EFEMÉRIDES IPIALEÑAS I
Lo que es una verdad segura es que Ipiales, así como un sinnúmero de poblados de la comunidad Pasto existía mucho antes de la llegada de los españoles, tenían asentamiento propio y habían desarrollado un entramado social complejo a base de alianzas con sus comunidades vecinas
Por:
J. Mauricio Chaves-Bustos

En 1914, Julio Vela Coral (Ipiales, 1854 – Bogotá, 1916), cuyo nombre religioso lasallista fue Luis Gonzaga, y quien firmaba con el seudónimo de Pacífico Coral, empezó a publicar en la Gaceta Republicana, y luego en La Sociedad, sus “Efemérides Colombianas”, para ser publicadas como libro por la Comunidad de los Hermanos Cristianos, póstumamente, en 1920, un acopio de 590 páginas en donde día a día del calendario resalta los diferentes acontecimientos que marcaron la vida nacional. Baste mencionar que fue el primer nariñense en formar parte de la Academia Colombiana de Historia, recibido el 2 de septiembre de 1912.
Con ocasión de la celebración de los 162 años de la creación del Municipio de Obando, con capital Ipiales, creemos oportuno hacer pedagogía cronológica, resaltando algunos hechos que han marcado la historia del territorio, no por ello dejando de ser críticos y proponer una mirada decolonial ante el afán inusitado de encontrar una fecha de fundación hispánica a Ipiales, cuando todo señala que su existencia es previa a la llegada de los españoles y cuyo legado existe en la comunidad Pasto que aquí se asienta, así como en la sangre mestiza que corre por las venas de los ipialeños.
El Municipio de Obando, con capital Ipiales, fue creado mediante ley 131 del 23 de octubre de 1863, artículo 2º, inciso 7º, emanada por el Estado Soberano del Cauca, el cual transcribimos para esclarecer cualquier duda al respecto:
Obando, compuesto del territorio comprendido: por el sur, entre los límites con el Ecuador, desde la cima de la cordillera occidental hasta la de la oriental, en que continúan los límites del Caquetá; desde este punto, por la cima de esta cordillera, hasta las cabeceras de Angasmayo, i siguiendo las aguas de este rio hasta su desagüe al Guáitara; continuando a este en su curso hasta el Sapúyes, i las aguas de este rio arriba hasta tocar el límite que separa las poblaciones de Iles i Calcan; i luego a la cima del páramo Sapúyes; por esta cima hasta encontrar la quebrada de Chillanquer, la cual se sigue hasta su entrada al Sapúyes; i las aguas de este rio para arriba hasta las cabeceras de la primera quebrada que se encuentre orijinaria del Chimangnal; de este punto en línea recta hasta la cima de la cordillera occidental; por el occidente, la cima de esta cordillera hasta encontrar los límites con el Ecuador.
- Las capitales de dichos municipios serán las ciudades cuyo nombre llevan, con escepcion de Atrato, Cáldas, Obando, Quindío i San Juan, cuyas capitales serán Quibdó, Almaguer, lpiales, Cartago i Nóvita.
Popayan, 23 de octubre de 1863-(L. S,)-Publíquese i ejecútese-El presidente del estado, ELISEO PAYAN -El secretario de gobierno, Avelino Escovar.
En razón de ello, se cree oportuno recordar algunos datos para la historia de Ipiales. Son varios factores los que inciden para que exista dicha confusión, en primer lugar la política expansionista del imperio Inca hacia el norte con diferentes avanzadas y cuyas influencias se pueden rastrear tanto en las pocas construcciones que se conservan, como el Qhapaq Ñan, que conectaba o conecta los caminos Pastos con los del Inca, la presencia de comunidades en el territorio, Ingas de Putumayo y Nariño, así como las múltiples toponimias que aún subsisten. Huayna Capac había llegado a inicios del siglo XVI, posteriormente los quiteños, cayambes, caranquis, huancavilcas, pastos y quillacingas se levantan contra la imposición Inca, poniendo en jaque a sus generales, algunos de los cuales son vencidos por los astutos pastos, recibiendo las posteriores represalias de parte del imperio. Descontento que se mantuvo hasta la muerte del emperador, ya que posteriormente viene la guerra civil incaica entre Huáscar y Atabalipa, ambos luchando por el trono Inca, razón por la cual la expansión al norte quedó suspendida, además de la llegada de los españoles al Cuzco con los horrorosos hechos que se conocen.
Después, la llegada de los españoles al territorio, la mayoría de ellos analfabetos y los pocos letrados con intereses económicos más que políticos o religiosos, a quienes poco o nada interesaba la historia ancestral; la complejidad del encuentro, particularmente el desconocimiento absoluto de las lenguas propias, en este caso la lengua pasto, castellanizando hasta donde les fue posible lo que escuchaban de los indígenas, quienes carecían de lenguaje escrito como se conocía en occidente -quizá los tejidos, los dibujos y los petroglifos pudieran ser su forma de comunicación, perdida por la imposición del invasor-; la confusión generada frente a las comunidades asentadas, Quillacingas y Pastos, llevó a la confusión de llamar a una ciudad Pasto y a un territorio Pastos, generando así confusiones desde las crónicas de Indias, pasando por los documentos coloniales, hasta los de la propia república; a lo anterior se suma el estar ubicados en una zona de frontera, se recordará que tanto al sur como al norte, los conquistadores se valían de toda serie de triquiñuelas judiciales o mediante las vías de hecho para expandir sus supuestos dominios, baste mencionar los enfrentamientos entre Francisco Pizarro, junto a sus hermanos, con Diego de Almagro al sur y al norte entre Sebastián de Belalcázar y Pascual de Andagoya, quedando en medio de todo esto la comunidad de los Pastos.

Lo que es una verdad segura es que Ipiales, así como un sinnúmero de poblados de la comunidad Pasto existía mucho antes de la llegada de los españoles, tenían asentamiento propio y habían desarrollado un entramado social complejo a base de alianzas con sus comunidades vecinas, así lo atestiguan la presencia de elementos materiales como el oro de sus tumbas, las caracolas y la veneración a animales, como los monos llamados machines, desarrollando además una cultura muy importante cuyo legado pervive en los directos herederos de la comunidad Pasto asentada en el suroccidente colombiano y norte del Ecuador.
De la existencia de estas importantes comunidades nos hablan los propios cronistas de Indias, de la cual hablaremos en la siguiente entrega.

