Banner cabezote

EL MILAGRO DE CONVERTIR CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN UNA SERIE MAGISTRAL DE NETFIX

En esta serie vemos cómo lo mágico es la cotidianidad y esto ha sido lo bello y lo terrible de nuestra historia. Porque acá está contenida toda nuestra historia, al menos la que va entre 1850 y 1950. No recordaba que Cien años de soledad era tan oscura y tan violenta, llena de hombres malos y de mujeres que intentan reconstruir el mundo.

0 58

Por:

Iván Gallo

Fundación Pares

 

Iván Gallo

 

El propio García Márquez le reconoció a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, que él había creado Cien Años de Soledad para hacerle morder el polvo al cine. La primera idea que tuvo Gabo para su vida fue convertirse en cineasta, pero ese sueño era demasiado lejano para un muchacho nacido en Aracataca. Sin embargo, a los 30 años, entró al Centro de Experimentación Cinematográfica de Roma y Cesare Zavatini, uno de sus ídolos, creador junto a Roberto Roselini del Neorrealismo italiano, fue uno de sus profesores. Pero los guiones de Gabo nunca se transformaron en buenas películas y lo que es peor, las películas basadas en libros de Gabo siempre fueron un fiasco. Por eso Cien años de soledad era su desquite: “Es tan literaria que es prácticamente imposible de filmarla. Me he vengado”.

Anthony Quinn en una cena en Hollywood le ofreció un millón de dólares para los derechos y poder adaptarla. Gabo rio y dijo que no. Antes de perder la memoria quedó con sus hijos en algo, Gonzalo y Rodrigo se comprometerían a no dejar convertir su obra cumbre en una película. “Qué cara tiene Remedios La bella, eso es imposible”, decía con sorna Gabo. Cuando se anunció el proyecto, los García Barcha fueron tratados como verdaderos mercachifles del legado de su padre. No podía ser que por unas monedas traicionaran el legado de su padre. Pero lo hicieron, le vendieron los derechos a Netflix bajo condiciones que, sobre todo Rodrigo, quien es un experimentado y aclamado director en Hollywood, hicieron firmar a Netflix. Una de ellas es que fuera una serie. Al ser una serie tendrían más horas para desarrollar el universo macondiano. Además, sería interpretada por actores latinoamericanos y filmada en Colombia. Lérida, en el Tolima, fue el lugar escogido para armar un set de proporciones babilónicas. Todo lo que se usara en la producción debería ser artesanía colombiana.

Esto igual no garantizaba ningún éxito. Lo que garantizó que la serie de Netflix fuera contrario a la lógica, a los presagios que el propio autor de la novela había lanzado contra posibles adaptaciones, fue una gran escritura de guión y la dirección magistral de dos de los directores más importantes del cine colombiano: Carlos Moreno y Laura Mora. En esta segunda temporada tenemos incluso momentos más potentes que en la primera. Si bien existen errores de casting -a mi en lo particular no me gustó la interpretación de Amaranta, ni tampoco me gustó Meme-, sigue sosteniendo personajes de la primera que tienen una potencia y credibilidad arrolladores, uno de ellos es el papel de Aureliano Buendía y el otro el de Úrsula Iguarán. Magnífica está también la actriz venezolana que interpreta a Fernanda del Carpio.

El momento cumbre de esta temporada final es el capítulo 7 en donde se narra la masacre de las bananeras. A un europeo debe parecerle mágico que un pelotón dispare y mate a más de tres mil personas en un pueblo y que al otro día nadie recuerde el hecho. Que los familiares de las víctimas vayan a reclamarle a las autoridades por sus seres queridos y los militares los convenzan de que no ha pasado nada, que ellos se están inventando una historia. En esta serie vemos cómo lo mágico es la cotidianidad y esto ha sido lo bello y lo terrible de nuestra historia. Porque acá está contenida toda nuestra historia, al menos la que va entre 1850 y 1950. No recordaba que Cien años de soledad era tan oscura y tan violenta, llena de hombres malos y de mujeres que intentan reconstruir el mundo. La masacre de las bananeras en esta serie debe ser vista por millones de niños y entender, por fin, lo nefasta que ha sido la ocupación norteamericana en este país, en el continente.

Sí, una obra magistral terminó siendo Cien años. Hay que esperar su capítulo final este 28 de agosto. Se ve en Netflix.

 

 

 

Publicidad Nación
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.