Revolución Molecular Disipada

Explicación sociopolítica de nuestra violencia urbana

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Por:

Intendente (RP) Luz Karina Pérez Castillo (*)

 

 

Luz Karina Pérez Castillo

 

“A una persona que tiene un martillo, el mundo le parece un clavo” no necesariamente porque la persona sea violenta, sino porque tiene el uso de un aparato de poder”. Johan Galtung

 

El chileno Alexis López Tapia ofrece una interpretación investigativa y científica para las expresiones de vandalismo que se vienen presentando, a través de un modelo filosófico de deconstrucción dando paso a una revolución molecular disipada, para ello, soporta su propuesta en el juego chino del Go, ampliando el panorama en un proceso de insurrección que incluye toda América, como se explica a continuación.

 

 

Juego chino Go

 

Go es una tabla de juego jerárquico basado en grados aplicados en las artes marciales a partir de unas reglas básicas, en una cuadrícula cuyos nodos ofrecen intersecciones para cercar el oponente en una estrategia de extremos a centro.

El sujeto revolucionario de hoy, se constituye a partir de la marginalidad -todo aquello que no está en la norma- en el borde desde el punto de vista sistémico, promoviendo desde allí las fracturas, pliegues o divisiones, que han de transformar esos sujetos en nuevos sujetos revolucionarios.

Enfrentar a quienes ostentan una posición privilegiada como la autoridad, la administración, integrantes de otros estratos, de otros bandos, de otros equipos, etc., son los referentes que afirman su propia inferioridad respecto del otro, dando pie a un sujeto vacío y resentido, quedando en una posición, donde su falta de criterio y la pérdida de valores, facilitan su manipulación por parte de grupos extremos para el logro de sus propósitos.

Todos ocupamos de alguna manera márgenes de exclusión por estratificación social, género, nivel académico en fin… sin que ello signifique anormalidad y en consecuencia me transforme en un sujeto revolucionario. Identificarnos a partir del disgusto -aprendido- para unirnos a partir de divisiones sistémicas para efectos de oposición y violencia no mejoran las situaciones.

Se viene presentando una multitud empujada a pelear sus guerras, bajo los intereses de movimientos ocultos tras la palabra indicada, una serie de fuerzas vivientes que, demuestran como la creatividad, el deseo, el relego, las utopías o la experiencia vivida pueden ser aprovechadas por el vandalismo.

 

Expropiarse del respeto para apropiarse de la violencia es otra expresión de subversión, tan homólogo como la anulación del sistema legal vigente y sus estructuras de poder, para reemplazarlo por un modelo de estructura horizontal.

 

Un multiculturalismo que invita a no invertir en las prioridades del individuo, ofreciendo a cambio un imaginario social en el que se adhieren las identidades marginales que quieren llenarse de modelos extranjeros.

Lo que estamos viviendo es un proceso, no el producto de un proceso, no es un ESTALLIDO SOCIAL se trata de un eufemismo que no tiene nada que ver con las demandas legítimas de una sociedad producto de determinadas condiciones estructurales, económicas u otras, no tiene que ver con el aburrimiento de la gente.

La filosofía de deconstrucción es un modelo de revolución molecular anticipada que utiliza la estrategia del Go tradicional de oriente. Cada cuadro tiene una situación diferente y la labor de cada piedra varía según su contexto situacional.

En las piedras no se identifican mandos o jerarquías salvo su color, todas las guerrillas urbanas son iguales o parecidas, incluso sin marcas en sus ropas, las unidades móviles son estratégicas porque se apoderan de áreas sensibles y transcendentales: estaciones o paraderos, zonas comerciales, periferia de universidades…

Utilizan estrategias de asedio, sabotaje, incursiones… y no se trata de delincuencia común o rural. Hay enfrentamientos en zonas dispersas, no predefinidas.

No hay línea de operaciones sino cercos y contra cercos, su victoria es el resultado de conquistar la mayor parte del territorio físico o ideológico, y establecer la hegemonía en el campo político sin que sea indispensable la rendición del enemigo o su total derrota militar.

La insurrección ha venido avanzando en su estrategia territorial (física e ideológica) en un juego donde el presidente no renuncia al poder, ni la fuerza pública ni las guerrillas se rinden y su conquista va en aumento porque llevan ventaja conquistado de manera silenciosa pero estratégica las instituciones y el territorio desde lo ideológico y cultural.

