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EL SERMON DE LOS PECADOS CAPITALES

GEOMETRIAS

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

 

Contrario a lo que pudiera pensarse de que los penitentes serían los candidatos presidenciales ante la apremiante campaña, es el concupiscente e impune trípode Duque-Uribe-Gutiérrez el que atraviesa su propio calvario pues de eso se trata cuando anda angustiosamente tratando de guarnecerse de inmediatas investigaciones y condenas, nacionales e internacionales.

A espaldas de la opinión se tramita una exótica normativa de extravagante cautela que le permita al gobierno uribista esconder más allá del 7 de agosto todos sus peculados y concusiones y para ello porfía por ocultar o impedir el acceso a la información en todos los asuntos oficiales, incluso en materias de seguridad nacional, de conocimiento  soberano del jefe de Estado en ejercicio.

Mediante esperpento de proyecto 392, que llaman ley de empalme, pretenden sabotear que el nuevo gobierno asuma todos los pendientes y por ello quieren habilitar a Duque para que pueda seguir detentando todos los secretos de Estado, así como imponerle al nuevo mandatario dizque la obligación de seguir con la ejecución de las políticas públicas del que está de salida. Como si el pueblo no hubiera votado un nuevo discurso.

 

 

El proyecto le apuesta a una jugarreta suicida, como se dijo de la negativa de Olaya de entregar el gobierno a López Pumarejo. Acuerdos de confidencialidad, certificaciones, sellos, rúbricas hasta se pretende que “el contenido del informe definitivo de empalme tendrá mérito probatorio”.  ¿De qué se quiere dejar verificación?

Además de ser inconstitucional e inconveniente es inútil e inane, porque el nuevo gobierno llegará con todo el imperio y portafolio de iniciativas, entre las cuales, en los primeros renglones figura el desmantelamiento de todo lo delictual y  perverso que fraguó y ejecutó el uribismo.

Lo único que deja al descubierto tal torpeza del actual gobierno es su desesperación y abatimiento ante el tsunami Petro que tendrá oportunidad de querellar todo lo que fue la nefasta época del uribismo en todas sus pestilenciales vertientes.

Y todavía así, -pretendiendo colgarse de una esmirriada tabla salvadora- gritan a mansalva de que Petro es el desinstitucionalizador.

Quizá esa sea la suerte de nuestra desdichada historia. Con tal de que se fueran, los agobiados santafereños abrieron los cofres del tesoro real para que los virreyes se largaran después del 20 de julio; lo propio, con las bóvedas del Banco de la República al dictador Rojas Pinilla para que se exilie en Centroamérica en 1957.  ¡Y ahora, para deshacerse del poder, los uribistas mismos acaban de redactar el reglamento que les permitirá saquear el presupuesto antes de que llegue el socialismo… !

 

 

Un segundo episodio de este  abusivo tinglado es la auto prórroga del período de la junta directiva de Ecopetrol, presidida por el amigo y protector de Duque, el rejoneador “Luigi” Echeverri. A instancias de una funcionaria de la empresa, ¡acogieron la “fantástica” iniciativa de quedarse 6 años más, como si el nuevo Jefe de Estado de un solo plumazo no pudiera excepcionar tamaña ilegalidad y zafiedad!

Y hablando de corralejas: la desparpajada María Fernanda Cabal, “uribista pura sangre”, como el trío Duque-Luigi-Gutiérrez, dijo que “Duque es puesto por Fabio Echeverri Correa porque Duque fue el muchacho inteligente y aplicado que mandó para acompañar al vago de su hijo, que no sirve pa’un culo, que es Luigi Echeverri”. Ese es el presidente de Ecopetrol, de la Cámara de Comercio de Bogotá, de Telefónica Colombia y alter ego del subpresidente.

Y la semana de pasión se resiente aún más ante las evidencias crispantes de una nueva y flagrante violación de Derechos Humanos y del DIH en un playón de Puerto Leguízamo. Masacre en personas protegidas, terceros civiles, ajenos al conflicto, que se suman a los insepultos 6.402 falsos positivos del régimen, a los de Guaitarilla, de Jamundí, a los de los dos ministros que van desde el premiado embajador en Chile (Botero), hasta el atrabiliario y “heródico” Diego Molano.

 

Semanas de pasión para el uribismo, con su propia procesión de viacrucis, sus siete caídas, crucifixión y muerte. Pero sin resurrección. 

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