Hacer el amor más que la guerra

Antología de Poetas y Poemas de Amor

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¡Yo sí celebro San Valentín! porque en medio de tantas cosas negativas como la envidia, el dolor, las ausencias, la tristeza, la traición, la deslealtad, el olvido, la calumnia, la crítica destructiva, la mezquindad, el odio… Honrar, alabar y celebrar EL AMOR nunca está demás. Ojalá tuviéramos más días para demostrar de manera especial cuánto amamos y pudiéramos adoptar más fechas así, que los amargados califican como “ajenas”… ¡Feliz día de San Valentín, viva el amor bonito!

Sandra Patricia Bravo Arciniegas

 

San Valentín, vitral

La leyenda

 

Cuenta que en el siglo III, en Roma, un sacerdote se resistió a cumplir las ordenes del emperador romano Claudius Aurelius Marcus Gothicus (Claudio II).

Había prohibido la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque pensaba que los solteros sin familia y con menos ataduras eran mejores soldados.

El sacerdote San Valentín consideró que el decreto era injusto y en secreto celebraba matrimonios para jóvenes enamorados; por esto fue martirizado y posteriormente ejecutado el 14 de febrero.

El emperador Claudio ordenó que se encarcelara a Valentín. El oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y, en nombre del Señor, le devolvió la vista.

Este hecho estremeció a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio II ordenó que lo ejecutaran el 14 de febrero del año 270.

La joven Julia, agradecida, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

Fiesta de los enamorados o San Valentín

 

La súplica de San Valentín

 

En el año 496, el papa Gelasius I prohibió la celebración de la fiesta de Lupercalia e instauró el 14 de febrero como día de la fiesta de san Valentín.

En realidad fueron dos personas con ese nombre, que con el paso del tiempo, las leyendas juntaron en un solo santo eran San Valentín de Roma un sacerdote y San Valentín de Terni un obispo.

En 1382, el escritor inglés, Geoffrey Chaucer, escribió un poema que tituló Parlamento de los pájaros. En él se nombra por primera vez al Día de San Valentín como un día de fiesta para los enamorados. A partir de entonces se empezó a celebrar el Día de San Valentín como un día dedicado al amor.

Lo escribió en conmemoración del primer aniversario de la boda entre el Rey Ricardo II de Inglaterra y Ana de Bohemia.

El poema de 700 versos está escrito como si se tratara de un sueño, que según algunas interpretaciones, es una especie de teoría del amor del propio Chaucer o el canto de un hombre que no termina de entender del todo bien al amor.

Los versos en inglés medieval donde se asocia al Día de San Valentín con los enamorados:

For this was on seynt Volantynys day
Whan euery bryd comyth there to chese his make.

En español:

Pues esto fue en el día de san Valentín
cuando todas las aves van ahí a escoger su pareja.

El primer registro que se tiene de la celebración del día de los enamorados como tal fue el 14 de febrero de 1400. Ese año, el Rey Carlos VI de Francia, por iniciativa de Philippe le Hardi Duque de Borgoña, creó una institución llamada la Corte del Amor (Cours d’amour en francés), cuya acta constitutiva fue publicada el 14 de febrero de 1400, en el Hotel d’Artois, la residencia del Duque de Burgundia en París.

El primer domingo de cada mes, durante el Día de San Valentín o cualquier día del mes de mayo y uno de los cinco días del año dedicados a la Virgen María, se efectuaban una serie de competiciones para conseguir pareja entre las doncellas cortesanas.

Estas celebraciones se hacían en las cortes reales de Francia y participaban todo tipo de miembros cortesanos y de la nobleza. Consistían en: banquetes, juegos relacionados con el amor, competencias de lectura de poemas, interpretaciones de canciones sobre el amor, luchas de justas para caballeros.

Los hombres debían competir para ganarse el amor de las doncellas cortesanas que solían arbitrar estas disputas. Ya por entonces era considerado un día especial, vinculado de alguna manera con el amor.

[Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d6/St-Valentine-Kneeling-In-Supplication.jpg].

 

San Valentín, patrón de los enamorados

Para siempre

 

Por: Sandra Patricia Bravo Arciniegas

 

Estréname ésta y mis restantes noches

llena con tus vicios mis virtudes

quiero apostarle a la pasión,

besa mi actual primavera,

con mis bellas prominencias

pero al pasar el tiempo,

también besa mi otoño

con mis heridas de guerra.