Al respecto, el Estado asume una posición de reacción (correr, golpear, gritar). Usualmente los gobiernos reaccionan: condenando la violencia, delegando en el ente judicial la investigación, exigen a las víctimas una denuncia penal, sin aportar nada más de lo reglado en la ley. La reacción no sirve de nada solo distrae.

Nunca se juega a partir de una respuesta. Las respuestas exigen una estrategia que busca desestabilizar mi oponente, y con ello, cambiar la dinámica de la situación. No es igual atacar que contraatacar. El contraataque no constituye una respuesta, sino la instauración de un nuevo estado de cosas.

El insurrecto te quita la tranquilidad, la seguridad, la paz. Adicionalmente, te roba la iniciativa, otro principio del juego del Go, donde el sente es quien lleva la iniciativa y se le denomina gote a quien está obligado a responder -reaccionar-. En una relación de conflicto quien lidera la iniciativa obliga al otro a responder, sólo gana el juego quien lleva la iniciativa con movimientos que obligan al oponente a responder siempre limitando su decisión estratégica.

El gobierno lleva años reaccionando sin responder, por ello, la insurrección tiene iniciativas, cuenta con la capacidad de desarrollar estrategias.

 

Disfuncionalidad y vaciamiento del poder

 

 

Hay deconstrucción del Estado cuando diversos poderes institucionales actúan de modo contradictorio y disfuncional prolongando la violencia. Las ramas del poder público se cuestionan entre ellas, disputándose la autoridad para aplicar medidas de contención, represión y doblegamiento de los insurrectos.

 

El hombre es de poder y quien tiene el poder no lo quiere ceder, se le debe arrebatar, por ello la insurrección busca la pelea para acceder al poder. Los gobiernos se dedican a hacer negocios, la economía, las inversiones, expedir leyes y políticas públicas… nada innovador. El gobierno nunca ha disputado el campo ideológico porque no tiene necesidad del poder, ya lo tienen y lo delega en su círculo cercano. El hombre pobre “hambriento de poder” es el encargado de despertar el conflicto porque tiene pobreza de poder.

 

¿Por qué sacar, señalar, sancionar o modificar la fuerza policial?

 

 

Policía Nacional

 

La policía y la institucionalidad representan la presencia del Estado, desplazarlos significa ganar territorialidad, cuando no hay Estado el choque es directo entre civiles, y sobrevive el más fuerte. Una vez con un territorio libre, la política y las figuras de autoridad son antagónicas. El vaciamiento de poder a nivel institucional, suspende y suprime el Estado de Derecho. Este es el reto al que se enfrentan las democracias en la actualidad y que requiere el despertar solidario y decidido de los patriotas de cada país.

Sin Policía:

  • Los ilegales se toman las zonas para articular guerrillas rurales y urbanas
  • La delincuencia subversiva opera como máquina revolucionaria
  • Finalmente, la dispersión molecular motiva una guerra civil, donde todos contra todos, narcos contra narcos, guerrillas contra guerrillas disputando el territorio en una guerra civil.

Por su lado, la fuerza pública soporta un proceso de copamiento. En las ciudades se activan conflictos de distintos tipos y las policías no pueden responder porque no dan abasto, en el espacio se presentan unos fenómenos de ocupación simbólica -cuidadores de carros, vendedores ambulantes “minutos, aguacates, papayas”, arte callejero-, plazas de vicio que controlan flujos y reflujos -campaneros-, su ocupación obedece a un cerco estratégico. La ciudad es funcional a una construcción de obstaculización en un principio de borde a centro. Por años han controlado sitios estratégicos, para lograr la división de la ciudad.

 

 

La No Violencia

 

Hay una cronología de ataques en un juego prolongado, una normalización de su presencia y su accionar. Los asesinatos, la extorsión, el microtráfico, partes de vehículos hurtados… sólo se condenan. Ellos ganan por cansancio, hastío, no hay medidas facultativas constitucionales. El poder legítimo es cobarde, sólo sirve en beneficio de… no para ejercerlo, están derrotados sin tener que renunciar, tanto en lo urbano como lo rural.

El poder asimétrico, la estrategia es regida por la lógica de guerra de guerrillas, bajo los criterios de:

  • Irregularidad
  • Movilidad incrementada
  • Intensidad del compromiso político
  • Carácter telúrico – una dinámica de ataque y huida destinada a hostigar y acosar para incidir en el agotamiento y descomposición de la fuerza pública.

