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VUELVE LA GRAN CANCILLERÍA 

GEOMETRÍAS 

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

 

La nominación de Álvaro Leyva Durán como próximo Canciller de la República suscita el entusiasmo y el optimismo propio de los afortunados episodios de nuestra historia diplomática cuando los titulares de Relaciones Exteriores fueron celebridades descollantes de la diplomacia, la cultura, el derecho, la historia patria e internacional, y de la paz y la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Desde cuando tal despacho lo ocuparon ex presidentes o futuros presidentes, la Cancillería había sido antesala de los enjundiosos capítulos de nuestra nacionalidad y no como ocurrió en el “uribato”, que los ministros no duraban sino meses y venían directamente de la selva a la cancillería o salían de la cancillería a gerenciar el Transmilenio, o como la última, que se la pasó lamentándose de la tragedia familiar del narcotráfico o expropiando playas en el Archipiélago, comprobándose así la nula trascendencia que el dictador daba a la diplomacia y a las relaciones con el mundo. Todo se redujo a inventar el engendro del “castrochavismo” y en despedazar las relaciones con la Venezuela Bolivariana y con el Ecuador de Correa, sin interesarle para nada el coste social y humanitario.

Pedro Gual fue nuestro primer Canciller y fue después Presidente de Venezuela; casi todos los radicales fueron cancilleres antes de ser presidentes; Olaya Herrera fue canciller de Carlos E. Restrepo, de Jorge Holguín y de López Pumarejo, y en el ínterin fue Jefe de Estado en propiedad (30-34); Eduardo Santos lo fue de Olaya Herrera y luego Jefe de Estado; López Michelsen fue canciller de Lleras Restrepo y luego Presidente; Turbay Ayala lo fue de Alberto Lleras y luego Presidente; Lleras Camargo y Darío Echandía fueron Cancilleres. Es decir, se trataba de personajes de la “primera línea” que enorgullecían a la República.

Germán Zea, aristocrático personaje, analista y protagonista de la historia nacional de la primera mitad del siglo XX; Indalecio Liévano, diplomático de inusitada trayectoria, presidente del mundo en 1978, historiógrafo iconoclasta que revisó científicamente los “grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia”.

Los cancilleres posteriores –con la excepción de Julio Londoño-, todos fueron constituyentes de 1991: Alfredo Vásquez Carrizosa, Diego Uribe Vargas, Carlos Lemos Simmonds, Rodrigo Lloreda, Augusto Ramírez Ocampo.

El constituyente Vásquez Carrizosa fue quien promovió la moción para que los tratados internacionales que tienen que ver con la protección a los derechos humanos se incorporaran automáticamente al bloque de constitucionalidad (arts. 93 y 94 C.P.)

 

 

Y otro empeño del excanciller en la constituyente fue monitorear sobre el funcionamiento del Estado a los exguerrilleros que recién habían dejado las armas para que actuaran en la redacción de la nueva constitución. “Su capacidad de maestro fue grandísima, nos enseñó cómo funcionaba el estado colombiano. Veníamos de las armas y no conocíamos el estado por dentro”, decían los exguerrilleros.

Hace 30 años se llevó a cabo el proceso constituyente y en la memoria de los compañeros de la comisión tercera que fue la de Alfredo Vásquez Carrizosa, aún pervive el recuerdo de un “hombre de profundo conocimiento y sencillez”. Su trayectoria como diplomático, apologista de derechos humanos y tratadista del constitucionalismo fue definitivo para relievarlo durante los cinco meses en los que 74 delegados sustanciaron una de las constituciones más progresistas de Occidente. Sin su aporte, el tema de los derechos tal vez no tendría la relevancia que ostentan en el ordenamiento colombiano.

Vásquez Carrizosa fue nuestro profesor de Derecho Internacional y Derecho del Mar en el Externado. A él le hice reportaje para rememorar los episodios estelares de su periplo político y diplomático desde cuando estudió su educación secundaria y superior en Bélgica, donde obtuvo el título de abogado en la Universidad Católica de Lovaina hasta cuando se convirtió en la más reputada referencia del derecho de los tratados y de los diferendos territoriales y marítimos. 93 años de lucidez, sabiduría y patriotismo.

Afiliado al Conservatismo –casa Ospino-Pastranista- fue diputado y Representante a la Cámara por Cundinamarca; el 13 de junio de 1953 siendo secretario general de la Presidencia fue testigo ático del golpe de Estado propinado por el general Rojas Pinilla al también dictador Laureano Gómez. En uno de sus libros más fecundos y atildados, “El poder presidencial en Colombia”, Vásquez narra minuto a minuto la cronología del golpe hasta cuando a las 5 p.m. dice que se retiró de palacio porque no quería nada que ver con el cuartelazo. En aquel documento que editó precisamente en el año en el cual era nuestro cotizado profesor, en 1978, el diserto catedrático nos enseñó cómo nuestra historia presidencial se incuba y sazona en los cuartelazos, golpes de estado, pronunciamientos militares e innúmeras presidencias interinas que defeccionaron nuestro devenir político a lo largo del siglo XIX; todo lo cual desembocó en la grave desinstitucionalización del poder que prevaleció a lo largo del siglo XX. Las constituciones no eran textos consensuales sino dianas de triunfo

“Tenemos un derecho constitucional inestable para una sociedad igualmente en evolución. No hay que atribuirle a la Constitución los defectos de la sociedad ni las deficiencias de los partidos, por ello se reafirma en que hay tres tendencias preocupantes que deforman el estado democrático en Colombia: excesivo poder presidencial; estado de sitio permanente; y la pobreza represada. Y todos sus decires los avalaba con su consagrada investigación, pero también con sus propias vivencias en familia comoquiera que su abuelo Tanco, su padre, su suegro y él mismo fueron cancilleres de la República.