 

Ama este presente

que te entrego perdida

con piel de durazno y pasión de chiquilla

y deja muchas fuerzas

para amarme luego

cuando hilos de plata

tejan mi cabeza

y la lozanía un recuerdo sea.

 

Seremos simplemente dos amantes

añorando la luna que anuncia la noche

hasta nuestras sombras se amarán deseosas

y te daré la llave de mis oscuros sueños.

 

Sandra Patricia Bravo Arciniegas

 

Aviso importante

 

Por: Julio Andrés Chamorro Mora

 

Busco una mujer,

De expresiones tiernas,

Que sonría sin importar sol o lluvia,

Que cante en los silencios,

Y que me quiera tal como soy,

Con enojos y celos.

 

Una mujer

Que guste del vino y la poesía,

Las fogatas en el campo,

Que encienda su alma en el ritual de un beso,

Despierte en la noche con la urgencia de un abrazo,

Que comparta sus sueños en mi almohada.

 

Una mujer

Que adore flores y mariposas,

Piedras y caminos,

Que arriesgue su vida

Al compartirla conmigo,

Que respire mi aire

Y se aliente en mis suspiros,

Que seque mi llanto y levante mis derrotas,

Que no conozca adioses.

 

Una mujer

De piel suave y olor a manzana,

Besos cálidos con sabor a fresa,

Ojos cristalinos que impidan su llanto,

Manos delicadas, tal vez de artista,

Cuerpo que guste enredarse en el mío.

 

Aviso importante:

Busco una mujer

Que apunte con su brújula y siga mi rumbo,

Una mujer que tan solo me ame,

Tal y como yo pueda amarla.

 

Julio Andrés Chamorro Mora

Luna

 

Por: Graciela Sánchez Narváez

Seguiré amando

los fragmentos

de la luna en poniente

 

Herida

No sana la herida

se cobija y se esconde

entre la eternidad de tus besos

 

Nostalgia

Se extinguió la llama

de tu amor:

nostalgia altiva

escondida entre mis montes.

 

Graciela Sánchez Narváez

Nostalgia cero

 

Por: Álvaro Germán Flórez Rosero

 

Con el frío en la punta de los dedos

cuál náufrago de sombras,

me aferro a la luz de sus ojos claros,

para agolpar mis miedos.

Empapado de amor crispo mis manos

sobre las suyas,

ella se recuesta sobre mi pecho,

como si quisiera escuchar de cerca,

el murmullo del corazón.

 

Al fondo un inmenso silencio…

Las ramas caen extasiadas

sobre el agua inerme que

recoge el desfilar de las sensaciones.

Los cuerpos ajenos al mundo,

enredados en un tropel de besos,

eternizan un cenit azul profundo…

Al final sólo las siluetas caminan

en la nostalgia.

 

Hoy quiero saborear sus lágrimas,

allí en el regazo de su mejilla.

Sentir entre mis labios su tristeza

y devolverle mil besos de consuelo.

Levantar con mi aliento

sus párpados deprimidos,

y encender de nuevo su mirada

como todas las noches clandestinas,

cuando apretamos nuestros corazones

contra el frío.

 

Cuando eternizamos los instantes

con la magia de la ansiedad.

Cuando dibujamos la felicidad

con la yema de los dedos

y comprimimos la mirada

para contener por siempre,

el sonido de la ilusión.

 

Álvaro Flórez Rosero

Dos estrellas

 

Por: Vicente Mora Mora

Dos estrellas y una luna

Se reflejaron en tus ojos, y dos estrellas encendidas

Fuimos entonces los dos,

Una sola carne,

Un solo espíritu y un solo corazón.

 

Dos estrellas y una luna, arriba,

Dos estrellas solamente, abajo;

Sólo dos, fusionadas en una,

Y sólo una que se hizo felicidad

Diluyéndose en el secreto de los sexos

Y en la ternura de los besos.

 

Unidos en un abrazo sin fin,

Ellas nos miraron, y yo las miré en tus ojos;

Cómo se escondían tras las nubes;

Cómo fulguraban siendo llevadas

A un viaje eterno

En la hondura cósmica,

 

A un viaje sin tiempo

Ni espacio, sin alba ni atardecer.

