A PROPOSITO DE LA INSTALACION DEL CONGRESO NACIONAL 

GEOMETRIAS

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

 

Se instalan hoy las sesiones ordinarias del Congreso de la República para un nuevo período constitucional, con la atribulada novedad de que no se posesiona ningún ipialeño y por el departamento, ningún senador liberal, rumiando anales cuando teníamos hasta 4 senadores, como en 1990, que contestaron lista sólo por un año, porque los revocaron: Arellano, Arcesio, Figueroa, Suárez Burgos. El quinto era Juvenal De los Ríos, conservador.

Desde las épocas del Libertador la provincia de los Pastos enviaba sus personeros ante la representación nacional. Curiosamente, –y en virtud del supérstite Patronato-, dada su investidura y sus pocas o muchas letras en un analfabetismo ambiente, los escogidos eran clérigos. José María Burbano, ipialeño, puede ser el primero en esa doble índole de prelado y parlamentario, además que revestía el singular predicamento de ser amigo de Bolívar, tan reacio a los prioratos y feligresías. Igual ocurría con el cura Rufino Garzón, de Pupiales, 1831, representante al Congreso e igualmente protegido del Libertador.

En 1839, el presbítero Juan Santacruz, representante por Pasto, presentó la proposición que ordenaba la supresión de 4 conventos menores (de menos de 8 frailes) en la provincia, con el empeño de destinar esas rentas e inmuebles a las misiones de Mocoa, con tan mal suceso que su iniciativa condujo a una guerra civil, la llamada de los supremos, cual episodio del medioevo con monjes inquisidores, brujas malditas y el cura Francisco de la Villota cual Savonarola redivivo. En nombre del redentor y del rey y alborotados por José María Obando, los pastusos enfrentaron a los generales Mosquera, Flores y Pedro Alcántara Herrán, que éste último aprovechó la ganga para titularse terrenos en la provincia de Túquerres, de la cual fue terrateniente y parlamentario.

El cura Rafael Cabrera, en el Congreso de 1850, en la mesnada del avezado guerrillero y futuro presidente José María Obando, con entronques en la provincia de Ipiales.

De la provincia de los Pastos –de Cumbal- Federico Concha, Fernando y Eduardo Ortega, el uno en 1837 y el otro en 1840. También de Cumbal, Federico Concha y Nicanor Burbano, de Ipiales. De Pasto, doctor Ramón Orjuela.

José Antonio Chaves, de principal figuración cuando Pasto fue capital de la república y era Gobernador de la Provincia, estuvo también en la Constituyente de Ríonegro, 1863.

Siendo Senador, César Cando, en 1860, murió en Tumaco. Era su colega de curul, el presbítero ipialeño Ramón Rojas.

Del Distrito de Ipiales, Avelino Vela Coral, representante al congreso 1867, 68, 1876-78, 82-84.  Senador Plenipotenciario 1879, 1882, 1885. Tuvo la oportunidad de participar en la defensa del general Mosquera cuando su juicio ante el Senado en 1867, en compañía del prominente radical huilense Rojas Garrido

Juan Clímaco Burbano (ipialeño), Manuel María Rodríguez, Julián Bucheli, Justo Guerra, Daniel Zarama, fueron de la generación fundadora del departamento a comienzos del siglo XX. Todos parlamentarios conservadores. Recuérdese que bajo la oscurantista regeneración de Núñez-Holguín-Caro, el Congreso era hegemónico.

Alejandro Santander, Juez en Tumaco, Cónsul en Tulcán, parlamentario, en 1897, participó en la gran convención liberal de ese año. Autor de la biografía de “Lorenzo de Aldana”, y de la “Corografía de Pasto”.

1905: Asamblea Nacional y Legislativa convocada por Rafael Reyes: constituyentes por el nuevo Departamento de Nariño: Principal: Samuel Jorge Delgado (suplentes, Rosendo Benavides, Hermógenes Zarama); principal: Luciano Herrera (suplentes, Carlos J. Guerrero, Euclides de Angulo); principal: Bernardo de la Espriella (suplentes, Francisco Borda, Zenón Reyes).

