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POR QUÉ NO VOY MÁS …

No es una coincidencia que esta columna se publique el 28 de diciembre, en el tradicional “día de inocentes”...

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

No es una coincidencia que esta columna se publique el 28 de diciembre, en el tradicional “día de inocentes”, lugar propicio en Nariño para hacer bromas, para que el mundo católico recuerde el asesinato de niños inocentes por parte del rey Herodes, un judío que ha dejado su legado en el cruel Netanyahu que sigue asesinando inocentes niños palestinos, y un día en el que muchos reflexionan sobre el tema de la inocencia, entendida como sinónimo de ingenuidad antes que de pureza.

Como es de conocimiento de muchos colombianos, la prensa ejerce una poderosa influencia sobre el sentir el y el pensar de las sociedades, lo cual va en indirecta relación con la capacidad crítica de las mismas, es decir que entre una sociedad sea más crítica, menos influencia tiene de los medios de comunicación, y viceversa. En Colombia los dueños de los grandes medios de comunicación, así como también de los medianos, son los grandes y medianos potentados económicos, de tal manera que lo que ahí se publica, o no, está determinado por esos poderosos a quienes el dinero pareciera permitirles comprar todo lo que quieren, incluidas las conciencias.

En muchos casos, la publicidad de los medios marca el derrotero editorial, es decir que si se tiene un buen patrocinador económico en un medio, será difícil que se mismo medio ejerza el control social al que está llamado a ejercer, ya que comunicar es mucho más importante, en muchos casos, que generar opinión, trazada ésta, como hemos leído hasta ahora, por los intereses particulares que mueven a dichos medios.

Por eso pareciera que se ha normalizado, por parte de un sector de la población colombiana, que los grandes medios de comunicación, y también algunos medianos y chicos, traten de desinformar respecto a lo que está haciendo el primer gobierno de izquierda en Colombia, es así como lo que diga o deje de hacer el Presidente Petro, la Vicepresidenta Francia, los ministros, o cualquiera que tenga una relación directa con este gobierno, es inmediatamente cooptado por estos medios para no solamente desvirtuar lo que se hace o se deja de hacer, sino también para desinformar, inclusive para inventar lo que no es, todo con el fin de querer mostrar a los colombianos una realidad pasada por la lente de sus propios intereses.

En las pasadas contiendas electorales, 29 de octubre, como nunca se vio la fuerza incontenible de los medios para formar una “opinión” sobre los espectadores, todo con el fin de direccionar hacia los candidatos de sus preferencias. Desde luego que no hay nada malo con lo que se puede considerar la “sana ideología”, formadas las entidades por humanos, resulta lógico, si se quiere, que los medios tengan un cariz político marcado, durante un buen tiempo la prensa en el país era liberal o conservadora, ahora difuminados ideológicamente por un neoliberalismo al cual deben agradecerle mucho las riquezas acumuladas.

Aquí debo hacer un pequeño paréntesis que permitirá entender el motivo de esta columna. Vengo colaborando con el periódico virtual Página 10 desde sus orígenes, hace más de 8 años, encontré ahí un espacio amplio y libre para poder compartir tanto mis investigaciones académicas como mis propias opiniones e ideas, la mayoría de ellas relacionadas con nuestro departamento de Nariño, de tal manera que ahí aparecen columnas mías sobre literatura, historia, sociología, biografías de algunos personajes, historias de nuestros municipios, en fin, un espacio donde poco a poco fuimos forjando un grupo de lectores. Algunos de éstos me han preguntado de un tiempo para acá por qué no he publicado más artículos en este periódico.

Retomando, debo decir lo siguiente. Desde que empezó la campaña electoral para gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y demás, noté una línea muy marcada en Página 10 y es que gran cantidad de artículos estaban dirigidos en contra del gobierno Petro, de sus ministros, haciendo una apología que resaltaba todo lo negativo, desconociendo los avances que se han logrado. Además, fue claro y contundente el apoyo que se le daba al candidato Berner Zambrano, así como muchos artículos en contra del hoy gobernador electo Luis Alfonso Escobar, a tal punto que me pareció que ese interés particular estaba desinformando realmente a los nariñenses y conduciéndolos hacia lo que el periódico quería para si mismo.

Es así como el 2 de noviembre escribí una columna titulada “El antipetrismo de algunos medios de comunicación en Nariño”, el cual fue publicado en Testimonio de Nariño (https://xn--testimoniodenario-uxb.com/el-antipetrismo-de-algunos-medios-de-comunicacion-en-narino/) y en el Informativo del Guaico (https://informativodelguaico.com/el-antipetrismo-de-algunos-medios-de-comunicacion-en-narino/) en donde denuncio lo arriba ya dicho. En razón a la amistad profunda que me une con el director de Página 10, y como un acto de respeto hacia el medio que generosamente me abrió sus puertas, al primer medio que remití el artículo fue precisamente a éste, creyendo inocentemente que sería publicado y que serviría para hacer una autorreflexión que permitiera al medio entender la importancia de la imparcialidad que debe tener un medio informativo, sobre todo en un departamento tan complejo como es Nariño.

El artículo no fue publicado en Página 10, por eso remití a los otros medios. He tratado de contactarme con el director de Página 10, pero mis mensajes quedan en visto, supongo que debe haber un encono por lo dicho en el artículo mencionado. Quizá el director, como yo, hemos pecado de inocentes, en un mundo donde los maridajes se vuelven el pan de cada día, en donde las utopías se pierden en los horizontes de las prebendas y los favores políticos. Me duele profundamente que una amistad de tantos años se vea empañada por una verdad denunciada en mi artículo, siempre he creído que las amistades deben estar por sobre partidos, ideologías, religiones o creencias, de tal manera que he pecado de inocente, y pese a ello, seguiré con mi pluma denunciando lo que considere una injusticia, seguiré convencido de que la independencia en el pensamiento es el más grande tesoro que se puede poseer.

Por lo pronto mi pluma no va más en Página 10, por lo menos hasta que se considere hacer una autorreflexión tendiente a la sana crítica, sé que nada pierde el periódico sin mis palabras, a mi me duele, como he dicho ya, perder una amistad muy valiosa, pero así mismo los pocos, poquísimos lectores que me siguen, buscarán mis letras en otros espacios. Eso sí, espero algún día volver a Página 10, cuando la inocencia recobre su rumbo.

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