 

Vicente Mora Mora

Preguntas

 

Por: María Eugenia Leónvera

 

¿Por qué me dueles tanto amor?

¿Por qué me dueles?

¿Por qué el silencio e ignorarte, no es suficiente?

¿Por qué aflora el dolor entre mis sueños?

sintiéndolo resurgir desde mi pecho.

¿Por qué el llanto acude presuroso?

inundando fatídico el espacio

donde anida la pasión de otros veranos

e intenta resurgir en primavera.

 

¿Por qué en las tardes de cálida armonía

emerge tu recuerdo… y entristece mi alma?

¿Por qué en las noches sin llamarte apareces?

Y me arrebatas la tan ansiada calma.

 

Sigues allí, latente, vibrante caprichoso

sin querer marcharte de mi entorno

y acudes callado, ausente y tan ansioso

una vez más a recoger silencios,

a envolver con tu mirada inmóvil,

ésta mi piel que se llevó el estío.

 

María Eugenia Leónvera

IV

 

Por: Henry Manrique

 

También te amo

Cuando

Al abandonar la cama

Eres perfectamente la otra

Aquella en quien

Nadie debe ver

Los rituales de sangre

Que ha ofrecido

La noche.

 

Henry Manrique

Seducción Letal

 

Por: Andrés Segura León

 

Llenas mis pensamientos cuando

te miro en busca de aventura y delirio.

 

Llevas en tu alma la dulzura de un ángel

y la pasión vehemente de mujer.

 

Tus labios son un arma de inefable atracción

que atrapa y envuelve en la dimensión ferviente del amor.

 

Tu mirada me basta para convertir el manantial pintado de tu boca

en besos con sabor a deseo y frenesí…

 

Me hechizas…

con ese matiz de mujer gitana

y esos tus ojos color negro coralino

que me llevan asiduamente a tu seducción letal.

 

Andrés Segura León

Bella

 

Por: Franco Villota

 

No podía encontrar mujer más bella que tú y,

caminé junto a ti, solamente unos segundos

sintiendo rechinar tus inmensas zapatillas.

 

Sí, qué afán el mío, por tener tus pupilas en las mías,

pero sólo dabas cuenta de mi inexistencia y

ese formidable rechinar se alejaba llevando consigo

la mujer más bella que pude encontrar…

 

Y pasé largos minutos,

hilvanando mis ojos en la terrible lejanía

no apareciste más,

No…

Un tranvía te llevó lejos, muy lejos

hasta hacerte miserablemente invisible.

 

El inútil autobús se llevó ese hermoso rechinar.

La mujer que jamás pude encontrar, tan bella, ella.

 

¿Qué puede hacer una inmundicia detrás de la nada,

si ella no dejó sus pupilas en las mías?

 

Sin ella, quedé tan inmundo como antes.

 

No podía encontrar mujer más bella que ella y,

se fue…

Hecha labios y sal, sin prisa y miedo,

Sin afán ni pausa.

 

Si amanece será por ella, mujer llena de todo y nada.

 

En la espesura de esta inmundicia,

mujer más bella no podía encontrar.

 

En la pausa de un momento

y el pasar de una sombra.

 

Aquí, sentado, la inmundicia pasa,

esperando sentir las zapatillas

que le llevan hacia el mísero infinito.

 

Franco Villota

Prótesis para corazones mutilados

 

Por: Carlos Geovanny Campiño Rojas

 

La rueca de la noche,

teje el suéter del recuerdo.

 

El tiempo danza

en la aguja del reloj.

Nos folla,

y nos roba el colágeno de la vida.

 

La mirada enfila fosas comunes,

mientras la parca

nos invita a tomar un café,

y platicar acerca del ensueño de la existencia.

 

El pecho se hincha ante la embestida del dolor,

y busca el ibuprofeno de la vida

para pegar con “durita”,

los fragmentos del corazón

mutilado por la mina quiebra pata de la razón.

 

 

Corazón mutilado

 

Cortocircuito

 

Cortocircuito

 

Embriágame a caricias,

bésame hasta que caiga en coma,

deja que la ponzoña de tus besos inyecte su veneno fatal.

 

No te preocupes por mí,

Aguantaré la descarga de energía,

qué propina a quemarropa

el transformador de tú corazón.

