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EN SU HONOR

Hoy rendimos homenaje a una mujer excepcional, una madre, esposa, abuela y bisabuela, cuyo amor por su familia le dio una fuerza sobrehumana para acompañarnos por casi 97 años...

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Por:

Elsy Melo Maya

 

Elsy Melo Maya

 

Mi madre, Aida Maya Isaacs, hija de una familia tradicional de Popayán, sobrina del poeta Rafael Maya y del beato de la caridad Toribio Maya, conocido como el apóstol de la caridad, por haberse dedicado desde su niñez a cuidar a los enfermos de lepra; prima en segundo grado del escritor Jorge Isaacs autor de la novela María. Y si bien nació en Popayán, fue en la hermosa tierra sandoneña donde conformó un hogar respetable.

Dedicó toda su vida a vivir por y para su familia, movida por el gran amor hacia sus 11 hijos y un nieto que crio como a su propio hijo. Fuerte, aguerrida, vivió las dificultades y pruebas difíciles de la vida. Después de la muerte de su esposo, nuestro padre Alberto Melo Saavedra, continuó como siempre cuidando y viviendo por sus hijos, por cuyo amor rogaba a Dios le conservara la vida. Luchó con entereza y una fortaleza insondable contra sus enfermedades hasta su último suspiro. La mejor madre que Dios nos pudo dar, a quien amamos con infinito amor.

El pasado 3 de octubre, justo en el mismo recinto sagrado del Templo de San Francisco en la ciudad de Popayán, donde nuestros padres unieron sus vidas, entregamos a nuestra madre al Señor. ¡Qué gran privilegio tuvimos -su familia- de haber podido compartir su vida, de reír a carcajadas con los apodos más perfectos e ingeniosos entre la familia, de recibir una gran sonrisa cuando llegábamos a visitarla, disfrutar de un abrazo largo, un apretón de manos, un gran consejo lleno de mucha sabiduría y hasta recibir una pequeña crítica constructiva…! Gracias por tanto, mamita.

Hoy rendimos homenaje a una mujer excepcional, una madre, esposa, abuela y bisabuela, cuyo amor por su familia le dio una fuerza sobrehumana y casi inexplicable ante la ciencia médica, para acompañarnos por casi 97 años, los mismos que cumpliría este 28 de octubre. Gracias a Dios y a la Santísima Virgen por su infinita misericordia, por permitirnos compartir infinidad de momentos maravillosos, que siempre nos acompañarán como un hermoso recuerdo, y acudiendo a nuestra fe, hoy nos corresponde aceptar la voluntad de Dios porque, aunque a veces podamos no entenderla por completo, es perfecta.

Para la familia Melo Maya, es claro que el mejor legado que cultivaron en nosotros esos dos grandes seres, Alberto Melo Saavedra y Ayda Maya Isaacs, fue y será siempre nuestra unión familiar y el formarnos como personas éticas, responsables, útiles a la sociedad y así honraremos su memoria.

Gracias a todo el personal médico, que en incontables ocasiones la atendieron y cuidaron. Todo se hizo bien, no solo por el compromiso ético observado, sino a través de la calidad humana que le brindaron, inspirados en la lucha por la vida que diariamente realizaba mi madre.

Nuestra madre nos bendijo tantas veces, que con seguridad nos alcanzarán para el resto de nuestras vidas. ¡Descansa en paz, mamita hermosa!

 

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