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EN MADRID SOMOS 563.611

Si ese millón y medio de colombianos en España pudieran votar en las elecciones municipales y departamentales, seguramente cambiarían las cosas en muchos pueblos y regiones de Colombia.

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

El ilustre profesor de arte Carlos Jiménez, residenciado en España, ha escrito en su columna del diario El Pais que los colombianos son 563.611 en la capital de España, de acuerdo con el censo oficial que realizó la Comunidad Autónoma de Madrid.

Según ese dato solo los marroquíes superan en número a los colombianos. No se conoce la cifra de los residenciados en las otras comunidades autonómicas hispanas, pero conocedores del asunto se atreven a pensar que pueden ser muchos más que los registrados en Madrid. Es decir, en España viven no menos de millón y medio de compatriotas. Lo curioso es que no parece interesarle a nadie, ni siquiera a los bancos que manejan los giros que nuestro coterráneos mandan religiosamente a sus hogares para que vivan mejor, estudien y hasta se preparen para emigrar también.

Si ese millón y medio de colombianos en España pudieran votar en las elecciones municipales y departamentales, seguramente cambiarían las cosas en muchos pueblos y regiones de Colombia. Pero como solo dejan votar a la diáspora para las elecciones presidenciales y los candidatos no entusiasman tanto como los pueblerinos y, además, no se sabe de uno de ellos que haya planificado correrías por la península para hacerse a esos votos, la representación se traspapela.

Por supuesto si a los  colombianos en España se le agregan los coterráneos en Estados Unidos, Ecuador y Chile, donde es vigorosa la presencia, estaríamos frente a un país que depende en un 25 % de sus hogares de los giros de la diáspora (fueron 10 mil millones de dólares en 2023), pero a quienes poco o nadie voltea a mirar y mucho menos a considerarlos como ciudadanos de verdad.

NB: Quiero rendir un tributo de compasión y cariño a mi Tuluá, en la que  terminamos obligados  a una angustia colectiva que nos hace mucho daño, tanto, que nos lleva a callar

Muchas gracias.

El Porce, febrero 12 del 2024

 

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