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GRANADA A PIE: UNA JOYA ANDALUZA ENTRE MONTAÑAS Y MAR

Hoy nos encontramos en la bella Granada, capital de la provincia homónima. Parece que la ciudad nos recibe muy bien: tan pronto descendemos del autobús, oímos una banda callejera tocando España Cañí, seguida del himno de la ciudad, Granada, el bolero compuesto por Agustín Lara.

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Por:

Luis Fidel Cabrera

 

Luis Fidel Cabrera

 

Con Testimonio de Nariño iniciamos un recorrido por Sierra Nevada, España. Hoy nos encontramos en la bella Granada, capital de la provincia homónima. Parece que la ciudad nos recibe muy bien: tan pronto descendemos del autobús, oímos una banda callejera tocando España Cañí, seguida del himno de la ciudad, Granada, el bolero compuesto por Agustín Lara.

A esta ciudad la han llamado de muchas formas: la joya andaluza, la joya de Sierra Nevada. Y no es para menos. Granada lo tiene todo: historia milenaria, arquitectura impresionante, cultura vibrante, gastronomía deliciosa, paisajes de ensueño y una vida universitaria que le da ritmo a cada calle. Es una ciudad donde cada rincón cuenta una historia, cada plato tiene alma y cada noche puede convertirse en una aventura.

Además, es la tierra de Federico García Lorca, y nuestro recorrido comienza en el parque, museo y centro cultural que llevan su nombre.

La fuente de las batallas (Foto Luis Fidel)

El alma de Granada

 

Esta ciudad, la provincia y todo el país están orgullosos de tener como hijo a Lorca, uno de los escritores más brillantes y emblemáticos de la literatura española del siglo XX. Nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros y fue asesinado el 18 de agosto de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española. Su identidad como poeta, su orientación sexual y sus ideas progresistas lo convirtieron en blanco de la represión franquista. Su muerte sigue siendo símbolo de la intolerancia política y social de la época.

Lorca fue poeta, dramaturgo y prosista. Su estilo se caracteriza por el uso de metáforas, símbolos y una profunda carga emocional. Sus temas recurrentes: el amor, la muerte, la frustración y la opresión social.

 

El ayuntamiento (Foto Luis Fidel)

Entre nazaríes y flamenco: el alma histórica de la ciudad

 

Continuamos luego por el barrio Cervantes. Granada está rodeada por montañas y cerca del Mediterráneo, lo que permite esquiar y nadar el mismo día. Su altitud media es de 738 metros sobre el nivel del mar.

Fue capital del reino nazarí hasta 1492, cuando los Reyes Católicos la conquistaron. La dinastía nazarí gobernó el Reino de Granada entre los siglos XIII y XV, dejando un legado arquitectónico y cultural impresionante.

El origen del nombre de la ciudad de Granada es fascinante y está envuelto en varias teorías históricas y culturales, aunque no hay una única explicación definitiva. Una de las teorías más populares sugiere que proviene del fruto de la granada, conocido y valorado en la región por su resistencia y belleza, símbolo de fertilidad y abundancia.

Granada fue el último bastión musulmán en la península ibérica. Su caída marcó el fin de la Reconquista y el inicio de una nueva era para España. Al nombrar territorios en América como “nuevos reinos”, los españoles buscaban replicar y glorificar sus logros en Europa. Así, el “Nuevo Reino de Granada” evocaba la victoria cristiana sobre el islam y la expansión del poder español. Esta entidad territorial del Imperio español fue establecida en 1538. El Nuevo Reino de Granada comprendía lo que hoy es Colombia, además de partes de Venezuela, Ecuador y Panamá. Su capital era Santafé de Bogotá. A quienes encuentro en mi recorrido les digo en broma que “soy neogranadino”, pero pocos comprenden su significado.

Caminar por sus calles es vivir la historia. Entre sus joyas destacan la Alhambra, el Generalife y el Albaicín, todos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Albaicín y Sacromonte son barrios históricos con fuerte herencia árabe y gitana. Caminar por sus callejuelas, ver sus casas blancas y asistir a un espectáculo de flamenco por la noche es una experiencia única. Aquí disfrutamos de un té, y nada mejor que hacerlo en una tetera árabe. Además, podemos aprovechar para comprar artesanías locales.

