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EL DÍA QUE NEVÓ EN IPIALES

Lo que pasó el 14 de abril de 1920, hace más de cien años, pareciera no tener nombre ni antecedente: nevó en Ipiales

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

 

El Sur de Nariño, particularmente las regiones de Obando y Túquerres, así como el norte del Ecuador, en el Carchi, se caracterizan por el frío intenso, debido a la altitud en la que se encuentran sus poblados, todos en msnm: Ipiales 2.898; Sapuyes 2.900; la vecina ciudad de Tulcán (Ecuador) 2.980; Iles, 2.985; Aldana 3.013; Pupiales 3.014; Cuaspud 3.050; Cumbal 3.050; Túquerres 3.059; Guachucal 3.180, lo que lo hace el segundo municipio más alto de Colombia, superado por Vetas (Santander) con 3.350.

Además, no sobra recordar que en este punto de la cordillera se encuentran importantes elevaciones, como Cumbal 4.764 msnm, Chiles 4.729 y Azufral 4.070, de tal manera que la temperatura promedio oscila entre los 10ºC y los 14ºC.

Lo normal es que quienes hemos crecido en estos territorios estemos acostumbrados a estos climas, sin embargo, cuando se viaja de un lugar a otro nos quejamos del frío, con la consabida expresión “achichay”. Ni qué decir de cuando los pastusos viajan al sur o cuando llegan turistas de climas más templados, ahí sí es la quejadera de la quejadera. De todas formas, lo normal es quejarse del frío y buscar unos deliciosos hervidos, bebida a base de aguardiente, fruta, azúcar y canela, servida a punto de ebullición: “Vea, sírvame un hervidito para este frio, no sea malita”.

Pero lo que pasó el 14 de abril de 1920, es decir hace más de cien años, pareciera no tener nombre ni antecedente: nevó en Ipiales. Creemos que lo mismo pasó en toda Obando, Túquerres y Carchi en Ecuador. Nuestros paisanos no soportaron el frío y buscaron dejar constancia de ello.

Y aquí viene entonces el cuento de marras. Uno de los principales poetas del sur occidente colombiano es Florentino Bustos Estupiñán (Ipiales, 1893-1971), fue él quien recogió la impresión que le causó a Montalvo el ver nubes verdes y empezar a llamar así a la ciudad, de tal manera que en 1924 funda el periódico “Nubes Verdes”. Ya antes había publicado sus poemas y ensayos en Colombia y Ecuador, y para 1920 publica en España, en el conocido Almanaque Hispanoamericano de la Casa Maucci de Barcelona, en donde aparecen dos hermosas fotos que recogen esa terrible nevada.

 

Plaza principal de Ipiales en un día de invierno

 

 

Se aprecia claramente en la foto la Plaza de La Independencia, llamada también 20 de Julio, en cuyo monumento central no aparece aún la estatua de La Libertad, sino una espadaña con un cóndor; además, se lee que es un día de invierno, ya que lo que se ve en el piso es la nieve acumulada después de la terrible nevada que azotó la región ese día.

 

Ipiales, plaza principal (Foto remitida por Florentino Bustos E.)

 

En esta foto se aprecia a varios pobladores con bolas de nieve en la mano, entre ellos al poeta Bustos, que aparece con largo abrigo; el piso cubierto de nieve en su totalidad. Se trata de la carrera 5ª, entre calles 9ª y 8ª, se alcanza a divisar al fondo la Capilla de Jesús Nazareno, destruida hace décadas.

Lo curioso del asunto es que la revista Cromos de Bogotá, fundada en 1916, registró también el hecho. Lastimosamente, por tiempos de Covid-19 obligados al confinamiento, -para algunos productivo y alentador frente al marasmo de la cotidianidad, entre ruido y bullicio-, no hemos podido cotejar la publicación original, es decir la de abril de 1920; sin embargo, gracias a la curiosidad que nos despierta las noticias de nuestro amado Nariño, en mi archivo personal encontré la revista Cromos de septiembre 5 de 2004, en cuya sección llamada En Sepia, reproducen la noticia de 1920.

 

El día que cayó nieve en Ipiales, Revista Cromos

 

Como puede apreciarse, es la misma foto remitida por el poeta Bustos a España; esperamos que pase nuestra cuarentena y se nos permita salir, para cotejar la revista original y averiguar cómo llegó esta foto a la revista Cromos de Bogotá en 1920.

El texto en mención dice así:

“El día que cayó nieve en Ipiales. La noticia corrió rápido, a pesar de los precarios sistemas de comunicación de la época. “Cayó nieve en Ipiales”, decía la gente. Solo cuando llegó a la redacción de Cromos esta imagen, que daba cuenta del extraño fenómeno, se les dio crédito a los rumores y comentarios. Aquel 14 de abril de 1920 hizo más frio que de costumbre en este pueblito ubicado a tres mil metros sobre el nivel del mar. Acostumbrados a las bajas temperaturas, los ipialeños se apuraron a dejar constancia gráfica del evento que pasaría a la historia de la que en algún momento fue bautizada por el sabio Alexander Von Humboldt como la Suiza de las Américas o el Tíbet de América. Hoy los expertos aseguran que la nevada se pudo haber ocasionado cuando los frentes fríos polares del sur subieron al continente pasando por Chile y se acercaron más de lo normal al sur de Colombia, ocasionando la disminución rápida de la temperatura a un valor igual o inferior al punto de congelación del agua: 0ºC. Tal vez, si ocurriera hoy, se la achacarían al cambio climático”.

