LA PROTESTA ESTUDIANTIL EN COLOMBIA

Algunos antecedentes

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

“Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo”.

Juan Montalvo

 

El 28 de abril de 2021 se retomó el Paro Nacional que debió ser suspendido por la pandemia del Covid 19, sin embargo, en esta ocasión han sido los jóvenes quienes han liderado las protestas, muchos de ellos estudiantes, muchos de ellos trabajadores, todos hijos de alguien que los espera en sus casas. Desde luego que el movimiento ha estado infiltrado, tanto para desvirtuar la protesta con supuestos actos vandálicos que, como se ha demostrado, son impulsados por miembros de la fuerza pública para generar caos y desconcierto desde alguna parte de la sociedad civil; también por quienes están interesados en generar un caos generalizado y llevar al país a una especie de anarquía; y también por quienes aprovechan estos espacios para robar y asaltar. Lastimosamente es en esto en donde se detiene el grueso de los medios colombianos, de ahí el discurso descalificante hacia todos los jóvenes que protestan, tildándolos con la frase ubérrimamente empleada: vándalos.

Creemos firmemente en que muchos jóvenes se atreven a salir a las calles para exigir al Estado sus derechos, para reclamar a una sociedad indolente más equidad y justicia para con ellos, sin que se los prive de un presente bueno y un futuro próspero, lo que buscan muchos es salir de la pobreza en la que han crecido. Creemos firmemente en su causa y que están alejados de la violencia y que sobreponen los intereses colectivos a los individuales.

Es por ello por lo que en esta ocasión presentamos algunos aspectos de la protesta estudiantil en Colombia, la primera entrega ocupa el espacio de la Colonia e inicios de la República, la segunda hablará sobre la protesta estudiantil dentro del marco de las conmociones del siglo XX y la tercera parte la protesta estudiantil en el marco del llamado Frente Nacional.

 

Parte 1

 

La Colonia e inicios de la República

 

En Colombia, como en muchos rincones del globo, son los estudiantes quienes han puesto a temblar a los tiranos, no sobra recordar que fueron jóvenes estudiantes quienes acompañaron el proceso revolucionario de los patricios colombianos en contra del régimen español, aunque la educación era un privilegio de casta que sustentaba una élite, sin embargo, y pese a los intereses que pudieron acompañar a los estudiantes en la época colonial, gestaron los primeros brotes de lo que sería luego el movimiento de Independencia. En los Colegios Mayores del Rosario y San Bartolomé de Bogotá se gestaron muchos movimientos y se educaron los hombres que promovieron las revueltas buscando principalmente igualdad y justicia, baste citar a los bartolinos Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño, Antonio Ricaurte, José Miguel Pey, y a los rosaristas Antonio Morales Galvis, Camilo Torres, Antonio Villavicencio, por citar algunos de quienes animaron la voz de protesta para la libertad.

El principal antecedente data del 19 y 20 de agosto de 1794, cuando los estudiantes rosaristas José María Durán, Pablo Uribe, José Fernández Arellano y Luis Gómez, fijaron en las paredes de la ciudad de Santafé de Bogotá unos pasquines sediciosos en contra del gobierno, lo que despertó la alarma del gobierno virreinal, hasta el punto de abrir proceso y enjuiciar a los implicados [1]; baste recordar que ese mismo año don Antonio Nariño había traducido los Derechos del Hombre y del Ciudadano, algunos de los pasquines son de este tenor:

 

Nuestro gobierno es duro y vergonzoso.

El mundo se halla en chapetones,

los más pelados y más ineptos,

tiranizan, roban, nos maltratan,

no pagan sus deudas y ascienden.

