LA GUERRA ARANCELARIA DE TRUMP
La explicación a esta guerra arancelaria se ubica en el intento del gobierno americano por frenar la importación masiva de bienes a su país y equilibrar la balanza comercial, que en estos momentos es deficitaria
Por:
Germán Valencia

El presidente norteamericano Donald Trump ha decidido, en sus primeros meses de mandato, como lo hizo en 2018, entablar una guerra económica contra el mundo. Una guerra que inició en enero de 2025 con un bombardeo directo a varios países —entre ellos, a Canadá, México y China—, imponiendo un porcentaje arancelario a todos los bienes que exportan hacia Estados Unidos. Y luego complementando esta estrategia con otros aranceles a bienes específicos, como el acero y el aluminio.
Además, esgrime el presidente Trump que está buscando que los países, a los que le pone los aranceles, reaccionen positivamente, por un lado, con el control efectivo a la producción y comercialización de drogas ilícitas y de químicos que sirvan para la producción de estupefacientes como el fentanilo; y, por el otro, presionar a los gobiernos para que tomen acciones que permitan reducir el tráfico de migrantes hacia Estados Unidos.
Como se dijo, la estrategia del gobierno Trump ha sido doble: primero anunció, a menos de una semana de haberse posesionado, que les impondría aranceles generalizados a varios países, entre ellos a sus vecinos norteamericanos —México y Canadá—, a los latinos y a China. Lo que se leyó como una decisión agresiva que tuvo como detonante la queja de los países por recibir a sus connacionales deportados y que luego se dejó ver en su plenitud con el anuncio de los aranceles a toda importación.
La segunda estrategia que está usando Estados Unidos, para configurar su guerra comercial, es imponiendo aranceles a productos específicos. Esta estrategia es más potente y puede tener mayores efectos en el mercado mundial. El hecho de que se anuncie poner un impuesto a la importación de productos de acero y aluminio tiene la ventaja de que incide de manera directa en un sector y la decisión golpea a múltiples países, sin estigmatizar a alguno.
Además, los países afectados están moviéndose, buscando establecer nuevas relaciones comerciales. Lo que significa, de seguir con esta tendencia, a que, en los próximos meses o años, se asista a la firma de nuevos tratados comerciales, lo que transformará la economía mundial. Serán otras alianzas, uniones y tratados de comercio los que irán apareciendo, todo ello con el objetivo de buscar otras opciones y hacerle quite a la agresión de Estados Unidos.
Sin embargo, los aranceles perjudicarán a los consumidores, tal como ocurrió durante el primer gobierno de Donald Trump. El principal efecto es que los productos que comprarán los consumidores nacionales y que provengan del mercado externo tendrán un precio alto, debido al aumento del precio de insumos, afectando la inflación y perjudicando a los hogares pobres, que no tendrán el mismo poder de compra.
En todo caso no hay que perder de vista lo que sucedió durante el primer mandato de Trump, donde ocurrió algo similar y se siguió el mismo modus operandi: primero se puso un arancel del 25% a las importaciones de acero y otro de 10% a las importaciones de aluminio de Canadá, México y la Unión Europea, y luego, se llega a un acuerdo con algunos países para poner fin a esos aranceles.

