error responsabiliza a los demás excepto a él. Lo complace con regalos los merezca o no. Tiene miedo que su hijo deje de hablarle cuando le niega una petición. No hace más que repetir por el celu a todas sus amigas las grandes cualidades que tiene él.

No duerme cuando él no va a darle las buenas noches o no le pide una bendición. La madre alcahueta es una mujer temerosa de quedarse sola y que su hijo la cambie por otra madre, por otra mujer que supla los afectos de mejor manera que ella.

 

“Mi madre siempre vio a mis novias horribles como extraterrestres o muñecas de trapo. Nunca eran para mí. Por eso siempre les tiró las puertas en la cara.”

(Danilo, 40 años).

 

Bebés adultos

 

 

Los hijos de una madre alcahueta, generalmente fracasan en su proyecto de vida. Siempre serán dependientes, porque aún están ligados al cordón umbilical. No pueden llevar a término un proyecto y renuncian a sus trabajos cuando ven la alta responsabilidad que se les aproxima. Les gustan las cosas fáciles. No se esfuerzan. El ego es alto. Son tímidos y murmuradores. Maleducados, no saludan y se esconden cuando llegan las visitas. Piden favores y creen que los demás están en la obligación de asistirlos gratuitamente en todo. Critican a los demás que los superan en cualidades.

La madre alcahueta exagera frente al público los besos y los abrazos. Es sobreprotectora. Vigilante. Manipuladora y en consecuencia manipulable. Ha obtenido varios premios Óscar en el arte dramático de las lágrimas. Se arriesga a reprender, pero en 8 segundos mima con triple porción de postre.

Un alto porcentaje de los hijos de una madre alcahueta fracasan en sus relaciones de pareja, porque la mujer no suple los afectos que su madre le daba en sus años maravillosos de la infancia. Existe un viejo adagio que dice: “El hombre se casará con la mujer que más se parezca a su madre.” Tal vez este sea un aforismo de un hijo víctima de una madre permisiva.

 

¿Pero cuál es el fin de esta bella historia de amor patológico?

 

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Generalmente el hijo de una madre alcahueta, uno, que ha tomado la decisión de no casarse nunca, y otro, que nunca puedo amar a una mujer “extraña”, y que nunca pudo convivir (casi siempre por culpa del alcohol y las SPA) con una mujer que entregó su juventud a un “hombre-niño” que la conquistó por su ternura infantil engañadora, por su caballerosidad de madera, porque pudo pagar el boleto (con el dinero de su madre) del crucero del amor que los llevó a viajar por el mundo sobre un amor de sueño que bañaba esa isla de la fantasía.

Pero cuando todo acabó. Cuando su madre se dio cuenta que siempre había sido usada y cuando llegó la hora de trabajar, y de valerse por sí mismo, el hijo de la madre alcahueta se separará de su mujer y volverá a pedirle perdón de rodillas a su madre con quien vivirá el resto de su vida hasta que la muerte los separe.

 

Nos preguntaremos entonces: ¿Cuál es el origen de las madres alcahuetas? Son madres que provienen de hogares disfuncionales, de padres ausentes, de haber sido abandonadas o maltratadas o engañadas por sus esposos, de baja autoestima, producto de la apariencia social.

 

¿Cómo dejar de ser una madre alcahueta? Una madre deja de ser alcahueta cuando practica el amor responsable.

 

Nunca creí que mi hijo me hubiese estado mintiendo. Siempre me juró que nunca probaría las drogas. Pero cuando le descubrí un montón de esa marihuana dentro del colchón, me quedé petrificada. Muerta en vida. No supe que hacer. El me confesó con una gran sonrisa en los labios que consumía esa maldita hierba desde hacía tres años.” (Elvia, Madre Soltera, 35 años)

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