José Antonio Llorente, nativo de Cumbal, vivió en Ipiales, secretario de Benjamín Herrera, fue herido en la guerra de los mil días. Miembro de la Constituyente de 1910; senador, ministro de Hacienda de Carlos E. Restrepo; profesor de Derecho Público en el Externado; en 1918, fue autor de una primera ley del ferrocarril de Nariño; Javier Santacruz, 1890-1919, intuitivo poeta de la “Gota de llanto”, ocupaba muy joven –de 25 años-, curul en la Cámara. Carlos Conto era su compañero de pupitre en 1917.

Nacido en Pasto (1871) Miguel Arroyo Díez, alcanzó a ser elegido Designado a la Presidencia en las administraciones de Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez. Fue diputado, representante y presidente del Senado. Protagonizó un ruidoso incidente con el Nuncio Vicentini, lo que lo llevó a retirarse de la política. Estuvo a punto de darle golpe de estado a Ospina. El 4 de abril de 1920, siendo ministro en Quito, acompañó el encuentro de los presidentes de ambos países, Marco Fidel Suárez y Alfredo Baquerizo Moreno, celebrado en el puente de Rumichaca.​ (Ver Elegía) Al concluir su desempeño diplomático repatrió los restos del primer canciller grancolombiano y expresidente de Venezuela don Pedro Gual.

Olegario Medina también fue parlamentario por los años treinta. Y César Burbano B., ipialeño, representante conservador.

A partir de las sesiones extras de 1935, el Congreso fue homogéneamente liberal. Fue el que aprobó la Constitución de 1936, de tan vasta y revolucionaria influencia, como reconoce el presidente electo Gustavo Petro. Régimen del cual hizo parte el ipialeño Gerardo Martínez Pérez, compañero de pupitre que fue en el Colegio Mayor del Rosario de Darío Echandía y Carlos Lozano y Lozano. Representante en 1930, ministro de Industrias, del 24 de septiembre de 1935 al 19 de julio de 1936 y Procurador General de la Nación. Virtual candidato presidencial. Murió ahogado en el río Magdalena, a orillas de Honda, por haberse bañado un jueves santo, según decía su paisano y colega futuro de parlamento, Rogerio Bolaños.

Martínez Pérez era primo hermano de Gonzalo Bravo Pérez, el universitario inmolado en el gobierno de Miguel Abadía Méndez que era precisamente su acudiente. Gonzalo, hermano de Juan, parlamentario y gobernador del departamento, eran hijos de Julio Bravo Mejía, todos ipialeños, quien hizo el montaje de la planta de energía eléctrica en Las Lajas, que significó el tránsito de la vela de sebo a la iluminación hidroeléctrica. La montó en 1904 con 3 generadores de 125 kw y en 1905 se hizo la luz en Ipiales. Posteriormente la compró don Fernando Pérez Pallares, quien la amplió a 1.000 y a 2.000 kw. Don Julio fue fundador también de la Empresa Eléctrica de Chachatoy, Río Pasto, 1924. En 1969, con la asesoría del delegado presidencial Otto Morales Benítez, Cedenar adquirió la Empresa de Chachatoy. Don Julio estudió en el Colegio de don Rosendo Mora y con él se trasteó a Tulcán (ver Elegía). Don Julio con su sobrino Gerardo fueron cofundadores de la sociedad “El Carácter” y del periódico “Ensayos”.

La reforma constitucional de 1945 ordenó la elección popular de los congresistas porque hasta ese año –y desde 1910- los diputados de las asambleas departamentales eran los que elegían senadores y magistrados de tribunales y a partir del mismo 45, les pagaban todo el año.

