CONMEMORACIÓN: 110 AÑOS DE LA ESTATUA DE NARIÑO EN PASTO

1911 – 20 de Julio – 2021

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Por:

Vicente Pérez Silva

 

Vicente Pérez Silva

 

CONMEMORACIÓN DE LA ESTATUA DE NARIÑO EN PASTO

1911 – 20 de Julio – 2021

 

El 20 de Julio del presente año se conmemoran 110 años de la inauguración de la estatua del General don Antonio Nariño en la plaza principal de Pasto. No obstante, las adversas circunstancias de diversa índole por las que atraviesa nuestro país, y, desde luego, nuestro departamento, sin perder de vista la indiferencia y desestimación por la historia patria, y, lo que es más, teniendo en cuenta la suma importancia del personaje de quien se trata, creemos conveniente no pasar inadvertido este suceso que, por demás, daría pie para una extensa e intensa memoria. Nos satisface hacerlo con esta breve reminiscencia.

Mediante Acuerdo Número 19 del año 1007, el Consejo Administrativo del departamento de Nariño, con motivo de la celebración del primer centenario de nuestra independencia, dispuso la elaboración de una estatua en bronce del general Nariño.

Sin embargo, cabe recordar que, en aquel entonces, con motivo de dicho centenario, el gobierno nacional también había dispuesto igual cometido. Así, luego del estudio de varios proyectos, se acordó la realización de dos monumentos similares con destino a las ciudades de Bogotá y Pasto; bronces que, al final, fueron realizados por el escultor francés Henri León Gréber, con la salvedad de que, por causa de las dificultades de tamaño y peso de la estatua y la considerable distancia del traslado, la de Pasto, no pudo inaugurarse en la fecha señalada, sino que tuvo que postergarse para el año siguiente de 1911. Y así aconteció.

Cabe agregar, que el pedestal de piedra fue diseñado por el escultor ecuatoriano Luis A. Vieira, el cual debía llevar esta inscripción que, lamentablemente, con el correr del tiempo se extravió. Dice así:

Al General Antonio Nariño, ilustre colombiano que luchó con la pluma y con la espada por la Independencia de su Patria, y cuya palabra resonó en esta plaza, conquistando para la causa de la Libertad a sus más encarnizados enemigos: el Departamento de Nariño, como tributo de gratitud y reparación. Pasto 20 de julio de 1910.

El programa de festejos para esta celebración, se refiere, tuvo la solemnidad del caso y contó con el entusiasmo de las autoridades civiles, eclesiásticas y militares, y del pueblo en general.

El discurso de inauguración estuvo a cargo del gobernador del departamento Gustavo S. Guerrero, quien, al recordar la prisión del general Nariño, luego del revés padecido en las cercanías de Pasto, resaltó:

Nariño ha vuelto de nuevo a ser vuestro prisionero en esta plaza. Vedlo: ahí le tenéis, sin oponeros resistencia, al atarle con lazos y cadenas de oro, que le forja vuestro asombroso amor, levantándolo sobre firme pedestal, que respetarán los siglos, exponiéndole así a la veneración pública, porque sois pueblo gallardo y generoso, magnánimo siempre, como lo fueron vuestros antepasados, quienes si acaso entre ellos no faltaron voces desautorizadas, que por excepción clamaran contra el ilustre prisionero, supieron darle seguridad, y le prodigaron afanosos todo auxilio.

Y como la ceremonia religiosa no podía faltar, ésta se llevó a cabo en la Iglesia Catedral, con la intervención de monseñor Benjamín Belalcázar, un notable talento y orador cívico y religioso, doctorado en Roma en derecho canónico, rector y catedrático de la Universidad de Nariño, quien pronunció una magistral oración, en la que exaltó y reivindicó la memoria del infortunado traductor de los Derechos del Hombre; y en la cual, además, con base en sus conocimientos históricos, destacó sus virtudes personales y sus actuaciones de gobernante y aguerrido militar en pro de nuestra independencia del sometimiento español.

En desarrollo del mencionado programa, también se efectuó una exposición artística, industrial, agrícola y pecuaria, que tuvo lugar entre el 20 y el 31 de julio de 1911. Esta exposición contó con la intervención del científico y hombre de letras Fortunato Pereira Gamba. El texto de tan ponderada conferencia, fue publicado al año siguiente y tiene por título sugestivo El sol naciente – La evolución hacia el Progreso. Esta la síntesis de sus ideas sobre el progreso del departamento de Nariño:

“El objeto de esta conferencia es pasar sumaria revista de los campos de acción en donde el trabajo puede ejercitarse con provecho en estas privilegiadas comarcas, fuentes de honorable enriquecimiento, en donde los laboriosos hijos del Sur de Colombia vayan a buscar la independencia pecuniaria, la dorada mediocridad, más apetecible que la suntuosa opulencia; fuentes donde se buscará también el engrandecimiento patrio, pues un pueblo en el cual la riqueza está bien distribuida es de suyo un pueblo respetable.

Memorable, por más de un motivo, ha sido la celebración de la fecha patria en esta capital. Grandiosa la ovación rendida al héroe bogotano, al más esclarecido de los hijos de la Ciudad del Águila Negra; pero el más alto exponente de estas solemnidades lo es, sin duda, la Exposición Agrícola, Minera e Industrial que hoy se clausura…

Nos falta recordar otro aporte a la conmemoración que nos ocupa, consistente en la publicación de la Biografía del General Antonio Nariño, de la prolífica escritora e historiadora Soledad Acosta de Samper. Una obra sobremanera valiosa en su contenido documental y muy acertada contribución al mayor y mejor conocimiento de la vida del llamado Precursor de la Independencia.