 

Los insurrectos son sólo una ficha en la estrategia de tensión, como sucede en el Go, la anarquía es un modelo estratégico que los revoltosos saben, pero no lo dominan. Se prestan como peones porque se reúnen, se juntan para accionar y luego se disipan. Tienen toda un área de corte territorial: fronteras, terrenos baldíos, espacio público, torres de comunicación, puntos para el ataque (emboscadas, atentados, obstaculización de buses, vehículos, convoy), se demanda el territorio ancestral de etnias. No son pueblos, son insurrecciones que pueden o no ser indígenas (ser indígenas no es el problema), es la finalidad de dividir para promover un nuevo Estado.

 

Así las cosas, se ha de apelar al sentido de patriotismo, un sentimiento que aferra el labriego a su tierra, el hijo con su madre, el buen maestro con sus discípulos, incluyendo toda clase de experiencias y vínculos culturales e históricos que nos unen más allá de las diferencias de clase, la ideología o el color de la piel. Este país que le pertenece a quien se sienta identificado con sus alegrías y sinsabores, está demandando de sus ciudadanos construir desde las diferencias, de lo contrario será parte del problema y no de una solución.

Al respecto, Gandhi o Luther King -por citar algunos- nos dejaron su tradición de revelarse de forma no violenta, a través de una actitud extraordinaria y excepcional, dotada de una fuerza moral suscitando movilizaciones que sumen seguidores deslegitimando cualquier forma de agresión y de construcción.

 

El llamado

 

  • Se han de unir esfuerzos no violentos alrededor de la institucionalidad -acompañamiento-
  • Participar de la toma de decisiones aportando otros enfoques, perspectivas y experiencias.
  • Apelar a la Paz real y empoderar el género.

 

Johan Galtung, en su obra: PAZ POR MEDIOS PACÍFICOS – Paz y conflicto, desarrollo y civilización. PAZ ENTRE VIOLENCIA Y VIDA, ofrece un enfoque de paz desde el empoderamiento de la mujer, en una relación formativa desde la concepción de las nuevas generaciones y sus bases en el hogar, como ese retén primario de la vida para cualquier persona.

 

Las mujeres en la construcción de paz

 

 

Las mujeres en la construcción de paz en Colombia

 

Existe una clara predisposición femenina a la paz, sin que ello vele el potencial opuesto. Las mujeres esquivan la violencia no por rechazo sino por existir una explicación satisfactoria en la cultura femenina propia de su biología, existe grado de agresividad para el hombre en contraste con la asertividad, sumisión y compasión de la mujer.

Personas que carecen de empatía son el resultado de una crianza sin sensibilidad y socialización diferenciada. En el seno del hogar donde la agresividad es compensada por el riesgo, en roles predispuestos para el varón, estos papeles han de ser reemplazados con la llegada de la tercera edad reduciendo la predisposición a la violencia haciendo al varón más humano, así como lo fue en la niñez y la 1ª infancia.

La biología no rige todo el terreno, solo explica el 10 o el 20% de los factores, por tanto, serán la cultura y su lenguaje los encargados de cimentar el resto del porcentaje presente en la actividad humana, y por ello, las prerrogativas que fortalezcan el seno del hogar dirigidas a la mujer, han de promover mejores ciudadanos:

Si damos por hecho que el cuidado y la crianza son una forma de crear empatía, en el que las mujeres heredan una posición permanente, los hombres se benefician de la maternidad con todas sus condiciones: el calor, la seguridad, preocupación, ser la prioridad…

Las diferenciaciones en la crianza, como el tratamiento brusco para niños, justificando el distanciamiento físico y emocional con la madre, alegando que el varón no tendrá plenamente el papel de madre, solo promueve machistas desinteresados en su papel dentro de la crianza de las generaciones venideras.

Asumir menos preparación para la maternidad, negando toda clase de particularidades a su alrededor o igualarla con el papel paternal, debilita los lazos de empatía para esa criatura.

A la niña se le invita a prolongar el cuidado, se le permite llorar, ser abrazada y consolada, tiene un billete de vuelta al calor socio-cultural, a diferencia del varón, que tiene menor posesión de ese billete y tendrá que pasar menos tiempo de contacto piel a piel con su madre, preparándolo para marcharse.