Fue una noticia reivindicatoria para la genealogía ipialeña el hallar la partida de nacimiento del niño José Elías Del Hierro Guerrero, hijo de José Elías y Carmelita, en la cancillería de la parroquia de san Pedro Mártir del 15 de octubre de 1904, tercer hijo de nueve. Nacido, pues, en la plaza mayor de la antigua Villaviciosa de la Concepción de los Pastos, de la antigua y frondosa estirpe Del Hierro, muy pronto se asentarían en la hacienda de Pusialquer, en contigüidad de  Pupiales, a la que se trasladó la familia y allí morirá su madre en 1913, apenas de 39 años, revistiendo de tristeza y orfandad a la copiosa prole y al abnegado esposo, que en aquel apacible y pródigo fundo supo hacer más llevadero su desvalimiento y los estragos de aquella ausencia prematura.

En 1925 José Elías entró por el portón principal en la casa Santacruz- Burbano de manos de la risueña Marina, y allí hallaría el pasaporte para sus sueños eminentes. Don Alberto Santacruz descendía del doctor y coronel Tomás de Santacruz y doña Clelia Burbano, nieta del doctor Clímaco Burbano, fallecido en aquellos días y que había sido Prefecto de la Provincia de Obando, Primer y Único Gobernador del Departamento de Ipiales en 1908, copartidario y amigo del presidente Suárez que le había ofrecido la Procuraduría General de la Nación, a lo que se negó Clímaco diciendo que “cuando el bizcochuelo me llegó ya no tenía dientes”. Inclusive la propia Presidencia de la República se la ofreció cuando se hizo inevitable que la presidente paria se retirara. José Elías también arrimó el espaldarazo de don Julián Bucheli, “caudillo medioeval”, terrateniente de muchos latifundios, jefe venerable y ya casi mítico, que desde su fundo de Consacá maniobraba la precaria ideología y la pícara logística, al que heredó sus amigos y sus enemigos. Era el año 30 cuando lo sucede un triunvirato compuesto por su yerno José María Salazar Albán, Pedro Díaz del Castillo y el cuasi adolescente José Elìas Del Hierro. Ese mismo año lo eligen para la Cámara de Representantes.

Eladio Polo, Manuel Benavides Campo, Foción López, Guillermo Edmundo Chaves, Sergio A. Burbano, eran con José Elías la constelación de figuras públicas para aquellos años. El expresidente Carlos Lleras Restrepo en sus Memorias (p. 366 y 314) dice que ingresaron en 1930, Gerardo Martínez Pérez, José Elías Dulce, Benjamín Burbano, Horacio Ortega, Ricardo Martínez y Julio César Delgado de Tumaco, de quien dice el propio Lleras Restrepo que era “simpático, desabrochado y cínico. A Soto (Jorge Soto Del Corral) le profesaba una admiración sin límites y cada vez que venía a Bogotá le traía de regalo algunos de esos suculentos aguacates que produce Tumaco. A nosotros también nos traía; yo conozco la gente que va a tener influjo político decía al entregárnoslos; aquí llevo otros para el “indio Soto”. Se dio al alcohol con exceso y su trato se volvió casi insoportable; pero Soto “lo lidiaba”, como suele decirse, con amistosa tolerancia. Sabía corresponder a los aguacates y a los primeros recuerdos universitarios.

“Este regalo de los aguacates constituye una bien estudiada costumbre de los políticos liberales de Tumaco y siempre el obsequio se hace con el mismo criterio que exponía cínica y simpáticamente el representante Delgado. Durante muchos años nosotros mismos hemos podido medir con ese termómetro infalible qué tan bien o tan mal estamos en los medios políticos de aquella ciudad, digna de mejor suerte. Ahora hace tiempo que nos tenemos que contentar con frutas menos sabrosas y podríamos decir, bajo juramento, que, en cambio, no les sucede lo mismo a Alfonso López Michelsen o a Julio César Turbay”.

José Elías Del Hierro que alcanzó meteórica, meritoria y merecida figuración en la política colombiana, particularmente en el partido conservador, en sus Memorias revela que su primera intervención en el Congreso tuvo que ver con un debate que libró con Gaitán –en 1931 sería- toda vez que Gaitán “había sido elegido representante a la Cámara por Nariño. Cuando viajó para conocer el Departamento trajo pésimas impresiones producidas principalmente por quienes lo rodearon y acompañaron durante el viaje. Al regresar, pronunció en el parlamento un discurso en el cual con tintes acentuados como era su estilo, sostenía que la población total de Nariño era aborigen y que vivían en condiciones mendicantes.