El Albaicín (Foto Luis Fidel)

Ciencia, juventud y vida nocturna

 

Beber una cerveza en el barrio Realejo, antiguo barrio judío, es como volver a los tiempos de estudiante. Granada es sede de una de las universidades más antiguas de España y recibe miles de estudiantes internacionales cada año. El ambiente juvenil y multicultural se mezcla con una oferta cultural rica: teatros, museos, flamenco, exposiciones y festivales. Plaza Nueva, Calle Elvira y Pedro Antonio de Alarcón son epicentros de la vida estudiantil y nocturna. Granada es la sede del Instituto de Astrofísica de Andalucía, un centro de investigación fundado en 1975 y perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Aquí se desarrollan instrumentos para telescopios y misiones espaciales. El centro  participa activamente en proyectos internacionales y promueve la divulgación científica en el Sistema Solar, formación y evolución de estrellas, estructura galáctica y cosmología. El mes pasado celebró sus 50 aniversario con eventos abiertos al público.

Otros lugares imperdibles: el Mirador de San Nicolás, con la mejor vista de la Alhambra al atardecer; la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes, que bordean el río Darro y esconden cuevas donde se baila flamenco con auténtico duende. La Catedral de Granada es una joya arquitectónica, y muy cerca está la Capilla Real, donde reposan los restos de los Reyes Católicos: Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.

 

La Alhambra (Foto Luis Fidel)

 

Nos dieron las dos de la tarde, tiempo ideal para deleitarnos con la gastronomía local. Llega la difícil decisión: ¿Remojón granadino —ensalada de naranja con bacalao y aceitunas— o migas, moraga de sardinas y choto al ajillo? Platos con fuerte arraigo rural. “Los dos están de rechupete”, dice el camarero…

Agustín Lara y el himno que cruzó fronteras

 

Después de atravesar el centro, el barrio Cervantes y pasar por la calle Sancho Panza, llegamos a la calle Agustín Lara y pasamos por la puerta de su casa. ¿Quién no ha cantado: “Granada, tierra soñada por mí…”? Este bolero lírico fue compuesto por el mexicano Agustín Lara en 1932 como homenaje a la ciudad, aunque curiosamente no la conocía personalmente. El Flaco de Oro, como era conocido, se inspiró en la cultura andaluza, el flamenco y la tradición gitana.

La canción evoca imágenes de “tardes de toros”, “ojos moros” y mujeres “de sangre y de sol”, celebrando la belleza y el temperamento de Granada. Fue compuesta para el tenor Pedro Vargas y luego interpretada por grandes voces como Plácido Domingo, Pavarotti, Carreras y Bocelli.

Un dato curioso: Lara visitó Granada por primera vez en 1964, ¡22 años después de escribir la canción! Franco le regaló una casa como gesto de reconocimiento. En 1997, el Ayuntamiento de Granada la declaró himno oficial de la ciudad. Ha sido versionada en ópera, jazz, flamenco, pop… incluso en inglés, alemán y hebreo.

 

El Zoco o Alcaicería (Foto Luis Fidel)

Y nos dieron las 10 y las 11…

 

… Y con hambre nos encontró la luna: tiempo de tapas, tradición y sabor. Granada está llena de bares y restaurantes donde la comida está pa’ chuparse los dedos. Aquí se vive el tapeo: pequeñas porciones que acompañan la bebida, servidas gratuitamente con cada cerveza o vino. Ir de tapas es casi un deporte local.

El remate de la noche vale la pena vivirlo en una cueva de flamenco, un espectáculo que ningún visitante se puede perder. Aquí todo espectador se llena y se envuelve con el duende, la energía de Andalucía. Y después, a casa, a dormir… para seguir recorriendo esta bella tierra gitana. Próxima entrega, Guadix, la capital mundial de las cuevas.

 

Plaza de toros de Granada (Foto Luis Fidel)

Luis Fidel

Cabre018@planet.nl

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