 

Carlos Geovanny Campiño Rojas

Mariposa monarca

 

El amor es una frágil metamorfosis con alas (Mario Laventi).

 

Por: Juan Revelo Revelo

 

Mariposa monarca

 

Alas abiertas al sol

Amarillo tremolante

Rojo tierno…

Manchitas de noche en la levedad de tus sueños

Pequitas de luz en el naranja encendido de tu amor.

 

Ayer fuiste larva y crisálida

Preparándote para largas jornadas

En cielos de incertidumbres y tristezas.

Ahora transformada en mariposa de claridad

Sobrecogida por el milagro de la ternura

Descubres fértiles valles

Lagos

Bosques

Montañas…

 

“Ayer fuiste larva y crisálida”

 

 

Alas desplegadas al amanecer

Frente a las ventanas inaugurales

De tu nuevo paisaje.

El viento de la inspiración renueva tu espíritu

En búsqueda de rutas promisorias

Que te llevarán al paraíso mil veces deseado.

 

Mariposa monarca

De mi tiempo y de mis sueños

El néctar de mi amor te sigue esperando.

 

Juan Revelo Revelo

Amor

 

Por: Aura Yohana Villota

Aura Johana Villota

 

Gracias por cada momento, te recordaré por siempre

Tú mi razón de vivir

Estás en danza de mis sueños

Eres el perfume matutino, tu aroma es terapia para mis sensaciones

Amor gracias amor por ser luz entre las tinieblas de mi existir

Eres encanto de fuego donde arde el deseo

Amor eres todo y nada a la vez porque hasta en la soledad pérdida de tu ausencia siento tu presencia

Amor gracias por ser alimento de mi alma, el refugio e interludio de día y de noche eres la melodía musical absorta en silencios

Amor encuentro…

 

Mi niña mujer

 

Por: Luis Castillo

 

Luis Castillo

 

¡Mi niña mujer!

Me dices que te vas.

Como si hace algunos días

No te aferraras a mis manos

en el camino al preescolar.

 

¡Mi niña mujer!

Me dices que un mejor futuro encontrarás
junto al dueño de tu corazón
que no me preocupe,
que estarás bien.

 

¡Mi niña mujer!

¿Cómo te detengo si no es lo racional?
¿ Cómo en una urna de cristal te escondo?

¿Cómo de florecitas riego tu destino?

¿Con cuál talismán te protejo?

 

¡Mi niña mujer!

 

Me dices que aproveche la modernidad,

Que con voces mi celular llenarás,

Que el fax no olvide conectar

Que mi e-mail con mensajes dejarás.

 

¡Mi niña mujer!

¿Qué hago con mi soledad?

Sí. Ya lo sé. Que aprenda como tú.

Como tú lo hiciste.

En el camino al pre-escolar.

 

Niña-Mujer

 

Inquietudes

 

¿Acaso el amor no es guerra?

Por convencer al otro de lo que tú eres,

de lo que tú piensas, de lo que tú tienes.

 

¿Acaso el amor no es guerra?

Sacrificio del ser amado, aceptación
confusión, traición y perdón.

 

¿Acaso el amor no es guerra?
Donde cedes terreno al otro, tiempo al otro
hasta tu vida misma.

 

¿Qué te quejas ahora de la impasible muerte?

Si al final, en el amor o en la guerra

la muerte llega.

 

Amor y Guerra

Amor Constructo

 

Enredando mis ideas

en las tuyas,

encubriendo mis sueños

con los tuyos

respirando «pasitico»

a tu oído,

tatuando nuestros cuellos,

con los besos,

haciendo nudo

cuerpos,

y como siempre,

orgullosos

mirando

nuestros hijos.

Amor constructo

Sin nombre

 

Por: Luis Iván Caipe Quenán.

 

Hoy escribo lo que siento y bien lo sabes

Es mi amor plasmado en hoja en blanco

dibujado con letras de mi pulso

Para decirte mujer como te amo

 

Tú me robaste el corazón un día,

Y, hoy me doy cuenta que se ha ido contigo

Regresa mi vida, llena ese vacío

Toma mi mano y camina conmigo.

 

Te busco en la mañana fría

En el recuerdo constante de aquel día,

En la lluvia, en la brisa, en el sueño

Y al amanecer de cada día.

