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LAS SEÑORITAS ÑAPANGAS DE PASTO, LAS SAHUMADORAS DE POPAYÁN Y LLAPANGAS DE QUITO

Durante la colonia en Quito, se empezó a llamar como llapangas a las mujeres mestizas o del pueblo que lucían un traje particular, el bolsicón y blusas bordadas con primor. De ser llapangas que en quechua quiere decir “mujer descalza” o mujer del pueblo, se las conoció solamente como ñapangas.

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Por:

Lydia Inés Muñoz Cordero

 

Lydia Inés Muñoz Cordero

 

En los días lejanos de 1865, cuando en Pasto se organizaba la Sociedad Reparadora para buscar la segregación territorial del Cauca y conformar el Estado Soberano del Sur por una parte, otro objetivo era el de intentar fusionar los partidos liberal y conservador para evitar mayores desastres en el país, algo siempre se escuchaba al amanecer: clac – clac, tac – tac, eran los sonidos de las chanclas que con capelladas de terciopelo, lucían las ñapangas a su paso por las calles empedradas en dirección al templo de la Merced o al acercarse a la Pila del Mono, que no era otro que el dios Neptuno instalado desde 1845 en el centro de la plaza de la Constitución.

Había un cierto movimiento en la ciudad porque las autoridades, los jóvenes y las señoritas ñapangas se aprestaban a celebrar el aniversario e Independencia para los días del 14, 15, 16 y 17 de agosto de 1865. El programa previsto quedaría así: Día 1. Los costearan varios jóvenes del pueblo; Día 2. El señor Jefe Municipal i su secretaria o sea las autoridades; Día 3. Ministros y empleados del orden judicial; Día 4. Las señoritas ñapangas, en unión de los señores José María Guerrero, Rafael Bucheli Guerrero, Mariano Ibarra y Matías Arcos”1.

Los oficios de las ñapangas en Pasto, eran los de ser vivanderas, pulperas y modistas. Décadas más tarde hacia 1925 ya en el siglo XX se las encuentra organizadas en gremios, demostrando gran apoyo a las actividades de la Federación de Estudiantes de Nariño en la organización del Festival del Arte y la cultura programado para los días 22, 23, 24 y 25 de enero de ese año.

Las ñapangas pastusas se distinguieron por su traje consistente en follado o falda de paño con ribetes de terciopelo y bolsillo muy largo que llevaba dulce grueso, confites, medallas, estampas, rosarios y pañuelo, blusa de tela galleta con cuello y puños cerrados, pañolón con bordados y flecos de seda tejida. Su tocado era de trenzas recogidas con cintas de seda roja o flores. Lucía por lo general candongas o aretes de oro barbacoano.

¿De dónde prevenía el nombre de ñapangas? Durante la colonia en Quito, se empezó a llamar como llapangas a las mujeres mestizas o del pueblo que lucían un traje particular, el bolsicón y blusas bordadas con primor. De ser llapangas que en quechua quiere decir “mujer descalza” o mujer del pueblo, se las conoció solamente como ñapangas.

También se daba el calificativo de llapangos para los hombres del pueblo. En Popayán, la historia de sus ñapangas y oficios resulta muy interesante. Al igual que en Pasto, se dedicaban desde la colonia a atender las tiendas y pulperías, pero luego llegaron a destacarse por sus trabajos de costureras. Con el paso del tiempo llegarán a involucrarse en el marco religioso de la Semana Santa, como sahumadoras.

En visita a Popayán en 1826, el francés Jean Baptiste Boussingault, calificaba a las ñapangas como “mujeres blancas, de costumbres ligeras, que se visten elegantemente, pero sin zapatos y que usan anillos algunas veces de gran valor, en los dedos de los pies…”. El viajero les otorgaba un estereotipo sin distinguir los distintos oficios a los que se dedicaban.

Por su parte John Potter Hamilton describe el traje que lucían las ñapangas de Popayán y que eran de clase media: “falda roja con orla bordadas, corpiño blanco guarnecido de cinta y farolas y ciñen la cintura con una banda de algodón tejida en varios colores. El cabello lo llevan trenzado a veces ensortijado en ocasiones y siempre adornado con flores artificiales”.

Joaquín Quijano en 1933 encuentra en Popayán el Barrio de las Ñapangas, dedicadas a la actividad comercial, dice que eran ilustradas.

Es Edgar Penagos quien expresaba que en la colonia eran mujeres afrodescendientes quienes desempeñaban: “el significativo papel de sahumadoras siguiendo a los más importantes pasos en que va la figura de Cristo, en representación de las mujeres de pasión”. Además, puntualiza que es: “Desde 1960, las sahumadoras son lindas jovencitas exponentes de la gente payanesa y que usan la vestimenta de ñapanga, con falda larga de bayeta oscura ceñida a la cintura con chumbe hecho en Silvia o por los paeces, enagua con pulcro encaje blanco sobresaliente. Al cuello finas gargantillas de oro”.

En la procesión de cada martes santo en Popayán antes de la sagrada imagen de Cristo, pasa la ñapanga sahumadora, portando “la bandeja rodeada de jazmines y rosas con brasas en el centro para quemar el incienso”. En el aire de la noche en la calle vieja queda un delicioso aroma del incienso y de flores … y pasa el tiempo en el reloj de arena.

 

Notas Bibliográficas:

 

(1) Muñoz Cordero, Lydia Inés. Mujeres de la gracia en Quito, Pasto y Popayán. Editorial Abya-Yala. Quito, 2013, p. 33.

 

(Artículo publicado en El Liberal de Popayán, 12 de abril de 2026)

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