¡QUE SE HAGA JUSTICIA!
Señora fiscal no se asuste si los determinadores detentan un gran poder político o económico o son reyes en la ilegalidad. La señora jueza Sandra Heredia ha dado una gran lección.
Por:
León Valencia

Muy certero el llamado de María Claudia Tarazona, esposa del asesinado precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay ¡Qué se haga justicia! Dijo, al llegar al Capitolio Nacional, este lunes, donde el cadáver de Uribe Turbay reposaría en Cámara Ardiente durante dos días.
Pero descubrir a los determinadores de este asesinato sería el punto de inflexión de esta larga historia de atentados contra figuras claves de la política nacional. Estoy seguro de que, si la Fiscalía logra desentrañar las motivaciones de este crimen y descubre, sin margen de duda, quienes lo ordenaron, el panorama de la violencia política cambiaría de manera radical.
Un atentado de este tipo siempre tiene atrás una grave y poderosa motivación. Ninguna persona o grupo se va a poner a organizar una compleja y oscura operación invirtiendo cuantiosas sumas de dinero, tejiendo una sofisticada estructura con experimentados delincuentes, corriendo los más temerarios riesgos, si no tiene potentes intereses económicos y políticos.
No hay que ser un gran gurú para saber que algo muy importante hay detrás del asesinato de Miguel Uribe Turbay. Quizás no de los alcances del pasado, pero nunca un producto de la irritación que produce la polarización y su lenguaje, o un hecho casual o una acción de retaliación, estas cosas, de ninguna manera, son los motivos, de este crimen tan minuciosamente planeado. La misión de la fiscal Luz Adriana Camargo es ir al fondo de los hechos. Me da la impresión de que está a la altura de este gran reto.
Señora fiscal no se asuste si los determinadores detentan un gran poder político o económico o son reyes en la ilegalidad. La señora jueza Sandra Heredia ha dado una gran lección.

