PUERRES: CIUDAD MÍSTICA Y CULTURAL

Nuestro pueblo es y ha sido una “ciudad mística y cultural”, en estos dos sentidos:  desde la religiosidad y desde el arte, (música, pintura, artesanías, poesía), porque sobre estos conceptos existenciales ha formado su cultura a través de los tiempos.

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Por:

Graciela Sánchez Narváez

 

Graciela Sánchez Narváez

 

 

A los lectores que desde lejanas tierras comentan los artículos que publica este importante medio, quiero contarles que Puerres es un hermoso municipio, anclado como muchos otros, en las frías pero productivas montañas del Cañón de la Amazonía, al sur de Colombia. Con 8.570 habitantes, se ubica en el departamento de Nariño, a una altura de 2.817 metros sobre el nivel del mar.

Hace ya algún tiempo, en una tertulia con unos amigos filósofos y escritores, tocamos el tema de la política y el gobierno de los pueblos y concluimos que deberían ser gobernados por músicos, poetas y cantores, para que se pueda visionar y orientar a las comunidades por senderos más humanos, respetuosos y libres. Ahora veo convertida esta reflexión en realidad, cuando este municipio maravilloso, que por fortuna es mi lugar de nacimiento, tiene por alcalde al maestro Albeiro Ortiz Quiroz, quien es licenciado en Música en la Universidad del Valle, magister en Dirección Musical de la Universidad del Cauca y magister en Educación de la Universidad de Nariño. El cargo anterior a la alcaldía de Puerres, fue el de Director de la Red de Escuelas de Formación Musical del municipio de Pasto, creada por otro gobierno que entendía de esta manera la política.

Si, como se ha dicho. Puerres, encontró en lo cultural la mejor estrategia para integrar a sus gentes en acciones de desarrollo, bienestar y convivencia. Ha sido el arte la base de su gobierno. Para este efecto, se ha institucionalizado la realización anual del “Festival Internacional 20 de septiembre”, nominación que corresponde a una fecha histórica que data del fin de los eventos bélicos ocurridos en Colombia entre los años 1899 y 1902 conocidos como la “Guerra de los Mil Días”. Fue Puerres el escenario del fin de esta guerra en el Sur, pues, con la muerte de uno de sus máximos líderes, el General Avelino Rosas, se cree que se acabó todo el sufrimiento y el miedo de los pobladores, por uno de los conflictos más sanguinario que vivió nuestra patria en esta época.

Como parte de la variada programación del Festival se desarrolló el Foro titulado: “Puerres, Ciudad Mística y Cultural”, a la que fui invitada como panelista. Mi intervención, aún desde la virtualidad debido a la imposibilidad de hacerlo físicamente, se refirió a un contenido que creo debería ser el tema obligado de todos los gobiernos en el momento actual.

Con la pregunta orientadora referida a lo que pienso de lo que se viene realizando en este pueblo, partí de la reflexión sobre la necesidad de comprender el sentido que le damos a estos amplios y acertados términos con los que se ha bautizado e identificado a nuestro pequeño pueblo.

El hombre, desde su aparición en el mundo, fortalece su intelectualidad, tratando de entenderlo a fuerza de encontrarse con lo desconocido y afrontar múltiples amenazas y necesidades personales, debido a un entorno agreste y a una naturaleza en formación. Con cada pregunta que se hace, encuentra interrogantes sin resolver: ¿Quién soy? ¿Quiénes son los otros? ¿Quién creó el mundo en el que habito? ¿Qué es la muerte? ¿Hacia dónde viajan quienes mueren? Son estas las mismas preguntas que la humanidad continúa planteándose hasta el momento y trata de contestar de infinitas formas. Cada cultura y cada sujeto, de acuerdo con sus concepciones, las afronta y las incluye en el correlato universal que comprende la cultura.

