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MONTESQUIEU EN EL PURGATORIO

No se ha detectado el morbo que alimenta a los jueces de la república, empecinados en batalla campal contra un gobierno que lucha denodadamente por la justicia –esa sí- social.

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Por:

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

 

Purgando el atolondramiento de los jueces colombianos estará el teórico francés de la separación de poderes para que el poder controle al poder.

Contrario a lo que se supone, son los jueces de la república los que, por torcerle el cuello al gobierno Petro, incurren en desatinos y desaguisados que rompen el equilibrio, la independencia, la fortaleza del Estado Social de Derecho. No sólo los de la Corte Constitucional –convertida en partido político asaz revanchista- que, sin ostentar facultades explícitas, a las volandas suspendió la emergencia económica, llevándose de largo sus propios precedentes. Ya los juristas han revelado que el estado de emergencia le permite al Gobierno legislar e incluso ordenar impuestos con simples decretos, esto es, sin acudir al Congreso. En esos alcances el gobierno concentra entonces un enorme poder en el Ejecutivo.

La Corte carece de  competencia para suspender la emergencia. Repárese que el legislador le había creado tal atribución, pero la propia Corte declaró inexequible esa posibilidad en sentencia que hizo tránsito a cosa juzgada. Así que no sólo carece de facultades, sino que –y ahí se retuerce Montesquieu- invade los fueros privativos del Ejecutivo, que tiene el horizonte para saber sobre los estragos de una andanada invernal, por ejemplo.

Ni se diga la extralimitación del juez de lo contencioso administrativo. Devenido en gueto de uribistas y vargaslleristas –fraternidad de corrupción e impudicia- igualmente suspendieron el salario vital, invadiendo la órbita del gobierno, que es el titular de las políticas públicas y el que calcula y modula las variables de la inflación, del desempleo, de la informalidad, del ahorro, la recesión.

No se ha detectado el morbo que alimenta a los jueces de la república, empecinados en batalla campal contra un gobierno que lucha denodadamente por la justicia –esa sí- social.

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¿Cuándo retirará su precandidatura De la Espriella, cargado no de tigre sino de tantos escándalos que la saltan todos los días y desde todas las trincheras?

Que pedía 760 millones para “tocar” parlamentarios. Que no devolvió cinco mil millones de honorarios. Que pidió a los paras $ 5.000 millones para “torcer” magistrados. Que falsificó el 62% de las firmas avalantes de su nombre. Que dizque ese fraude no es delito. Que dizque era ateo, pero por conveniencia electoral ya es devoto del señor de Buga. Que no era perro del uribismo pero que ahora es más uribista que doña Paloma. Que los colombianos eran unos cafres pero que ya no. Que no pasaba la changua, ni el ajiaco porque son comida de presos… Descomunales conductas que pulverizan el prestigio de este individuo, abogado de mañas y de mafias.

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En la trayectoria que hicimos del periodismo ipialeño incurrimos en el imperdonable desliz de no subrayar la primordial contribución a la profesión que viene cumpliendo nuestro director Uriel René Guevara Revelo, que desde hace más de 35 años lidera el grupo editorial y periodístico de Testimonio de Nariño, impulsando y promoviendo todas las manifestaciones de la cultura y el periodismo. También ha sido el profesor Uriel René un gran mecenas y padrino de nuestras recatadas elucubraciones.

 

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