El ipialeño Horacio Ortega Mora, era presidente de la Cámara en noviembre de 1935 y 1936 y gobernador en 1937. Médicos pastusos, Flavio Santander Uscátegui (liberal) gobernador en 1936 y su hermano Bolívar Santander Uscátegui, gobernador en 1940.

En 1942, la Asamblea de Nariño eligió Senadores a José Elías Del Hierro, al tumaqueño Max Llorente (con suplencia del tuquerreño Carlos César Cerón) y al “Chinche”, Julio César Enríquez.

Manuel María Montenegro no quiso ser suplente de Llorente ni éste de Montenegro Vela; empero pronto, El Viejo López lo creo Gobernador, Jurista del palacio presidencial y diplomático en Roma. Manuel María también fue Cámara 47-49 y gobernador 1944. Después de 1949, fue magistrado del Tribunal de Nariño. El nariñense Henríquez, citado por Enrique Caballero Escovar, en el debate de La Handel, en 1944, era vicepresidente del Senado.

Cuando el golpe de Estado contra López (“que no fue “, ver Elegía XVI) José Elías informa en sus Memorias que “en forma inmediata, en la casa del jefe del partido conservador, don Medardo Bucheli Ayerbe, se convocó ese día y en los sucesivos a reuniones con los jefes del partido en Nariño, entre los cuales se encontraban el doctor José María Salazar Albán, don Manuel López y el doctor Carlos Augusto Guerrero. Decidimos en la primera reunión informar de todos estos acontecimientos al jefe nacional del partido, Laureano Gómez que dio la orden de apoyar el golpe”. Empero, José Elías ni quiso redactar la renuncia presidencial ni estuvo en orden de apoyar un acto inconstitucional.

Después de la victoria de Ospina en la que tuvo acciones principales nuestro paisano, el nuevo presidente le ofreció un ministerio que Del Hierro declinó. Prefirió que la burocracia la desempeñaran sus subalternos: Domingo Sarasty a la Corte Electoral, Sergio Antonio Ruano a la jefatura del Departamento Nacional del Trabajo y luego a la Corte Suprema de Justicia; Moncayo Quiñones, secretario del Consejo de ministros; Chepe Velasco un consulado en Quito; Albornoz, a la Cámara, y “el cuñadísimo” Carlos Santacruz, a la Dirección de Edificios Nacionales. Incluso alcanzó a inaugurar un sui géneris ICETEX comoquiera que una decena de muchachos nariñenses estudiaron en el exterior.

Alfredo Burgos Ortega, conservador laureanista, estuvo en la Cámara de Representantes cuando ocurrió la balacera, Isaza Del Castillo-Gustavo Jiménez y posterior muerte de Jorge Soto del Corral, el 8 de septiembre de 1949; fue también Cámara, 1960-62.

Guillermo Chaves Chaves, ipialeño, parlamentario de 1944 a 1949, igualmente tocóle el noviembre magnicida. Chaves Chaves fue jurista, tratadista, autor de la ley de autor y del voto a la mujer, autor y ponente de la ley sobre el ferrocarril del Pacífico.

Alonso Belalcázar Pazmiño, conservador, hermano de Heliodoro, fue representante suplente en 1946.

Para 1949 fue imperativo para Del Hierro ocupar el ministerio de su especialidad, el de Minas y Petróleos, desde mayo del 49 hasta el 7 de agosto de 1950. Volvió a la misma cartera al comienzo del Frente Nacional, en 1959, nombrado por Lleras Camargo. Y rotó a la del Trabajo hasta noviembre de 1961 cuando su destino fue por nueve años la Gerencia de la Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero, en el cual realizó “la tarea más importante por el aspecto social y económico y por la extensión y magnitud que logré dar a esa empresa pública”.

