¡GRACIAS, PROFE SAMIR!
No es esta una despedida, ¡para nada!, simplemente quiero, personalmente y en nombre de muchos amigos y conocidos en común, agradecer su valioso trabajo
Por:
J. Mauricio Chaves-Bustos

Conocí a Samir Verdugo a través de la cultura, diferentes espacios permitían que converjamos en voluntades comunes para aportar en algo a nuestro amado terruño natal; en los Carnavales, su presencia es infaltable, luciendo creativos disfraces, empujando a quienes se quedan retrasados en las murgas, empujando las majestuosas carrozas, en fin, alma y nervio de ese espectáculo que tenemos en el Sur-Sur de Colombia a finales de un año e inicios de otro.
En cuanto a la literatura, que es el campo en el que me desenvuelvo, el profe Samir siempre mantuvo las puertas de la Casa de la Cultura de Ipiales abiertas a las diferentes propuestas que le presentábamos, ahí cariñosamente fuimos recibidos para lanzar libros, para presentar obras de algunos amigos, para compartir con la sociedad la magia de las letras y de la palabra. Cuando recién lo había conocido, me llamaba la atención el hecho de que fuera el propio director quien recibiera uno a uno a los invitados, que hiciera la presentación, y además, muchas veces, él mismo el que ofrecía el hervidito a los invitados. Esto habla de su personalidad generosa y humilde, lo cual lo vuelven realmente gigante.
Su trabajo en la Casa de la Cultura ha sido admirable, bajo su dirección se auspiciaron diferentes movimientos culturales que permiten el desarrollo y mantienen en vigencia la cultura ipialeña; ahí cientos de jóvenes se forman y comparten con otros sus gustos, ahí son escuchados y encuentran un espacio para poder ejercer libremente sus actividades culturales. Y siempre el profe Samir estaba atento a sus requerimientos, atendiendo a todos por igual, desde el alumno más pequeño hasta el maestro más consagrado, todos recibieron la mano afectuosa del amigo director.
No es esta una despedida, ¡para nada!, simplemente quiero, personalmente y en nombre de muchos amigos y conocidos en común, agradecer su valioso trabajo durante su permanencia como director de la Casa de la Cultura de Ipiales. Cierra un ciclo que será recordado por muchos, y creemos que la dignidad estriba en el reconocimiento a esa labor desempeñada con tanta entrega por la cultura ipialeña. Deja un importante legado ahí, pero estamos seguros de que continuará con sus labores culturales para bien de todos los nariñenses. Gracias de verdad, profe Samir.
De la misma manera quiero agradecer profundamente a Antonio Guerrero, quien fue hasta hace poco el presidente de la Fundación Casa de la Cultura, gran amigo, maravilloso anfitrión y una persona que por su sapiencia y carisma deja un legado muy importante en ese espacio cultural, gracias “Antuquito” por su generosa amistad.
Estamos seguros de que la Casa de la Cultura continuará con esos maravillosos procesos que le han acarreado tantos merecimientos, entre otros ser reconocida su biblioteca como una de las mejores del país. A nuestro buen amigo Alirio Velásquez, nuevo presidente de la Junta, al maestro Amílcar Rosero, nuevo director ejecutivo, a todos los miembros de la nueva junta directiva, van nuestros mejores deseos para que ese espacio siga siendo el principal baluarte de todos los ipialeños, tejiendo lazos de hermandad con los municipios de Obando, de Nariño y, como ha sido ya una característica fundamental, con nuestros hermanos ecuatorianos. Parabienes para todos ellos en este proceso que continúa.

