LA PROTESTA ESTUDIANTIL EN COLOMBIA

- Algunos antecedentes - Tercera parte

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

“La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto”

Baltasar Gracián.

 

El Frente Nacional

 

Pero como si esto no hubiese iniciado la debacle de la dictadura de Rojas Pinilla, luego del rompimiento de las relaciones de los partidos tradicionales, es decir liberales y conservadores, con el dictador, quien había convocado a una Constituyente que lo había proclamado en el cargo hasta 1962, se organiza una marcha de protesta, que decanta en los sucesos del 10 de mayo de 1957, días en que caen asesinados 10 estudiantes en diferentes ciudades: en Medellín, Hernán Mejía Correa, primer año de odontología Universidad de Antioquia, Alfonso Pérez Yepes, estudiante de bachillerato nocturno; en Cali, José Ramón Caicedo, primer año de bachillerato del Instituto Técnico, Antonio José Camacho y Víctor Ramírez, de la Escuela República Argentina, los tres de 14 años, y Reinaldo Escobar, de 15 años, del Colegio León XIII; en Manizales, Jorge Chica Restrepo, segundo año de odontología, Universidad Nacional y Guillermo Bedoya, cuarto año de Derecho, Universidad de Caldas; y en Bogotá, Ernesto Aparicio Concha, cuando entonaba el Himno Nacional en una marcha el 8 de mayo y Pedro Julián Tamayo, en la puerta de su casa huyendo de la policía.[1]

 

Protestas estudiantiles de mayo de 1957. Foto: Nereo López

 

En la década de los 70 el movimiento estudiantil se alimenta de las protestas de Paris, México y muchas otras ciudades que transformarían el mundo. El comunismo era todavía una opción, la revolución cubana era la concreción de esa opción para Colombia, para Latinoamérica, por eso las protestas son cada vez más numerosas, además en el país aparecen y se sustentan grupos revolucionarios como las Farc, el M-19, el ELN, entre otras. Había caíd ya Camilo Torres en 1966, quien desde los claustros de la Universidad Nacional de Colombia arengaba por un nuevo país, por el compromiso de los estudiantes con la realidad de un país injusto y elitista. Algunos nombres que se recogen en este documento, como un homenaje a sus nombres, a sus voces, ya que volverlos a nombrar es traerlos nuevamente a la vida: en Magangué, el 23 de mayo de 1963, Manuel Monterrosa Requena; 1965, Bogotá, Jorge Enrique Useche; 1968, en Lorica, Alberto Daza, Gumersindo Díaz, Martha Fayad, Andrés Ríos Vélez y Pedro Quintero; en Cali, 26 de febrero de 1971, Edgar Mejía Vargas; 1971, en Popayán, Carlos Augusto González, y Julián Restrepo en Barranquilla; en 1973, en Medellín, el 9 de junio de 1973 fue asesinado por un agente del Das el estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia Fernando Barrientos Rodríguez, de 23 años de edad; en 1974, Rosmiro Burgos en Cereté; en el mismo año, José Yesid Castañeda y Darío Palma, en Bogotá; en La Dorada, el 13 de junio de 1975, Alfonso Llanos; 30 de octubre del mismo año, en Bucaramanga, Jorge Eliécer Ariza.

 

Patricio Silva Ruales, estudiante de la Universidad Nacional, asesinado en Bogotá en 1978 (Fuente: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación)

 

En 1976; en marzo, Jorge Morales y Jairo Burgos en Montería y Alexis Omaña en Bogotá; el 28 de julio el estudiante de secundaria, Pedro Vicente Rueda, en Bucaramanga; en agosto, en Manizales, Fernando Henao. En 1977, es asesinado Hernando Castaño en Puerto Leguizamo, Carlos A. Rodríguez en el Líbano, Carlos E. Bravo en Medellín y Carlos Guatavita en Villavicencio; el 31 de mayo de 1978 fue asesinado el estudiante de la Universidad Nacional Patricio Silva Rúales, a los 19 años de edad, nacido en Ipiales, la misma ciudad que le regaló a la patria el primer mártir estudiantil en 1929, “Fuentes locales afirman que fue herido gravemente con bala de fusil G3 y una vez en el suelo fue salvajemente golpeado por sus agresores, quienes se dedicaron a saltar sobre su cuerpo”[1]; en 1978, 4 de febrero, Jesús María Duque en Cartago; el 3 de mayo Marco Hernando Rubio, del Externado de Colombia de Bogotá, acribillado a tiros; el 21 de agosto, Víctor Miguel Ruiz en Montería.[2]

La lucha continua y las voces se siguen silenciando, Humberto Peña Taylor, “El Duce”, Carlos Giovanni Blanco, Oscar Leonardo Salas, Jaime Alfonso Acosta Campos, Nicolás Neira – de 15 años de edad, golpeado brutalmente por el Esmad, muere luego de estar un tiempo en estado de coma-, Johnny Silva Aranguren, Miguel Ángel Barbosa, y la lista no debería continuar, pero continua, porque los jóvenes no toleran ni la indiferencia ni la injusticia, el estudiante sabe que debe sumarse a las causas sociales, y ha ofrendado su vida a través de nuestra historia, buscando justicia y equidad.

 

Humberto Peña Taylor, “El Duce”, asesinado el 14 de junio de 1995. Fuente: periódico El Tiempo.

 

Nunca será olvidado el sacrificio de ninguno de los estudiantes que han soñado una patria mejor, su cuerpo es mies y su sangre savia que se riegan por la tierra de las realidades en trance de libertad, sus gritos son ecos que nos reclaman permanentemente el no ser indiferentes al dolor de nadie, y pese a las represiones y a los silencios buscados y pretendidos por las élites y los poderosos, sus voces se perpetuarán por siempre en la memoria de quienes construimos una patria mejor.

Citas:


[1] Movilización que puso fin a la dictadura de Rojas. Disponible en: http://centromemoria.gov.co/movilizacion-que-puso-fin-a-la-dictadura-de-rojas/

[2] Amnistía Internacional (1980). Informe de una Misión de Amnistía Internacional a la República de Colombia, 15-31 de enero de 1980.

[3] Tribuna Roja (1979) 50 años de lucha estudiantil. Disponible en: http://tribunaroja.moir.org.co/50-ANOS-DE-LUCHA-ESTUDIANTIL.html

 

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