Vásquez tuvo memorable desempeño en la defensa del derecho de asilo cuando el dirigente aprista Haya de la Torre se acogió a la embajada de Colombia en Lima y permaneció retenido por cinco años hasta cuando Vásquez logró su liberación en la Corte Mundial basado en un alegato que escribió en idioma francés.

Así mismo, los plagiarios del M-19 cuando se tomaron la sede dominicana en Bogotá requirieron su mediación para solucionar el grave impasse. La imagen del excanciller engabardinado le dio la vuelta al mundo y comprobó su compromiso con los derechos humanos y el derecho internacional humanitario que él tanto defendió y del cual fue ícono. No en vano fue uno de los fundadores del Comité Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), junto al Nóbel Gabriel García Márquez, Héctor Abad Gómez, Luis Carlos Galán, Gilberto vieira, Rodrigo Lara y Gerardo Molina.

 

 

II

Álvaro Leyva Durán, es de esa generación de colombianos que sienten correr la historia patria por sus venas. Su padre, Jorge Leyva Urdaneta fue un aguerrido dirigente, candidato presidencial en 1962, ministro de obras que levantó planos y construyó el aeropuerto El Dorado y el aeropuerto Antonio Nariño de Pasto. Benjamín Ardila dice que Leyva fue fundador y pionero de la Planeación en Colombia. Su hijo Álvaro muy joven también ingresó a la carrera política y fue secretario privado del gobierno de Pastrana Borrero. Siendo senador, hizo debate picudo en contra del Procurador González Charry por irregularidades en la liquidación y cobro de su pensión. Ministro de Minas hace 40 años, luego ha sido confaloniero de la defensa de los derechos humanos y del DIH.

Bajo su rectoría en Relaciones Exteriores, Colombia debe recuperar espacios que de antiguo le caben en sus relaciones con el mundo; con Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y demás países regionales. La diplomacia de paz viaja con la brújula apropiada.

“Recuperar el sitio en dignidad que nos corresponde en el mundo y la integración latinoamericana es parte del reto”, dijo Leyva al aceptar su designación. A lo largo de su carrera pública ha exhibido su dedicación a la búsqueda y consolidación de la paz con los grupos alzados en armas, desde el gobierno de Belisario Betancur, pasando por los diálogos en el Caguán, hasta las negociaciones con las Farc en La Habana. Coincidencial y significativamente también Leyva Durán pertenece a esa hornada de Constituyentes de 1991, que junto a Vásquez Carrizosa y Diego Uribe Vargas consolidaron la pedagogía y la axiología de la paz (art. 22 C.P.)

Joe Biden y Anthony Blinken, no tardaron en felicitar y ofrecer sus gestiones para consolidar los Acuerdos de Paz que tiene suscritos Colombia con el mundo y que no fueron honrados por la estulticia de Duque. Además, se reunió con Francisco Palmieri, embajador encargado de Estados Unidos; con Carlos Ruiz Massieu, jefe de la Misión de Verificación de la ONU, y con los embajadores de los países europeos. Sus convicciones en la defensa vigorosa de la democracia, del respeto por los derechos humanos, la libertad de información y la separación de poderes son pilares basilares en la conducta nacional como internacional.

Gustavo Petro y Álvaro Leyva sabrán reaccionar ante dictaduras como las de Cuba, Nicaragua y Venezuela, sin olvidar a México, Chile, Argentina, Ecuador y por eso ya conminaron al régimen de Ortega que tiene encarcelados a quienes hicieron la revolución contra Somoza que son además amigos del M-19. Con Venezuela se llegará por sus pasos contados a la reapertura de relaciones prioritariamente atendiendo los apremiantes Consulados.

Es imperioso pensar en un futuro que enfrenta a los regímenes democráticos y a los autoritarios, y a los que presumen de democráticos (como la Colombia del uribismo-duquismo) que hipócritamente detestan a Venezuela pero que no son mejores por todos sus comportamientos autocráticos, corruptores y dictatoriales por igual.

1 comentario
  1. Édgar Bastidas Urresty dice

    Mirada sobre el papel que han jugado algunos ministros de relaciones exteriores de Colombia como antesala de la presidencia,. Destaca a Vásquez Carrizosa
    como jurista, que no fue presidente, porque se conformó con la cancillería.
    La clase dirigente colombiana conservadora y liberal, la oligarquía ha ejercido el poder político y económico desde la Independencia en forma excluyente apoyada en el ejército y en la iglesia, sistema que califica de democracia.
    ¿Cómo es posible que se denomine democracia a un país con más de ocho millones de pobres gentes, uno de los países más desiguales del mundo?

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