Por
Jorge Luis Piedrahita Pazmiño

No se sabe por qué la oposición maníaca y paranoica se alborota incriminando al Gobierno del Cambio de cohechar al presidente del Congreso -con tres mil millones de pesos de la UNGRD- para que apruebe la agenda que le llevó el ejecutivo, si éste Name Vásquez fue precisamente el mayor proyectil que torpedeó todas las iniciativas petristas. ¡¡¡Nunca había sido tan oneroso contratar un caballo de troya!!!
En las administraciones de Duque, Santos y Uribe el Congreso estuvo arrodillado, enmermelado y fletado por el simoníaco uribismo-duquismo. Súmese a ello que todos los órganos de control estuvieron cooptados por el clientelismo, la podredumbre y la puerta giratoria. Nada que ver con la algazara y saboteo testarudo y recalcitrante del centro democrático y sus satélites, al gobierno actual. No se diga de la procuradora contratista que no deja un día de abrir investigaciones que no existían para sus compinches y secuaces del uribismo. Cabría aquí corear con Oscar Agudelo y en vocería de Petro: “A mí me estás cobrando tu pasado, a mí que sólo fui tu redentor. No es justo que me cobres tu pecado…”
En el paquete que sobrevivió algo tuvieron que ver dos congresales de Nariño. La reforma pensional, en la dirección justiciera va en contra de los fondos de pensiones de propiedad de los grupos económicos más poderosos del país. Con un umbral de cotizaciones de 2,3 salarios mínimos y no de 4 como quería el presidente. La pensional estuvo en guillotina por tiempos. Se recurrió a la posibilidad reglamentaria de formular una proposición para acoger íntegramente el texto aprobado en el Senado, sin debatir todos los artículos, con lo que se ahorraba la conciliación, ya que no había calendario.
El senador Richard Fuelantala, novato y nariñense -del Gran Cumbal- lucró para su comunidad indígena -pero igualmente para la afro y la campesina- del artículo 94 que le crea un régimen especial de pensiones al 41 por ciento de aquellas poblaciones. El gobierno logró así el último voto que urgía y que planeaba tumbar en la Cámara y que se fue así tras la decisión de aceptar todo el articulado en bloque.
Algunos han alegado que eso violó el principio de deliberación. El ex presidente de la Corte Constitucional Alfredo Beltrán conceptuó que este expediente es totalmente válido -utilizado en gobiernos anteriores- y saldrá airoso en un posible juicio de constitucionalidad.
También se aprobó la Ley estatutaria de la jurisdicción agraria (deuda del Acuerdo de Paz), la mesada 14 -para los soldados de la patria- que abolió el militarista Uribe Vélez y que repuso el binomio pacifista Petro-Velásquez; nuevo régimen sancionatorio ambiental; convención mundial y protocolo contra la tortura; el acuerdo bilateral de inversiones con Venezuela, la prohibición de los toros y la ampliación del cupo de endeudamiento por 17 mil millones de dólares.
Se consiguió la aprobación en primer debate de la laboral que revocó la antisocial legislación de Uribe Vélez, que eliminó el recargo por horas en días festivos y nocturnos. Lástima que se descartó todo el capítulo de derechos sindicales y estabilidad reforzada.
Se hundieron la de salud y la del transfuguismo, necesaria para que el progresismo siga siendo fuerza mayoritaria en el 2026, la reforma a la educación, también la de reforma a la justicia, la de servicios públicos y la ley de sometimiento.
La reforma a la educación se hundió porque así lo prefirió FECODE, en reproche de su supina privatización.
No negociar con los jefes de las bancadas, como se hizo inicialmente con César Gaviria o Dilian Francisca Toro, fue la traza que diseñó el mininterior Velasco y que le rindió dividendos, por ejemplo, con los representantes conservadores. En el Senado igualmente se desobedeció a la bancada y la nariñense Liliana Benavides hizo quórum en la pensional.
Las mociones de censura y una decena de debates de control político al ministro de Defensa, Iván Velásquez, demostró que es un jurista curtido y un veterano en el comando de las tropas. También el ministro de Salud compareció a la inveterada moción de censura -por lo del nuevo modelo de salud de los docentes- y obtuvo 105 votos de respaldo y ninguno de censura.
Quedó comprobado que el Centro Democrático, es el eje del filibusterismo (como si le restaran desmanes). En el trámite de las reformas por la Comisión Séptima apeló a invertir el orden del día para bajar la pensional, suspender el debate y cuando se la negaron, acudió al archivo de la mayoría de los artículos. En la discusión de la pensional también se recurrió al juego de las recusaciones que a sabiendas de su fracaso trastornó por sesiones el quórum.
Aprovecharse de las sesiones del estatuto de la oposición que permiten presidirlas a los antipetristas en el último día, dejaron sin tiempos a la reforma a la educación. Pero para mejor, porque FECODE así lo esperaba y así lo celebró.

