VIRGINIA WOOLF: SU SENSIBILIDAD Y SU NOSTALGIA

En su obra “Las horas”, dice: “Solo yo comprendo mi propio estado”

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Por:

Graciela Sánchez Narváez

 

Graciela Sánchez Narváez

 

Una mujer debe tener dinero y una habitación propia”

Virginia Woolf

 

Muchas interpretaciones surgen alrededor de una obra literaria. En mi consideración, el autor se incluye consciente o inconscientemente en cualquiera de los personajes o en el diálogo sutil que entablan ellos a través de toda la trama o en el lenguaje sutil y simbólico del discurso poético que el escritor utiliza en su creación. Es por esto que, para comprender mejor sus textos, es necesario conocer la vida del autor y tal vez, sus secretos o el misterioso halo en el que se envuelve el escritor; sin decir que esto sea un requisito para leerlo. En esta oportunidad abordo la vida de Virginia Woolf, quien más allá de ser una gran escritora, fue una persona sensible e inteligente que luchó por los derechos de las mujeres.

Definitivamente, Virginia Woolf fue una mujer afortunada por ser aceptada en su tiempo (1882 – 1941), como parte del grupo de escritores de los años veinte, llamado Bloomsbury. porque este nombre corresponde a un barrio de Londres (ciudad donde ella nace y muere), que se hizo famoso por haberse constituido en el espacio donde sesionaban estos intelectuales para realizar sus tertulias literarias.

Su educación la realizó en su propia casa y con tutores particulares, por eso, siempre fue orgullosa de ser autodidacta. Su vida se puede resumir en su texto: “Fin de Viaje”, escrita veinte y seis años antes de morir. Puede definirse como el libro sobre su vida, esa que refleja sus preocupaciones y las del momento social que le tocó vivir a principios del siglo XX.  En ella refleja todo sobre sí misma; sus pasiones y desvelos hasta su final prematuro. Esta obra resultó premonitoria y con palabras similares a una despedida.

Fue la tercera de cuatro hermanos. Su padre, un destacado crítico literario, historiador y también alpinista famoso. Su madre, miembro de una familia de importantes editores. Además, tenía tres hermanastros, los que, según se cuenta, le complicaron la vida, pues ellos, eran hijos del primer matrimonio de su madre. Todo indica que tuvo que soportar abusos sexuales de dos de ellos. Lo sugiere en su obra como algo que nunca pudo superar. Todos crecieron en un ambiente de artistas, literatos, pintores y políticos.

Ella recuerda su infancia en Cornualles donde pasaba vacaciones de verano, más que en Londres; este hermoso lugar tenía los mejores paisajes, la mejor vista a la playa y al faro. Son estas imágenes las que coleccionó en sus primeros años. Posiblemente estos recuerdos son los que describe en su obra: “Al Faro”. Muere su madre cuando tenía trece años, sufre entonces de estados depresivos y es diagnosticada con el padecimiento de un trastorno bipolar. La muerte de su padre agrava su enfermedad.

Su vivienda, se convirtió en centro de reuniones de literatos y compañeros universitarios de su hermano mayor, con escritores como Forster, el pintor Granty, los filósofos Bertrand Roussell y Ludwing Wittgenstein, entre muchos otros. Esta élite intelectual, tuvo entre sus objetivos la búsqueda del conocimiento y del placer estético, entendidos ambos como la tarea más elevada a que debe tener el individuo, así como al inconformismo frente a lo político y moral de su medio. Virginia Woolf, se empapó de todo esto y empezó a escribir en artículos regularmente; lo hacía como columnista en periódicos como: “El Guardián” y para el suplemento literario el “Tiempo”, algo que continúo haciendo el resto de su vida. Además, fue invitada a dar clases, en Morley College, una escuela de mujeres y hombres de clase trabajadora.

Se casó con Leonard Woolf del que tomó su apellido. Cinco años más tarde, fundaron la célebre editorial Hogarth Press, que editaría las obras de Virginia y las de relevantes escritores como Katerine Mansfield y T.S. Elliot. Melymbrosía (1908), es la obra de teatro que corresponde a su primer trabajo base de su novela “Fin del viaje”. Se dedica a tratar la situación de la mujer con los conflictos entre la modernidad y la tradición, deja caer, una velada teoría sobre el tema: Matrimonio y Romanticismo. Su estilo literario estuvo en constante experimentación, buscando siempre la identidad propia de unos personajes con gran sensibilidad y nostalgia.

En las conferencias que había impartido en las universidades de mujeres, examina el papel femenino en la literatura, planteando la idea de que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia”, es el epílogo de este artículo. Parecería ser una frase sin profundidad, pero con ella desarrolla su posición frente a la economía y la dominación a la mujer; sobre el trabajo de la mujer y su independencia.

Su obra corresponde a la narrativa especialmente expresada en novelas, cuentos y obras teatrales que la ubican como una escritora del modernismo vanguardista del siglo XX. Se ha dicho que ella fue quien cumplió un papel intermediario entre la obra de Proust y el mundo anglosajón. Esta afirmación, ya nos sirve para comprenderla como una escritora entre los grandes de su época. Se la ha comparado con el novelista con Henry James. Virginia Woolf, afronta a sus personajes entre la realidad y el sueño de una manera impresionista, por esta razón, su prosa narrativa parece una poesía donde héroes y heroínas son tenues fantasmas que aparecen y desaparecen en lo que se llamó “el monólogo interior”.

Otra obra en la que desarrolló temas feministas fue “Orlando”, un texto autobiográfico que se constituye cinematográficamente en una cinta bellísima donde se muestra un rechazo a la autoridad y al matrimonio como institución, también lo hace en “Diarios de una Escritora”, “La señora Dalloway” (1995), “Paso al Faro” (1927). Pero la obra más interesante de esta escritora es sin duda alguna, la escrita al final de su vida titulada: “Entre acto y acto” (1941) donde volveremos a encontrar no solo la influencia de Proust sino también la de Joyce. Son treinta libros en total los que escribe esta autora.

Conforma un grupo feminista, donde escriben y hablan sobre Shakespeare. La vida de la escritora no es tan buena en el medio que vive, pues, le falta el silencio y la tranquilidad necesaria para escribir. En su obra “Las horas”, dice: “Solo yo comprendo mi propio estado”. Este texto es su propio homenaje a su vida y a su obra.  Vive con los medio hermanos, hijos solo de su madre, esto le crea incomodidades. Hay entonces muchos anhelos insatisfechos.

El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf, puso fin a su vida. Se vistió con su mejor abrigo, llenó piedras en sus bolsillos y se ahogó en el río, cerca de su casa. Su poesía y su nostalgia navegaron entre la noche por varios días, hasta que su esposo encontró su cuerpo, que enterró debajo de un árbol de Rodmell.

En cine, las películas basadas en las obras de Virginia Woolf, son muchas. Puedo recomendar a mis lectores: “La Señora Dalloway”, “Orlando”, “Las Horas”, dirigida por Stephen Daldry.

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