 

abrigo la esperanza de tenerte

Para escuchar nuevamente tus gemidos

Recorrer cada   parte de tu cuerpo

Y quedar en silencio abastecidos

 

Te busco en el silencio de la noche y allí estas,

Te busco en el bullicio de los niños y allí estas

Te busco en el tiempo festivo,

Y te busco en mis horas de tristeza

Y allí estás

 

Como ese sol que cada día refleja

Destellos de luz a nuestra tierra

Así reflejas en mis recuerdos siempre.

De admiración, de idilios y de espera.

 

Luis Iván Caipe Quenán

Pandemia de amor

 

Por: Álvaro Camilo Torres Burbano

 

Álvaro Camilo Torres Burbano

 

El día que te conocí
Fue aquella mañana maravillosa,
y el momento en que comprendí
Que tú ibas a ser mi esposa.

 

Y expresé hacia mí
Yo he de conquistar esta rosa
y fue entonces cuando te vi
Imaginando cuidarte para siempre y para ahora

 

Pues tu pelo rubio y tus ojos verdes
Me han dado suerte
Y siempre te he cultivado como a flores
y como una plantita de mi casa que es fuerte.

 

Te dedico estos versos
En esta pandemia fuerte,
En los momentos más duros
Nuestro amor ha sido consciente.

 

Si hemos tenido problemas
Hemos salido bien de ellos.
A mí me gustan los poemas
y a ti te gustan los azules cielos.

 

El amor en tiempos de pandemia

Poesía erótica

 

Por: Leticia Franco

 

Leticia Franco
Diosa Selene
Hombre del Olimpo
Musa del Amor

Amor y azar

 

Por: Anacaona

 

Lydia Inés Muñoz Cordero

 

Tu rostro entre mis manos

milagro del azar

la muerte animal insensato

no deja que el amor

sea largo.

 

Milagro del azar

Señales

 

Al fin Ilegas con tu señal de goma

tenue y transparente

te quedas en mi cintura

indagando por el velo de Penélope

y sus hilos.

 

Libélula

Sola entre la lluvia

 

Por: Marlen Amaya

 

Marlen Amaya

 

Yo quería amarte

El amor tiene poder sobre mi

Yo quiero saber por qué hay

Tanto fuego

No es justo

Sentada en la ventana

Mirando la lluvia caer

Esto no

Puede ser en vano

Solo quiero

Sentir.

 

Sola entre la lluvia

Imágenes

 

Por: Uriel René Guevara Revelo

 

Uriel René Guevara Revelo

 

El amor no se define: se construye.

 

La fantasía que se encarga de los sueños

Irrumpe en nuestra vida y nos coacciona.

 

Zurciendo en una imagen dos imágenes

Adquiere para sí las esperanzas

Brindándonos encantos y espejismos.

 

El amor necesita de dos cuerpos,

Tener acceso a las recónditas caricias,

Hilar en los silencios poesías,

Disciplinar las ilusiones y las lágrimas.

 

Entonces todo resulta extraordinario:

La confidencia pueril, un comentario,

Germinar cada roce de piel y cada beso.

 

Amar y amar como quien ama el lecho

Donde la vida surge y el amor se extiende,

 

Obviando las palabras, y viviendo.

 

Uriel René: otra mirada

Siempre será la primera vez

 

Por: Arturo Prado Lima

 

Arturo Prado Lima

 

Cuando llego a tus rodillas hay fiesta en los labios. Un terremoto ondulado gira en tus ojos hacia arriba, hacia abajo, hacia todos los extremos donde el vacío es semilla y flor al mismo tiempo. Una manada de pájaros amazónicos pasa de largo por los entusiastas cuellos en penumbras. A veces tenemos que volver a empezar porque un beso se despista saboreando los mangares de las lenguas y se despeña piel adentro dejando la sinfonía un tanto a la deriva. Otras veces por que pasan los soldados gritando sus consignas de guerra y de paso destrozan los jardines que ya empiezan a germinar en las espaldas. Avanzamos hacia nosotros, íntimos, delgados, desnudos del origen a la oreja, de los pechos a las primeras sábanas del mundo. Somos los grandes neutrinos de agujerear las edades de los tiempos y burlar la mortalidad histórica de nuestros cuerpos en flor. Cuando llegamos al sitio donde desaparece la pareja y solo queda el vacío que fuimos y seremos, cuando cesan las caricias, cuando los labios dejan de ser un cementerio de besos, sólo entonces ocurre el amor, la danza cósmica, la raza telúrica de las rodillas donde se acumulan todas las posibilidades vitales del mundo. Siempre será la primera vez.

