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VIOLENCIA ESCOLAR

VISION DE MUJER

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Por:

Elsy Melo Maya

 

Elsy Melo Maya

 

 

Es repetitiva la violencia que se registra entre los mismos estudiantes en las instituciones educativas, sean públicas o privadas; cada acontecimiento que se reporta, sin dudarlo provoca en la sociedad, preocupación y rechazo, toda vez que si el propósito del país entero, es impulsar la construcción de la paz en todas sus manifestaciones y escenarios, la pregunta que comúnmente se
realiza es ¿qué podemos esperar en el presente y en un inmediato futuro, si los niños , niñas y la juventud en general, reflejan en sus acciones todo lo contrario?

La ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, con base en un estudio realizado en nuestro país, detalla las cifras registradas entre enero de 2020 y diciembre de 2021, con 8.981 casos graves de bullying y termina posesionando a Colombia “como uno de los países con mayor cantidad de casos de acoso escolar en el mundo”, teniendo en cuenta el índice poblacional y la cantidad de estudiantes del nivel primario y secundario existente. Recalca igualmente la investigación, que la problemática del acoso escolar o bullying y del acoso cibernético o ciberbullying, causan al año más de 200 mil muertes en todo el mundo.

 

 

Consigna la ONG que en Colombia el bullying se produce por cualquier motivo, “recibiendo las víctimas golpes, amenazas, burlas y ciberacoso en las redes sociales por la sola publicación de una
imagen” e identifica las ciudades con más casos registrados en primaria y secundaria con base en la información suministrada por las Secretarías de Educación, el Ministerio de Educación y los
tribunales en lo penal, tomando como base las denuncias recibidas en relación con este comportamiento delincuencial: Bogotá 21%, Medellín: 13 %, Barranquilla: 12 %, Cartagena: 10 %, Popayán: 6 %, Bucaramanga: 5 % y Cali: 4%.

Lo cierto es que sería un grave error pretender explicar el fenómeno de manera aislada. Cada investigación que al respecto se ha realizado, concluye que, en esta clase de violencia, confluyen una serie de realidades internas y externas a la escolaridad. Influyen en ella y de manera directa, las relaciones al interior de cada una de las familias, la cultura local, los entornos sociales, las relaciones entre docentes, administrativos y estudiantes, entre otros aspectos, como los correspondientes a las particularidades de los mismos estudiantes y que pueden ser los detonantes, de manera consiente o no, para esta clase de conductas violentas.

Nuevamente la formación en la familia, continúa siendo de vital importancia en el desarrollo integral de los niños y adolescentes, y seguirán siendo los progenitores, lo quieran o no asumir, los
responsables en un importante porcentaje, de sus conductas comportamentales y su manera de relacionarse en los diferentes ámbitos que la sociedad le presente.

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