Político de casta, “estratego y cruzado de convenciones y conciliábulos” dice el poeta iluminado Payán Archer (amigo y pariente, como que su tío Eliseo Payán era esposo de la tía de José Elías), su primera polémica la libró con Jorge Eliécer Gaitán, cuando entrambos eran parlamentarios elegidos por la circunscripción electoral de Nariño.

Gaitán en los cuarenta también fue senador por Nariño. Tuvo que ser antes de 1942. En el 40 o en el 38. Cuando fui diputado no hallé probanza de esa elección en los anales de la duma toda vez que para aquella época los diputados elegían a los senadores. Y esa sería única vez que fue senador en su vida parlamentaria.

Ganó la presidencia en 1949, como candidato único Laureano Gómez y se posesionó ante la Corte –presidida por el nariñense Domingo Sarasty- porque el Congreso estaba clausurado desde noviembre del año pasado. De la “Corte-sana” extrajo Gómez al magistrado Sarasty Montenegro para el ministerio de gobierno.

El 17 de septiembre, en una revista aérea en Palenquero, Gómez sufrió accidente agudo de hipertensión y se pensó de inmediato en su retiro.

A Eduardo Santos lo habían reelegido los liberales como designado el 9 de agosto de 1949. Eso significaba que, en caso de fallecimiento de Gómez, lo debía reemplazar el expresidente liberal. Pero el Gobierno expidió el decreto 2996 de 26 de septiembre de 1950, señalando la vocación sucesoral. Por tanto, descabezó a Santos, declarando vacante la designatura y estableció “la fila india” de ministros y gobernadores. ¡En primer grado sucesoral quedaba el ministro Sarasty!.

José Elìas Del Hierro, presidente del Senado en 1952, miembro del DNC, se autoeligió Constituyente (por el Senado, con suplencia de Efrén Osejo Peña) por Nariño. (t. XII, p. 77). La Cámara eligió a Carlos Albornoz, (recién llegado del Paraguay) quien fue el presidente de la instalación de la Asamblea, por orden alfabético. No se sabe cómo, pero también Domingo Sarasty era constituyente, si se tiene en cuenta que integraba la Comisión que fue por el general Rojas a Palacio para la instalación (t. XII, p. 186 Lleras Restrepo). Domingo Sarasty era embajador en Méjico, en 1952, a donde llegaron exiliados los López y Lleras Restrepo. Este cuenta un episodio sobre su sombrero inglés que se le quedó en una percha de un restaurante y que Alberto Lleras prometió recompensárselo. Se lo remitió desde Washington a la embajada en el DF, pero allí no se lo entregaron porque “no se habían cubierto los derechos de aduana”.

Y Domingo Sarasty también fue designado magistrado de la C. S. de J. en noviembre de 1953 (t. XII, p. 350).

Así que había tres nariñenses “gobiernistas” en la Constituyente de 1953.

El 13 de junio José Elías no acepta ningún compromiso con el régimen de facto que inaugura su antiguo compañero de gabinete ministerial. Como constituyente de ese año, tampoco valida la dictadura de Rojas Pinilla porque “una cosa es aceptar el hecho cumplido del gobierno de Rojas y otra, declarar la vacancia presidencial”, figura exótica cuestionada valerosa y eruditamente por Alfredo Vásquez Carrizosa.

Se impone mencionar a Domingo Sarasty, de Pupiales, igualmente encumbrado dirigente conservador, senador, ministro de Gobierno de Laureano Gómez, magistrado de la Corte Suprema de Justicia y de la Electoral. Embajador y parlamentario. Procurador General de la Nación, mayo 58-octubre 58. Representante de 1966 a 1970. Luego Senador de 1970 a 1974. Y de 1974 a 1978. Su lista para cámara arrojó 3 representantes: Francisco Zarama Ricaurte, Jorge Salazar Morán y María Eugenia Santacruz Bucheli. Los amigos que todavía lo recuerdan, entre ellos el ingeniero Ramiro Montenegro Orbes, quien nos ha proporcionado estos insumos históricos, destacan que ha sido el único político de Nariño que impulsó a la mujer en su tiempo: María Eugenia Santacruz Bucheli a la Cámara y Emma Bucheli de Zambrano a la Asamblea departamental.

