CIEN AÑOS SEGÚN NETFLIX
Segunda parte de la serie sobre la obra cumbre de García Márquez.
Por:
Gustavo Álvarez Gardeazábal

La segunda parte de la adaptación de Netflix sobre la novela universal de CIEN AÑOS DE SOLEDAD es muchísimo mejor lograda, en casi todos los sentidos que la cacareada primera parte, publicitada al exceso pero forzada y maluconga.
Quizás el que la directora Laura Mora haya tenido como segundo director a Carlos Moreno en vez de Álex García López, la hizo más entendible, impecablemente armada y sobre todo exagerada lo suficiente para que el realismo mágico de la novela escrita no la volviera imposible de ver, sino inolvidable, ya que terminó siendo una explotación multicolor del nivel de caricatura que deben tener todos los personajes de una obra literaria, para tornarlos en eternos.
Parapeteada en los caracteres impactantes que tiene la narración (el coronel Aureliano, Úrsula, José Arcadio II, Fernanda del Carpio); enmarcada en la evolución histórica de las guerras civiles, que aparecían como hibridadas fantasmagóricamente en la primera parte, monta con la llegada del banano y la explotación y abuso del imperialismo norteamericano una vena entendible modernamente, del mito de la masacre de las bananeras. Pero, sobre todo, destaca mayúsculamente el arte de hilvanar con imágenes los textos poéticos de García Márquez, o las imitaciones de ellos que hacen seguramente sus hijos que actúan como productores.
Y aunque ahora esos textos oídos o leídos como subtítulos resultan tan alambicados como casi toda la prosa garcíamarquina, se salvan prodigiosamente porque son la senda que conduce tensamente al final de la serie.
Ella no ha sido acogida con la escandalera de cuando se estrenó, pero merece la pena verla y volver a repetir algunos de los capítulos memorables de enfrentamiento entre la dignidad atrabiliaria de la cachaca Fernanda del Carpio y la corronchería del Buendia que le tocó como marido.
Admito que hay excesos cinematográficos para volver imágenes el desastre narrado en la novela. Pero ni el diluvio ni el ventarrón final ni el nacimiento sangriento del último de los Buendía, con cola de puerco, disminuyen la tentación de aplaudir la historia de esta familia, contada desde cuando el primero de ellos fue amarrado a un castaño hasta cuando el último recién nacido termina devorado por las hormigas.
Muchas gracias
Agosto 29 del 2026
Audio:
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