LA GENTE DE ODIO Y EL 1 DE MAYO
La marcha de este 1 de mayo, en esta ocasión será significativa, en cuanto dejará ver quiénes y qué cantidad de población, hacen parte de la que yo denomino “la gente buena”, la gente capaz de amar.
Por:
Guillermo Linero Montes

En la marcha del pasado 21 de abril, quedó muy claro que, si el gobierno garantiza la seguridad de los marchantes, los vándalos poco pueden hacer. Sin embargo, quedó también muy clara la sagacidad de la “gente de odio” -esa que se autodenomina “gente de bien”– para discriminarse de la “gente buena”, de la gente que ama.
Los trabajadores, entre ellos profesores y empleados de la salud y de la banca, no saldrán como siempre lo han hecho, a elevar pancartas con pliegos de petición que nunca les han suplido y, por primera vez, no tendrán ni siquiera que pintar las paredes, ni protegerse con pañuelos de los gases lacrimógenos; porque hoy cuentan con una fuerza policial y un cuerpo de seguridad e inteligencia estatales que ya ha demostrado su capacidad para actuar bajo el principio de las buenas acciones.
Este 1 de mayo, será una suerte de fiesta nacional, cuyo motivo central ya no serán las reclamaciones por los derechos negados, sino la expresión de agradecimiento a un gobierno y a un presidente que están desmontando las inequidades. En fin, este 1 de mayo saldrá la gente buena, la gente que ama, a decirles a esos pocos que odian, su firme decisión de no dejar sólo al presidente y a poner en claro que, de haber un golpe de estado contra Gustavo Petro, el pueblo lo remplazará para continuar con su proyecto.