A lo anterior, conviene anotar que, con motivo de la descrita celebración, circuló una publicación anónima con el título Nariño y los Derechos del Hombre (Pasto, 1911). A este respecto, al contrario del autorizado pronunciamiento del sacerdote Benjamín Belalcázar; luego de un análisis crítico de los 17 artículos de la histórica declaración, el oculto e ilustrado autor, de seguro un religioso, no tuvo el menor reato en condenarlos por erróneos”.

Con esta manifestación se abren las 16 páginas del curioso folleto:

“Nadie se distinguió tanto en Colombia como el General Antonio Nariño por haberse valido de los Derechos del Hombre, traduciéndolos y divulgándolos, cual, de potente arma, para destruir en América el gobierno monárquico y crear en su lugar el democrático independiente… Mas vengamos ya al intento de este folleto. Hoy, que para celebrar la primera centuria de vida republicana en nuestra patria se erigirá una estatua de bronce a Nariño en la capital del Departamento, juzgamos oportuno y aún necesario el precaver que los honores tributados al héroe de la Independencia, no cedan en elogio, y recomendación de las doctrinas erróneas del propagandista de los Derechos del Hombre. He aquí por qué ofrecemos a nuestros conciudadanos en estas páginas, juntamente con el texto de aquellos, la justa apreciación que se merecen de quienquiera que los examine a la luz de la filosofía y de las enseñanzas de la Iglesia”.

El anónimo contradictor omitió la transcripción, ignoró o no tuvo en cuenta la Nota que antecede al texto de la respectiva traducción, que a su letra dice:

“Para que el Público juzgue los 17 artículos de los Derechos del Hombre que me han causado los 16 años de prisión y de trabajos que se refieren en el antecedente escrito, los inserto aquí al pie de la letra; sin necesidad de advertir que se hicieron por la Francia Libre y Católica porque la época de su publicación lo está manifestando. Ellos no tenían ninguna nota que hiciese la aplicación a nuestro sistema de aquel tiempo; pero los tiranos aborrecen la luz, y al que tiene los ojos sanos.

En esta forma, así mismo, hemos hecho una fugaz memoria de quien entregó su vida y padeció los más inhumanos infortunios por causa de nuestra Independencia y nuestra Libertad. Bien merecía que llevara su apelativo la Casa de Nariño, en la capital de la República, con su escultura arrogante en la Plaza de Armas; y el departamento de Nariño, caso único, además de esta nominación, con un bronce igual, en la plaza principal de Pasto, su capital”.

En esta conmemoración, entre tantas y tantas manifestaciones hechas en el ayer lejano, nada más oportuno que traer las palabras del célebre orador Hernando Holguín y Caro, que pronunció en el acto de inauguración de la estatua de Nariño en Bogotá:

“La página de su vida que atrae con mayor fuerza las miradas del observador es sin duda alguna la introducción furtiva que Nariño hizo a esta ciudad y la traducción que difundió de la famosa declaración de los Derechos del Hombre. Estas tres palabras, los Derechos del Hombre, están hoy inscritas en la base de este monumento, y bien inscritas están allí; estas tres palabras representan toda una historia y compendian una de las mayores reivindicaciones de la dignidad humana, y dondequiera que suene el nombre de Nariño, allí sonarán estas palabras”.

Ciertamente, aún resuenan y habrán de perdurar esas tres palabras Derechos del Hombre; en la actualidad, infortunadamente, tan manipuladas, tergiversadas y conculcadas; entre otros, por quienes han instaurado la demolición de las estatuas. Ojalá que, al lado de los abanderados del legítimo Derecho de Protesta, en un homenaje a la estupidez, no lo vayan a hacer con las estatuas de Policarpa Salavarrieta, en Bogotá; y con el significativo monumento a La Libertad, en la plaza 20 de julio, en Ipiales, la ciudad de las “Nubes Verdes” y la segunda patria del eminente proscrito Don Juan Montalvo, quien también padeció el destierro por su amor a la Libertad y por sus convicciones políticas. Ni mucho menos que se atrevan a tocar la escultórica imagen de Don Quijote de la Mancha, que se levanta inmortal e invisible en la mitad del alma nacional.

Coda: Nariño y Don Quijote. Que los espíritus de estos dos Caballeros Andantes, nos alienten para enderezar los torcidos y tortuosos caminos por los que ahora atravesamos.

 

Angasnoy (Refugio del Cóndor), a 20 de Julio del año 2021.

 

 

Estatua del General Antonio Nariño, Parque Nariño, Pasto

 

1 comentario
  1. LUCIANO ERAZO P dice

    Valioso por lo bien documentado. Sentido homenaje ante el atropello vil que ignorantes de la peor laya han hecho al tirar al piso la estatua del más ilustre de los ideologos y humanistas rebeldes de América, el General ANTONIO NARIÑO. Corresponde a nuestra Sociedad, a nuestros dirigentes y a toda la Ciudadanía Pastosa que valore a su más esclarecido Héroe, volver la estatua a su pedestal. Pero no de cualquier manera. Antes debe debatirse en la Sala del Consejo las razones para un desagravio a su memoria y la condena para los VÁNDALOS INFAMES que al atentar contra ella escupen nuestro pasado y nuestra dignidad. Esto no podemos dejarlo como si nada hubiera pasado.

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