Descargar la totalidad del papel a la madre es negarle al padre las experiencias enriquecedoras que recíprocamente modifican actitudes displicentes.

Una vez, en la edad adolescente, el joven compensa el sentido de rechazo con nociones de superioridad, su envidia contra la paz y la tranquilidad es un grito de castigo contra las mujeres.

La posibilidad de incrementar la empatía mediante pautas femeninas, criando a niños como se hace con las niñas y hace a los padres más parecidos a las madres.

Prolongar la relación madre-hijo para asumir la tarea de humanizar a los hombres, podría llevar a nuevas pautas en las relaciones hombre-mujer.

Hacer que la organización emocional sea horizontal desde una temprana edad, como escenario de participación, solidaridad, cooperación, en una cultura menos excluyente, sin pendientes entre el YO y el otro, capaz de ver el YO en el otro y el otro en el YO. La fisiología permanece, pero las motivaciones, las capacidades y oportunidades cambian, entonces los varones no sentirían la necesidad de utilizar su fisiología como coartada.

 

La Formación de los Conflictos

 

 

La contradicción del conflicto está en la verticalidad de la estructura, la represión, lo político y la explotación en lo económico. Es allí, donde el poder de las coaliciones aparece como salvación socavando la ideología del equilibrio de poder y la presunción de que no hay alternativa a la violencia.

En lo que respecta a la disolución de los conflictos, estos se han de tranzar por: solución, resolución, disolución o el intento de esconderlos –metiéndolos bajo la alfombra- al alejarlos del conocimiento social y deformándolo. Sea el caso indicar que, los conflictos no mueren, al igual que la materia, se transforman, una vez que se resuelven o “disuelven” las contradicciones reprimidas suben a la superficie, esclareciendo el panorama.

Al respecto, la paz hace hincapié en la reducción de la violencia y la transformación no violenta del conflicto, recordando siempre que, al interior de cada conflicto hay una contradicción –algo que se interpone en el camino- un problema que exige solución y cuando el problema se resiste a cualquier solución acecha un peligro.

 

Violencia y No Violencia

 

 

Por muy interiorizado que esté el odio, por muy institucionalizado que esté el comportamiento violento, por muy inabordable que sea la contradicción, la incompatibilidad o el tema en cuestión, la violencia nunca tiene éxito. Un desenlace a la fuerza no es sostenible porque no es aceptado, y es inaceptable porque el otro derrotado no es ya el otro, movilizando en él la venganza. La transformación negativa de la derrota puede desencadenar represalias.

Este tipo de transformaciones negativas, desencadena una adicción a la violencia, la bancarrota de la guerra y la violencia como instituciones es muestra de ello, ya que su discurso no ennoblece al victorioso ni a la víctima, sino que los degrada.

Al respecto:

  • La no violencia es nítida y se aplica a los actos, las palabras y el pensamiento.
  • Se evidencia en actos amistosos de amor del YO al otro.
  • El opresor siempre utiliza la violencia para contrarrestar la no violencia, deshumanizando desde la burla y la animalización.
  • La acción no violenta debe dirigirse contra la mala relación, generando amor más que odio.
  • Las partes deben salir del conflicto como personas mejores.

 

Manifestaciones de No violencia:

 

 

La tradicional oración del lunes por mujeres que llevaban velas, lo que importa es el resultado de las manifestantes frente a un mínimo factor de riesgo.

La No violencia no necesita dinero, ni conocimientos. La compasión y tenacidad se vuelve contra el centro en lugar de los enemigos.

La No violencia está rodeada de ambigüedades, es más expresiva que instrumental. La modalidad instrumental significa utilización de no violencia para: mejorar el YO, el OTRO y las relaciones entre ambos. Expresiva centrada para contrarrestar la desesperación y frustración. Los relatos o cantos épicos tradicionales son muestra de ello

La No violencia al igual que el amor, debe renovarse, refrescarla y no darla por hecha, no es cosa de un solo empujón, no existen las victorias y derrotas finales.

La No violencia no es materia informativa para los medios de comunicación, porque no necesariamente exige un líder, no busca derrotar a una persona concreta, no tiene principio luego no tiene final.

 

(*) Abogada. Magíster en Conflicto y Paz Universidad de Medellín.

 

Fuente:

https://colegiodecoroneles.com/revolucion-molecular-disipada-explicacion-sociopolitica-de-nuestra-violencia-urbana/

 

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