“Domingo había sido ministro de Gobierno de Laureano, sin embargo, su lealtad hacia Ospina era total y yo diría -habla Carlos Obando Velasco, igualmente exministro y tataranieto de José María Obando- que su ospinismo era tan fuerte como su antialvarismo. He llegado a pensar que lo primero era consecuencia de lo segundo. Nunca le oí una sola palabra en contra de Laureano, pero diría que vivió y murió amargado en contra de Álvaro y su camarilla. Sentía profundo resentimiento o cuando menos menosprecio hacia el grupo alvarista”.

El mismo Carlos Velasco Obando, ministro de Obras de Lleras Camargo y Valencia, ex gobernador del Cauca, embajador en París, en sus memorias “Una sopa para el diablo”, recuerda al paciente Sarasty: “Sarasty con J. Emilio y Obando en campaña en Cali, en Popayán y en Nariño. Excepcionalmente gentil y de una simpleza increíble. La Convención conservadora que presidía J. Emilio se prolongó mucho y tuvieron que quedarse Sarasty y Obando Velasco. Sarasty se retiró a descansar a la media noche y había descansado en un catre del celador de la gobernación de La Guajira”.

Manuel López Cabrera, conservador, vivió en Ipiales, fue representante por la intendencia del Putumayo en la lista de Domingo Sarasty, en los 2 períodos 70-74 y74-78.

Del Hierro fue derrotado, por primera, única y última vez, en 1970, en su aspiración al senado, en su propio y amasado departamento. Idéntica suerte llevó Valencia en el Cauca. Es que la ANAPO había desmantelado todas las expectativas.

En el suroccidente colombiano también fecundaron semillas del MRL y particularmente en Ipiales, tradicional y comprobada plaza roja. Puede decirse que un ipialeño fue fundador del MRL, antes que el propio López Michelsen. Y de nuestro departamento de Nariño, fueron representantes a la Cámara, por el Movimiento Revolucionario Liberal en 1962, Ernesto Vela Angulo con la suplencia de Misael Mesa; en 1964, Eduardo Alvarado Hurtado con suplencia de José Alfredo Folleco; en 1966, Luis Eduardo Alava (que presidió la Cámara cuando la reforma constitucional de ese año, y de la cual fue ponente Domingo Sarasty) con la suplencia de José Alfredo Folleco; en 1974, fue Senador Ernesto Vela Angulo, con suplencia de Flavio Ortiz Sarasty, que fue Gobernador de un día.

(Aunque no podía ser del MRL –por su origen conservador— también Eduardo Del Hierro Santacruz fue cercano a López con quien paladeaban el inglés arcaico de Boston. Y se entiende la cercanía si se tiene en cuenta que con Jaime García Parra implementaron la política de los contratos petroleros por asociación, que fue revolucionaria para la época. Parmenio Cuéllar Bastidas, descollante senador de la República, Gobernador de Nariño y ministro de Justicia juntamente con el gran jurista Guillermo Puyana Mutis, se iniciaron también en las juventudes del MRL.).

Vela Angulo fue elegido Representante a la Cámara por primera vez para el bienio 1958-60 y se inauguró con el juicio político en contra del ex dictador General Gustavo Rojas Pinilla. El novel parlamentario oriundo de Nariño –y más precisamente de Ipiales- fue el escogido en primera vuelta por la Cámara de Representantes para actuar como Fiscal ante el Senado de la República en la causa que se siguió en contra del general Gustavo Rojas Pinilla.

Por el Departamento de Nariño actuaban ya como acusadores ora como jueces, el ipialeño Juan Bravo Pérez, así como Gerardo Jurado E., Alberto Montezuma Hurtado y José Zabulón Romo.