Lo curioso es que a pesar de los “precarios sistemas de comunicación” la foto apareció en un medio escrito allende el Atlántico, es decir en España. Y efectivamente el poeta Bustos se constituye de esta manera en un pionero de la reportería gráfica de nuestro terruño. Por otra parte, recordar que A. von Humboldt visitó y se asombró con nuestro territorio, con sus montañas a las que llegó a considerar las más altas del mundo, debió salir de Pasto en razón a que se les dio a entender, a él y a Bonpland, que debían irse, ya que parece que su estadía les pareció muy costosa a los pastusos, según lo escribe él mismo en sus relatos. Pasó la navidad viajando y celebró el año nuevo, es decir el 1 de enero de 1802, en Ipiales. También en su viaje pudo ver la nieve: “El volcán Cumbal está conectado con el Chiles mediante un espinazo montañoso. Esa cuchilla es tan elevada que cuando cae mucha nieve, el Cumbal y el Chiles forman una cadena nevada ininterrumpida”, hoy solo cubiertas sus cimas esporádicamente, esta vez sí gracias al calentamiento global, fruto de la industrialización desmedida y al uso voraz de hidrocarburos.

 

Acuarela

 

En esta acuarela de la Misión Corográfica, elaborada por Manuel María Paz en 1852, “Vista de los volcanes activos de Cumbal y Chiles, provincia de Túquerres”, se puede apreciar el paisaje que tanto asombró a Humboldt, con sus picos nevados.

No se sabe a ciencia cierta si lo escrito en Cromos es razonable para explicar esa baja de temperatura; pese a que en Colombia ya se realizaban anotaciones sobre el clima no hemos podido encontrar registros sobre el Sur. El impacto fue tal que la revista Credencial, en su línea de tiempo, anota para ese año: “Abril 14 fuerte e insólita nevada cubre Ipiales en el Departamento de Nariño.”

Por lo pronto, sigamos rememorando el frio de nuestra comarca, de nuestro territorio, desde donde las montañas se vierten generosas y regalan las cordilleras a la patria; de ese frio que nos ha hecho taciturnos, algo ensimismados, pero también afectivos y los mejores anfitriones que pueda encontrarse. ¡Achichay!

 

 

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2 Comentarios
  1. Luis Fidel dice

    Interesante artículo Mauricio! Ojalá que muchos de nuestros periodistas lo leyeran! Los más escuchados y los más leídos también! Hace unos dos años me sorprendió la emoción y el pánico que sembró Arismendi (Caracol Nacional) en su programa radial al referirse a una caída espontánea de nieve y compararlo con el fin del mundo!. Manuel Guzmán hace lo mismo en sus columnas del periódico El Tiempo. cada fenómeno atmosférico tiene su explicación científica y no todo se lo puede achacar al Calentamiento Global y sus cambios climáticos como tu lo afirmas. Las heladas y granizadas en Ipiales han sucedido siempre, yo me acuerdo haber hecho muñecos de nieve en Ipiales, en los años 70 con mis hermanos y vecinos del barrio Obrero y más tarde en los años 80 con mi hijo y sus amiguitos. Actualmente se presentan más estragos, inundaciones, aluviones y pérdidas en las cosechas. Y se debe en gran medida a la mala planificación de nuestras ciudades y a la pérdida de la capa vegetal que ocasiona cambios climáticos locales. En Cumbal y Guachucal ya no hay ningún parche de bosque como lindero de las fincas! Los árboles cumplen múltiples funciones entre ellas proteger el suelo y absorber el agua sobrante, además son reguladores y formadores de microclimas. Las heladas de nuestro altiplano se intensifican por la falta de cobertura vegetal como separación entre finca y finca.
    El Alemán von Humboldt era un sabio que nunca comparaba un lugar con otro. Hablaba de similitudes geográficas, climáticas y botánicas, pero consideraba cada punto de la tierra como lugar único. (Laura Dassow Waals, periodista de ciencia e historiadora de la ciencia, especializada en Humboldt)
    Quien comparó a muchos lugares de Los Andes como la Suiza de América fue el sacerdote suizo Julius Kuttel, su hubiese sido Humboldt lo hubiese comprado con Alemania. Y quién hizo la analogía con el Tibet (Colombia es el Tibet de América) fue, el presidente colombiano que prometió convertir a Colombia en el Japón de Sur América: Alfonso López Michelsen.
    Por lo demás interesante crónica, me he divertido mucho con su lectura. Invito a todos mis contactos a leerlo y a nutrirnos de esta interesante historia de Ipiales. Siempre adelante Mauricio y gracias por compartir Uriel.

    1. J. Mauricio Chaves-Bustos dice

      “La vertiente occidental del Chimborazo está abundantemente cubierta por ella; pero sobre los altiplanos del Riobamba y Quito, como aquel de la provincia de Pasto hasta Almaguer (en este Tíbet de la zona sur” A. Von Humboldt. En: Ideas para una geografía de las plantas más un cuadro de la naturaleza de los países tropicales. Y Teresa Arango Bueno, en la presentación del estudio anota: “Cordillera Occidental: tres días más tarde siguió a Cali, Popayán y Pasto , donde lo esperaba en Nariño la nueva sorpresa de los altos Andes que calificó como el “Tibet americano”. No sobra recordar que en 1808 proyectó su viaje al Tíbet, y en sus cartas Americanas aparece comparando en varias oportunidades a los Andes americanos con el Tíbet. Un grande abrazo apreciado Luis Fidel.

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