“MALALECHE”

La violencia contra las mujeres y niñas, es una de las violaciones más repetitiva de los derechos humanos en el mundo

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Por:

Elsy Melo Maya.

 

Elsy Melo Maya

 

 

Es justamente el sobrenombre de aquel delincuente que sin reparo ni consideración alguna, ataca en plena vía pública a una mujer, pese a su condición de religiosa y de mujer adulta mayor; no solo se apropió de sus pocas pertenencias, sino que además la agrede y la deja tirada después de forcejear con ella. Por fortuna en esta ocasión, el agresor sí es capturado por las autoridades, aunque muy seguramente y pese a las pruebas existentes, será dejado en libertad como ocurre con cientos de casos similares.

Y es que sin hacer un mayor esfuerzo y solo recordando algunas situaciones que gracias a las redes sociales se han dado a conocer a la opinión pública, “malaleches” por llamarlos de alguna forma, existen y en todas partes, siendo las mujeres y niñas, un gran porcentaje de las maltratadas de una u otra forma, por esta clase de personajes. No en vano se sabe que cada 20 minutos, una mujer es agredida, pero existen y muy cerca de nosotros, quienes siguen considerando que eso es normal o que no es tan grave.

La violencia contra las mujeres y niñas, es una de las violaciones más repetitiva de los derechos humanos en el mundo y sus graves consecuencias físicas, económicas y psicológicas se reflejan tanto a corto como a mediano y largo plazo, impidiéndoles participar plenamente en condiciones de igualdad en la sociedad. La magnitud del impacto en la vida de las personas y familiares es inmenso y existen innumerables situaciones que son consideradas violentas, como los matrimonios infantiles, el acoso  en línea, el abuso de poder, las normas dañinas que las ponen en desventaja con sufrimiento físico, sexual o mental; la amenaza, la coacción, la privación arbitraria de la libertad, así sea en la vida privada; la violencia económica, intentando o logrando impedirle que  acceda a sus propios recursos económicos o prohibiéndole trabajar o asistir a la escuela o universidad; la violencia emocional, minando su autoestima a través de críticas constantes, insultos o tratando de dañar sus relaciones con sus hijos, familiares y amistades o no permitiéndole sus visitas.

Es tanta la afectación y gravedad de esta clase de hechos, que recientemente la Corte Constitucional colombiana, incluso da vía libre para que frente a una agresión contra la mujer, la víctima pueda publicar los hechos ocurridos y el nombre del victimario por las redes sociales, aún sin existir sentencia previa. De esta forma, la justicia está dando a entender, que más importante que afectar el buen nombre y la presunción de inocencia, es la protección que se debe brindar a la mujer, máxime cuando es objeto de esta clase de vulneraciones.

La invitación será siempre a denunciar cualquier clase de abuso, así para los familiares de los agresores, las situaciones por aberrantes que sean, les siga pareciendo normales o comunes y corrientes, como ha ocurrido al parecer con un hecho reciente y vergonzoso en nuestra Ciudad Sorpresa, y que bien se merece el reproche de la sociedad entera.

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