José Zabulón Romo, parlamentario por Nariño, laureanista de miedo, en consecuencia, enemigo de Rojas, dijo que éste venía preparando el golpe desde hace meses y que defraudó el fisco por lo del contrabando. Y que ya eran suficientes 40 horas de defensa. El General ripostó que sus jueces políticos ya iban por las 16.800 (¡!).

Gerardo Jurado, también senador nariñense, gregario del laureanismo, no tuvo escrúpulos tampoco para fungir como intrépido miembro de la Comisión Evaluadora de la Acusación (art. 589 del CPP) a sabiendas de su natural impedimento.

Médico Alejandro Chamorro Viveros, Senador liberal suplente de Luis Avelino Pérez, asistió al Congreso cuando Avelino fue embajador en Uruguay. Miguel Ángel Pérez Chaves, alcalde de Ipiales, que fue representante a la Cámara 1986-1990. Ernesto Velásquez Salazar, de raigambre ipialeña, representante a la Cámara, viceministro de Obras en el gobierno Barco.

Sergio Elías Ortiz, vastísimo historiador, cónsul en Sevilla, rector del Colegio “Sucre” de Ipiales, también fue representante a la Cámara; de Ipiales igualmente, Nelson Miranda, senador; Leonel Chaves Agudelo, representante.

Alberto Montezuma Hurtado, pastuso, sobrino nieto del expresidente Nicolás Hurtado, antilopista, turbayista-santista, otro eximio historiador; diplomático en Guatemala, Bolivia, Méjico. Gobernador y senador. Tesorero General de la República.

Jorge Rosero Pastrana, senador (gobernador 1958); Julio Moncayo Candia), José Escallón, Representante a la Cámara, 1942.

Guillermo Payán Archer, hijo de Roberto Payán, sobrino de Eliseo Payán (tío político de José Elías), alumbrado poeta, amigo del Nobel Vicente Aleixandre, senador, periodista, director de “El Liberal”. Declinó la Gobernación cuando el gobierno López negó la construcción de la Refinería en Tumaco, “su Bahía Iluminada”. Escribió un apetitoso y juguetón tomo: “Cinco figuras para un mapa político”:  Max Llorente Cortés, gobernador 1937; Arturo Márquez, hijo de Francisco, dandy, “no dejó su juventud para su vejez”, padre de la rutilante reina Estela; amigo de Alfonso Araújo; Alberto Montezuma Hurtado; Carlos Albornoz, José Elías del Hierro, todos cinco sus parientes, paisanos y amigos, todos cinco parlamentarios, de los cuales hace cariñosa y rigurosa clínica.

También parlamentarios: Francisco Albán, Roberto Ortega, Efraín Llorente, senador; José Llorente, Cámara.

Eliseo Gómez Jurado, Miguel Ángel Álvarez Belalcázar, primer gobernador liberal 1934; Pedro Diaz del Castillo Gutiérrez (gobernador 46, José María Salazar Albán, 1947, Aurelio Caviedes Arteaga, 1950, Sergio Antonio Ruano Monzón, 1953, Guillermo Zarama Villota, 1961, Ricardo Martínez Muñoz, 1968 Francisco Javier Revelo, 1972, Miguel Ángel Caicedo, 1975.

Ignacio Rodríguez Guerrero, pastuso, miembro de la Real Academia de la Lengua, diplomático en Quito, diputado de la Asamblea Constituyente de Rojas, lo que le costó el desdén de los liberales a tal punto que cuando Montezuma Hurtado fue comisionado por el Banco de la República como perito de la magna biblioteca del humanista, la envileció totalmente.

