SEXAGÉSIMA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE SEGURIDAD EN MUNICH: ANÁLISIS
Nunca antes el ambiente de la conferencia había sido tan sombrío como en el 2024. Gustavo Petro invitado.
Por:
Luis Fidel Cabrera (*)

El ambiente en la conferencia anual de seguridad en Múnich ya era preocupante, se volvió mucho más cuando se supo que el líder de la oposición rusa Navalny había muerto. Para muchos líderes mundiales, su muerte dejó claro una vez más lo que está en juego: la democracia.
La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, en inglés: Munich Security Conference) es una conferencia anual sobre política de seguridad internacional que ha tenido lugar en la ciudad alemana de Múnich desde 1963. Su objetivo es debatir los temas de actualidad de la política exterior, de seguridad y de defensa. Es la reunión de este tipo más grande del mundo, su eslogan es Peace through Dialog (Paz a través del Diálogo).
Durante las últimas décadas, la Conferencia de Seguridad de Múnich se ha convertido en el foro independiente más importante para el intercambio de puntos de vista por parte de los encargados de la toma de decisiones de políticas de seguridad internacional. Cada año reúne a unas 350 figuras de alto nivel de más de 70 países para participar en un intenso debate sobre los desafíos de seguridad actuales y futuros. Políticos, representantes militares y empresariales, organizaciones no gubernamentales y expertos en temas relacionados con la seguridad mantienen debates al margen de las directrices diplomáticas y protocolarias.
Durante la Guerra Fría, la amistad transatlántica se reafirmaba cada año en Múnich. Este año, desde el pasado viernes 16 hasta el domingo 18 de febrero, además de los temas habituales, como la economía y seguridad mundial, se debatieron problemas de la crisis climática y la tecnología; sobre esto, se hizo un fuerte énfasis en inteligencia artificial. Además, este año el centro de la temática era la guerra en Ucrania y el conflicto entre Israel y Palestina.

Pero este año, durante la sexagésima edición, el ambiente era quizás más sombrío que nunca. Y cambió un poco su trayectoria cuando se supo que el líder de la oposición rusa Navalny había muerto. Durante una conferencia, apareció en escena la esposa de Navalny, Yulia, quien responsabilizó a Putin y llamó a la comunidad internacional a unirse contra su terrible régimen. Desde el inicio ya se anunciaron más sanciones a Rusia y más ayudas a Ucrania.
Donald Trump alienta a Putin a atacar Europa.
No es la primera vez que Trump lo hace, en días pasados, en un mitin electoral, volvió a repetir que alentaría a Rusia a hacer lo que quisiera con los países de la OTAN que no cumplan con el estándar de la OTAN, de gastar el 2 por ciento del producto interno bruto (PIB) en defensa. Nunca en la historia de la posguerra ha habido tantas preocupaciones sobre la participación estadounidense en Europa. Kamala Harris, vicepresidenta de los Estados Unidos, evitó cuidadosamente usar el nombre de Donald Trump, pero su sombra estaba siempre presente en la conferencia.
La primera ministra estonia, Kaja Kallas, dijo que las palabras de Trump son principalmente un estímulo para que los europeos gasten más en defensa y el canciller alemán Olaf Scholz calificó a Trump de imprudente e irresponsable.
“Paraguas americano”
Desde la fundación de la OTAN en 1949, los europeos se han refugiado bajo el paraguas de seguridad estadounidense. La defensa de Europa se basa en la disuasión, en la que los estadounidenses siempre han desempeñado un papel protagonista con su poder nuclear. El oponente debe creer que los estadounidenses están dispuestos a defender Europa, sobre la base del famoso artículo 5 del tratado de la OTAN: un ataque a uno es un ataque a todos.
Trump ha vuelto a sembrar dudas sobre la voluntad de Estados Unidos de ayudar a Europa con sus agresivos discursos y su actitud escéptica hacia la OTAN. Sus palabras pueden fortalecer a Rusia en su rumbo bélico. Si el presidente ruso Putin cree que los estadounidenses no responden, puede atacar a un estado miembro de la OTAN. El Ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, dijo esta semana que Rusia estaría preparada para una guerra de ese tipo en un plazo de tres a cinco años.