Los escribanos y provocadores son las polillas

y otra clase de ladrones tolerados. [2]

 

Pasquines sediciosos en Santa Fe, 1794. Archivo General de Indias, Sevilla. España

 

El virrey José de Ezpeleta les abre proceso, y corren la misma suerte que el precursor Nariño: captura, tortura y destierro. Estos pasquines coinciden con un suceso que tiene también entre sus entrañas a estudiantes del Rosario. En el mes de julio de ese año, se abrió un concurso literario, en donde participaron siete jóvenes, pasado un  mes y medio, por instigación de un funcionario público se riega a voz en cuello sobre la ciudad la posibilidad de una conspiración para derrocar al gobierno, ante lo cual el Virrey Ezpeleta comisiona al oidor Juan Hernández de Alba iniciar el proceso de investigación, primero se revisan los siete escritos de los concursantes, creyendo que ahí se escondía algo, ya que estos participaban de las tertulias que organizaba don Antonio Nariño en su casa. Se llama entonces a indagatoria, con la consecuente tortura, a los estudiantes Sinforoso Mutis, de 21 años, Ángel Manrique de 19 años, quien prestó su habitación para hablar de los Derechos del Hombre y de la Declaración de Filadelfia, Miguel Angulo, los hermanos Juan José y Nicolás Hurtado, Miguel Tadeo Gómez, Antonio Cortés y Mutis. Junto a ellos, fueron apresados los catedráticos Pedro Pradilla, Miguel Valenzuela y el doctor Ignacio Sandino. La tortura fue realmente escabrosa, especialmente contra Sinforoso Mutis, sobrino del sabio José Celestino Mutis. La Real Audiencia castigó a los posibles instigadores, prohibiendo su retorno al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, y desterrando a España, en estado sumario, a Sinforoso Mutis, Pedro Pradilla e Ignacio Sandino, quienes permanecieron hasta el 4 de junio de 1799 presos en el Castillo de San Sebastián en Cádiz.

 

Uno de los pasquines de Santafé

 

Y para qué hablar de la época de la Independencia, cuando se sabe a ciencia cierta, y así lo demuestran importantes estudios [3], de la gesta que se movió en los claustros de los colegios mayores antes citados, con los antecedentes ya mencionados, se alcanza a dimensionar el aporte que se hizo, sin embargo, pasarían muchos años para que la educación en Colombia se democratizara y se fundara realmente un movimiento popular estudiantil, es necesario en este punto nombrar al General Francisco de Paula Santander, quien en 1826 fundó las Universidades Centrales de Quito, Caracas y Bogotá, está última se convertiría en 1867 en la Universidad Nacional de Colombia.

En la Revolución de los Supremos, en los cientos de guerras que se dieron durante todo el siglo XIX, de carácter religioso o partidista, o por el afán del gamonal de turno para sacar del aburrimiento a las élites añejas, es seguro que los estudiantes estuvieron participando, activos o inactivos, con ideales o jalonados por los favores económicos o políticos que terminarían por asentar la burocracia, que parece tan propia de los herederos del vasallaje español. Es con el siglo XX que realmente se inaugura un movimiento estudiantil con un carácter y una especificidad definidos: la búsqueda de una inmersión a la realidad nacional, buscando equidad y justicia tan esquiva por siglos para los menos favorecidos, el empleo del conocimiento y el saber para mejorar las condiciones sociales de todos los asociados bajo la forma de una nación y bajo el tutelaje de un Estado.

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1] Pasquines en Santafé de Bogotá. Señal Colombia. Disponible en: https://www.senalmemoria.co/articulos/pasquines-en-santaf%C3%A9-de-bogot%C3%A1

[2] Pasquines sediciosos en el Museo de la Independencia. Disponible en: http://www.mincultura.gov.co/prensa/noticias/Paginas/Intervenci%C3%B3n-%E2%80%98Pasquines-sediciosos%E2%80%99-en-el-Museo-de-la-Independencia-%E2%80%93-Casa-del-Florero.aspx

[3] Por citar algunos textos: Agudelo, L. (Editor) (2010). Historia que no cesa, la Independencia de Colombia. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario; Guillén, M. (2008). Los estudiantes del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (1826-1842). Bogotá: Editorial Universidad del Rosario; Soto, D., Puig, M., Arboleda, L. (1995) La Ilustración en América Colonial. Bogotá: Colciencias.

 

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