 

La maja vestida de Goya. Imagen de Tumisu en Pixabay

El final de la historia

 

A todos ellos, gracias por confirmarme que el amor es otra cosa.

 

Por: Nina Portacio

 

Me despierto con la mente en blanco y poco a poco vienen a mi mente historias, experiencias, etapas, incluido episodios de amor, de desamor y de amor cibernético. A veces sonrío, al recordar lo que me han dicho, lo que me dicen y hasta recuerdo lo que jamás dijeron.

Hay quienes han pronunciado que les agrada mi forma de ver la vida, que soy su amiga, que les interesa la columna que escribo o sobre lo que escribo, que les gusto, que siempre me han querido, que he sido el amor de su vida, que soy su amor eterno, que nunca cambie, que soy una mujer fantástica, pero a la vez difícil. ¡Vamos! que soy el participio activo del verbo amar o la “Diosa Venus” en persona.

Algunos más osados han pretendido disfrutar de mi mundo sin acercarme al de ellos. A veces saquean mi tiempo, mi vida y mi espacio, y yo lo permito. Unos intentan conocerme, otros se enfocan en retar mi intelecto, algunos se imponen y otros pretenden organizarme la vida sin mi autorización ni deseo.

Los hay de los que me anhelaron sumisa, obediente y me definieron salvaje. Pero no lograron doblegarme. Unos pocos todavía se dedican a evaluarme, otros a psicoanalizarme o a buscarme defectos. Yo escucho. A veces se tornan en el macho alfa y me quieren desnuda ipso facto. Yo hago caso omiso. Me echan discursos de todos los niveles y me escriben o llaman hasta altas horas de la noche. Yo lo tolero. Tratan de conquistarme a su manera, aunque no lo reconozcan, me hablan de sus aventuras y desventuras, de sus amores y desamores, de sus debilidades y fortalezas. De sus traumas o deseos. Yo escucho. Me agoto, pero resisto. Otros cuantos me escriben frases atractivas, unos pocos se equivocan; piden disculpas para luego decir o hacer lo mismo. Algunos aún menos atinados, me envían audios desventurados, imágenes o poemas con isotopías del amor perfecto, me cantan versos o canciones y, me invitan a sus brazos de muchas maneras posibles, con o sin malas intenciones. Yo suspiro. Pero conozco el final. El final de la historia es siempre el mismo.

Sé que todo ese verbo tan sonoro es una canción al viento. Una historia repetida en el tiempo. Un juego de seducción fugaz sin futuro ni presente perfecto. Lo intuyo. Su conquista no es por mí; o que en verdad les importe. Es por su soledad, por sus carencias, por su dolor, por sus anhelos de encontrar una compañera de vida. Por su ego. Por su momento. Es por ellos.

Porque yo sigo aquí, sola, esperando que alguien se quede. Como invade el olor del Jazmín en la noche serena sin hacer ningún esfuerzo. Que me quiera tal cual soy y no distinta. Para descubrir, para acompañar, para observar. Un ser simple, sensible y a la vez razonable. Que camine conmigo sin decir nada. Que no pregunte, cuestione ni escarbe. Que viva sin ataduras ni esquemas, sin velos, sin misterios, sin reservas y sin miedo. Un ser tan sencillo como interesante. Que no pretenda transformarme, competir ni opacarme. Que brille y me deje brillar. Que respete mi espacio vital. Un ser coherente entre sus palabras y sus actos sin ser perfecto. Que sus hechos hablen de quién es. Que el buen humor sea su aliado en los peores momentos. Sin apariencias ni oscuros, ni frases rimbombantes, ni cuentos. Que se quede. En silencio.

 

El final de la historia (Foto Nina Portacio)

Nota al final

 

Es que en Colombia hacer el amor es más difícil que hacer la guerra. Y celebrar el amor con San Valentín y no en septiembre les parece raro. Es cierto: habría que celebrar el amor como una fiesta del cuerpo y el corazón. Las veces que sea necesario.

Gracias por hacerlo hoy.

 

Uriel René Guevara Revelo

Director

Testimonio de Nariño – Revista Tdn

 

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