Kamala Harris intentó tranquilizar a los europeos, pero en cierto sentido el daño ya está hecho. Sea o no elegido Trump, Estados Unidos ya no es el aliado de Europa que fue en el pasado; los republicanos de la Cámara de Representantes ya amenazan con bloquear un paquete de ayuda a Ucrania, a instancias de Trump. De esta manera, un interés crucial de seguridad europea queda subordinado a la lucha política interna en Estados Unidos.
Guerra Fría
Después de 1945, Estados Unidos se estableció como líder del mundo libre en la lucha contra el comunismo. Protegieron a Europa porque querían evitar que el continente cayera presa del comunismo soviético. Pero la Guerra Fría ya terminó hace cuarenta años. Trump y sus partidarios creen que Estados Unidos tiene sus propios problemas, internos y externos como el de la rivalidad con China y por eso no quieren gastar miles de millones en guerras en países lejanos.
Estados Unidos puede prescindir de Europa más fácilmente que al revés. Si Estados Unidos se aleja de Europa, habrá una brecha enorme en la defensa europea. En las reacciones a las
declaraciones de Trump, muchos dijeron que Europa también ha empeorado un poco las cosas al descuidar su defensa.
“Si quieres la paz, prepárate para la guerra”
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio palabras de aliento y dijo que Europa está mejorando y se está preparando. Este año, 18 de los 31 estados miembros cumplirán el estándar de la OTAN. Estamos logrando avances reales, los aliados europeos están gastando más, afirmó. Y así es; este año gastarán 380 mil millones de dólares en defensa, frente a 230 mil millones en 2014. La ministra de Defensa de Países Bajos, Kajsa Ollongren dijo “si el apoyo estadounidense desaparece, se necesitará mucho más dinero, vamos a invertir el 4 por ciento del PIB, en lugar del 2 por ciento estándar exigido por la OTAN”. Horas antes de la Conferencia de Múnich, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo también “ahora se están haciendo planes en toda Europa para fortalecer la defensa” y abogó por el desarrollo común de la industria de defensa europea, del mismo modo que anteriormente la UE compraba vacunas y gas de forma conjunta.
¿Armas nucleares? La pregunta del millón.
Eso es lo que todos se preguntan: ¿qué pasaría si desapareciera la protección de las armas nucleares estadounidenses? Sólo el Reino Unido y Francia (único Estado miembro de la UE) tienen armas nucleares; en total disponen de unas seiscientas, Rusia por su parte tiene casi seis mil. En Alemania, algunos políticos están hablando ahora de desarrollar su propia energía nuclear europea, en colaboración con Francia y el Reino Unido.
La forma de pensar en Europa está cambiando, pero después de años de recortes es difícil aumentar rápidamente la capacidad de la industria de defensa. La promesa de suministrar a Ucrania un millón de granadas fue muy difícil cumplirse. Son necesarios mayores esfuerzos, dijo el jefe de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, en Múnich. Éramos felices bajo el paraguas estadounidense, dijo Borrell, pero tenemos que levantar nuestro paraguas cuando el de Estados Unidos ya no se abra.
Participación de Colombia.
Colombia no es ni será nunca un Estado miembro de la OTAN, entre otras cosas porque geográficamente no está ubicada en el Atlántico norte. Colombia es un socio global de esa organización, así lo aprobaron sus 28 miembros. Por eso es que Gustavo Petro ha sido invitado a la apertura de esta reunión anual, junto con él -entre otros- han participado los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski, y de Israel, Isacc Herzog. También la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y el secretario de Estado de ese país, Antony Blinken; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres.
Colombia ya participó el año pasado en esta conferencia y fue representada por la vicepresidenta Francia Márquez quien propuso una visión desmilitarizada de la seguridad y planteó un nuevo orden mundial basado en la defensa de la vida.
En esta última Conferencia Internacional de Seguridad en Múnich, la muerte de Alexei Navalny ilustra lo que ha sido el régimen de Putin y pone de relieve una vez más la crueldad de este dictador. Mientras Vladimir Putin esté en el poder, Europa no conocerá la paz.
Próxima entrega:
Alexei Navalny, un héroe querido por su pueblo pero odiado por Putin.
Homenaje Póstumo.
Luis Fidel, Biólogo Ambiental. Periodista de Ciencia
Cabre018@hotmail.com

