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LA INDEFENSIÓN DE LA FRANJA DE GAZA Y EL NUEVO DIOS DE ISRAEL

“La destrucción de los civiles es la norma”, comentó Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para Palestina

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Por:

Guillermo Linero Montes

 

Guillermo Linero Montes

“Lo que está pasando en Gaza es una tragedia sin nombre y Europa se ha desacreditado completamente frente al resto del mundo. Porque hemos demostrado que la vida de los palestinos no nos importa. Con la excepción de España, Irlanda y de algún otro país, todos le han dicho a Netanyahu que está matando a demasiada gente, pero le dejan continuar y además lo hace con nuestras armas. Es una de las mayores tragedias que hemos vivido. Sabemos que hay 2 millones de personas que están muriendo de hambre, porque es lo que están haciendo, matándolos de hambre y el mundo no reacciona. ¿Qué nos pasa? Hemos perdido todo el sentido de la humanidad”.

Estas palaras de Josep Borrell -presidente del centro de pensamiento global CIDOB- podrían ser de cualquier persona advertida, pues las noticias sobre el conflicto entre Israel y Palestina son numerosas. Día tras día, y en completa indefensión, mueren civiles que estando en su territorio raizal son insólitamente víctimas de una extraña guerra; pues estas siempre son entre dos bandos y en franca lid, y en este caso sólo actúa Israel y de manera sucia.
Tales noticias revelan que los ataques a Palestina, tienen como único blanco las familias de Gaza y, puntual y cruelmente, a sus hijos e hijas. No por otra cosa el presidente Gustavo Petro ha comparado a Netanyahu con Herodes, el antiguo rey de judea recordado por la llamada “matanza de inocentes”. Lamentablemente, hoy veintiún siglos después de Herodes, en la era de las bombas inteligentes y en el contexto de las llamadas guerras convencionales, es fácil interpretar que el blanco de los israelitas no son los guerrilleros de Hamás (adultos en edad de guerreros) sino única y exclusivamente los niños y las niñas de Gaza; y es aún más fácil interpretar que tras ello hay una estrategia inequívoca: eliminar definitivamente al pueblo palestino.
Los israelitas no solo han vuelto añicos las viviendas familiares de la Franja de Gaza, sino que; pese a los muchos niños y niñas asesinados hasta hoy por metrallas y misiles, en una estrategia diabólica han optado además por torturarlos, sometiéndolos a la hambruna para luego cazarlos y masacrarlos mientras, ya desgastados en sus fuerzas físicas, hacen fila para recibir alimentos. El 15 de este mes, murieron 21 palestinos que hacían cola en un punto de ayuda humanitaria. Y con la misma saña que han bombardeado escuelas y hospitales, este 16 de julio -lo que nos sirve para confirmar la infalible inteligencia de sus armas- el ejército israelita bombardeó una parroquia católica, al enterarse que allí se refugiaban, precisamente, familias palestinas con sus hijos e hijas.
Es algo tan incomprensible, o tan contrario a la lógica de la evolución de una supuesta civilización, que cada día seamos peores seres, en cuanto al respeto que deberíamos tener a nuestros semejantes. Darle muerte a quienes se nos oponen o piensan distinto que nosotros, pareciera ser la regla de quienes desde sus gobiernos o poderes, practican la inmunda moral del mundo actual y su consecuente barbarie. De hecho, pese a que las Naciones Unidas ha declarado genocida a Netanyahu y ha expedido una orden de captura en contra suya, los representantes de esa inmunda moral les siguen protegiendo y lo surten de armas para el aniquilamiento de niños y niñas.
“La destrucción de los civiles es la norma”, comentó Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para Palestina, en una entrevista que le realizaran acá en Colombia, donde se encuentra en ocasión de la “conferencia de emergencia sobre la situación en Gaza”, que fue inaugurada en Bogotá este martes 15 de julio y a la cual asistieron representantes de más de 30 países, con la idea de solicitarle a todos los demás países del mundo que corten las relaciones con Israel, hasta cuando no paren sus diarias acciones genocidas contra el pueblo de Gaza.
Finalmente, valga decir que es un acto de enorgullecimiento patriótico, que nuestro presidente lidere dicha campaña, siendo él un perseguido por malsanos opositores que en sus marchas enarbolan banderas de Israel para mostrar sus dientes de asesinos. No obstante, el fascismo en Colombia no volverá a gobernar, y mientras la izquierda y el progresismo lleven las riendas de este país el fascismo no pasará. De eso estamos tan seguros, como lo estamos también de que Israel hoy tiene un nuevo Dios para idolatrar: Adolfo Hitler.
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