Sin embargo, hay un común denominador que sustenta estos dos conceptos: la búsqueda de un sentido trascendente para la existencia humana y el intento de imaginar un nuevo mundo más allá de las estructuras mentales a las que nos limita nuestra cultura primigenia y territorial. Si alguien rompe esa cultura ancestral ya existente, es y será mirado “diferente”.

De ésta búsqueda surgen primero los “mitos y leyendas”, que académicamente se analizan de forma literaria y frecuentemente se tratan como simples relatos o cuentos, cuando realmente en el fondo contienen una profunda filosofía de la existencia y enmarcan la cultura de los pueblos que ejercen su poder de inventar y crear sus propias respuestas ante lo oculto y lo desconocido, ya que no disponen de otras herramientas. El ser humano busca un creador y un ser superior que lo sostenga y lo sustente, y lo encuentra en la naturaleza y su entorno, por eso, en cada territorio y en cada cultura hay divinidades diferentes. Nada más lógico que el cielo para encontrar al dios Sol y a la diosa Luna, como lo vieron nuestros indígenas; o seres más fuertes con características humanas, como lo hicieron los griegos, con sus dioses guerreros; o más tiernos y terrenales como las vacas sagradas de la India, con el poder de conceder todos los deseos. En cierta medida, a todos se les asigna grandes poderes, son creadores y dueños del universo y la existencia.

De aquí surge también el concepto básico sobre lo “místico”, como un conocimiento que no se puede conocer ni por la razón, ni por los sentidos, ni por las ciencias, ya que proviene de una introspección profundamente espiritual que corresponde a la capacidad de los seres humanos para encontrar un nexo inseparable e indestructible entre el alma humana y lo divino, con tal fe, que toda la vida dependerá de esa posibilidad, pues la consideramos la única verdad y así la vivimos.

Sin embargo, considero que “lo místico” no solo se refiere a las creencias religiosas, sino a la espiritualidad, en esa unidad que hay entre “el hombre, el arte y la vida”. La mística es una palabra derivada de un vocablo griego que significa lo oculto, lo misterioso y literalmente, “cerrar los ojos”. Una “persona mística”, es aquella que comprende lo que está más allá de lo sensorial o simplemente terrenal. Es “místico” quien es capaz de vivir espiritualmente con la naturaleza, quien es devoto y apasionado por la música, quien vive en y para la poesía, quien siente emoción y es plenamente feliz frente a un hermoso atardecer, ante la audición de un concierto, la apreciación de una buena película o, en fin, quien se apasiona con un conversatorio filosófico sobre la existencia, etc.

Nuestro pueblo es y ha sido una “ciudad mística y cultural”, en estos dos sentidos:  desde la religiosidad y desde el arte, (música, pintura, artesanías, poesía), porque sobre estos conceptos existenciales ha formado su cultura a través de los tiempos. Esta comunidad inteligente y creadora, se ha mantenido con la fe viva en su Creador y ha desarrollado su mística musical entre los arpegios de su “Banda 20 de septiembre” y ahora, con su “Sinfónica Juvenil”, que no es otra cosa que un valioso semillero de artistas, músicos, directores y compositores musicales, que perpetuarán la conciencia cultural que los identifica como ciudad.

 

Esta esencia cultural ha instalado en el corazón de los “puerreños” todos los valores éticos que un “ciudadano de bien” puede tener. En este pequeño pueblo, pero en esta gran ciudad, esta población se relaciona con inteligencia, con honradez, dignidad, hospitalidad y cálida generosidad. Este ciudadano sabe del valor de la palabra empeñada y el respeto por los bienes ajenos, si bien mantiene su cultura primigenia, se renueva y se actualiza con el ritmo de un mundo cambiante y agitado. Bajo el carácter místico y cultural, Puerres es y será siempre una ventana por donde se puede mirar el universo. 

1 comentario
  1. Elsy dice

    Que buen artículo para destacar el talento de nuestros pueblos y más aún cuando se trata de Puerres una tierra que llevamos en el alma

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