Alberto Bravo Guerra, senador por la Anapo, 1970; Tato Álvarez, Darío Martínez, Luis Eduardo Córdoba Barahona (gobernador), Ricardo Martínez (gobernador) Eduardo Enríquez Maya, Manuel Enríquez Rosero, Samuel Alberto Escrucería Delgado y Samuel Alberto Escrucería Manzi, Franco Salazar Bucheli, Raúl Delgado (gobernador), Arturo López Urresta, Myriam Paredes, Laureano Cerón Leytón, Luis Avelino y Luis Eladio Pérez, entrambos gobernadores, diplomáticos en Uruguay, Bolivia, Perú, Venezuela; Carlos Hernando Figueroa, Francisco Muriel Bucheli; Eduardo Rosas Benavides, de la Comisión Redactora del Código Penal de 1980; Guillermo García, Berner Zambrano, Gilberto Betancur, Gerardo Jurado, Alfonso Delgado Guerrón Morillo, Laureano Delgado Estupiñán, senador, secretario partido conservador laureanista. Mardoqueo Apráez Córdoba, senador 1940.

Ulpiano Rueda La Rotta Vela, de Ipiales, senador, 1962-66.

José María Velasco Guerrero, rector Udenar, gobernador 1957, Magistrado de la Corte Suprema; Senador 82-86, Diputado a la Asamblea Constituyente de 1991, también Antonio Navarro.

Compartí los últimos años y meses de vida del senador Rogerio Bolaños de Bautista, ipialeño, pariente por alguna rama que fue de mi padre, comoquiera que coincidió con mi permanencia en Pasto ejerciendo como Diputado. Rogerio fue parlamentario de más de 30 años quien hasta última hora ejerció como jefe y atendía a sus catecúmenos en su oficina de siempre como en sus plenos días. Empero estaba pensionado y no había querido repetir senaturía en 1990 como se lo pedían, presintiendo quizá el advenimiento de la Constituyente y la consiguiente revocatoria. Fue periodista, director de “El Derecho”, fue vicepresidente del Senado y diplomático especial en Nueva York y en Centroamérica. Nominó y apadrinó a varios gobernadores y altos funcionarios.

Conocí y alterné con el senador cumbaleño Laureano Alberto Arellano Rodríguez, gobernador que también fue, gran animador de la construcción de la Refinería de Tumaco. Era fluido orador, sincero colombianista, se recuerdan sus encendidos discursos cuando era ministro y defendía los derechos de Colombia frente a las pretensiones venezolanas. Embajador en Ecuador y en Costa Rica. En las tertulias que tuvimos dígase en Bogotá, en Samaniego, en Ipiales, en Pasto, en Quito, era vehemente su simpatía y su generosidad.

También conocí al senador pastuso Arcesio Sánchez Ojeda quien siempre me insistía en trasladarme de Ipiales a Pasto para ejercer el trabajo político. Y también soy reconocido del senador Hernando Suárez Burgos, de Puerres, fundador y director desde hace 30 años del “Diario del Sur”, matutino en el que escribí mis “Geometrías” por años.

El senador, exministro, exgobernador Parmenio Cuéllar fue siempre muy afectuoso y altruista conmigo. Apenas conocidos, por allá en 1990, me impulsó para obtener la curul de su movimiento –que era el Nuevo Liberalismo- en el Concejo de Ipiales. Un año después, me hizo incluir en el tercer renglón en las listas que el mismo partido inscribió para la Asamblea Constituyente y que encabezó Iván Marulanda. En 2005 me pidió inscribirme para la Cámara de Representantes, distinción que decliné porque recién me había posesionado como Diputado de la Asamblea. Cuando fue ministro de Justicia me designó Gerente del Fondo de Seguridad de la Rama Judicial y el Ministerio Público. Últimamente y con motivo de estas Geometrías no ha dejado de felicitarme y patrocinarme.

1 comentario
  1. Édgar Bastidas Urresty dice

    Artículo excesivamente largo que sin embargo trata un tema que no interesa a todos los colombianos por el desprestigio del congreso, pero que representa uno de los poderes públicos.
    El congreso ha perdido valor sobre todo por la práctica del clientelismo introducido en los años 60 del siglo pasado.
    Si se hace un balance de los buenos parlamentarios por Nariño, son pocos los que se salvan, Mardoqueo Apráez, Ernesto Vela Ángulo, entre ellos.
    El atraso del departamento de Nariño en buena parte se debe a la mala gestión de sus congresistas.
    Es necesaria una ley que imponga títulos y calidades a la elección de los congresistas.

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