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LA CUMBRE SOBRE EL CLIMA DE BAKÚ GIRA EN TORNO AL DINERO

¿UNA RECETA PARA EL FRACASO? ... COP29 LA COP DEL BILLETE.

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Por:

Luis Fidel Cabrera

 

Luis Fidel Cabrera

 

Esta es la segunda y última semana de la 29ª cumbre sobre el clima que se celebra en Bakú, la capital de Azerbaiyán, justo en el año en que se supera por primera vez el objetivo climático de 1,5 grados de calentamiento. ¿Qué se puede esperar de una conferencia de este tipo?

La Cumbre del Clima en Bakú, Azerbaiyán, es la reunión anual (“Conferencia de las Partes”) de los 193 países que se han comprometido a limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Es la 29ª vez que se celebra, de ahí la abreviatura: COP29. Los países participantes prometieron e intentan alcanzar un conjunto de acuerdos climáticos.

En total se han reunido unas 30.000 personas entre diplomáticos, políticos, funcionarios y científicos, pero también representantes del mundo empresarial y de todo tipo de ONG y organizaciones sociales. Esto lo convierte en el evento más grande que jamás haya organizado Azerbaiyán. Pero el número de participantes en comparación con otras cumbres es casi la mitad.

La primera semana se reunieron los jefes de gobierno de los países participantes. Posteriormente, principalmente ONG y grupos de interés realizarán presentaciones y discursos. Entre bastidores, los diplomáticos negocian una declaración final conjunta, sobre la cual, como siempre en toda cumbre, sólo se llega a un acuerdo en el último minuto.

 

¿Cuál es el tema en Bakú?

 

Algunos la llaman ´La COP de las Finanzas’ otros prefieren llamarla ´la cumbre del billete´. El punto principal de la agenda, y también un importante punto de discordia, es el flujo de dinero hacia los países más pobres del hemisferio sur.

El acuerdo actual es que los países ricos inviertan 100 mil millones de dólares al año en los países más pobres para financiar la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático. Este acuerdo expirará el próximo año y existe una gran duda si se ratifica o no.

El grupo asiático-africano llamado ‘Países menos desarrollados’ exige que Occidente pague mucho más: un billón de dólares al año, diez veces más de lo que lo hace actualmente. O sea que Occidente no sólo debe pagar por la transición energética en sí, sino también los daños causados ​​por los desastres meteorológicos relacionados con el clima. Los países occidentales se están frenando, incluso la UE y los EE.UU. aún no han tomado una posición al respecto. Los países ricos quieren que los países en desarrollo como Arabia Saudita, China, Azerbaiyán, Sudáfrica y Brasil también contribuyan a los costos. Estos países han aumentado su economía en los últimos años y por ende han producido mucho CO2, podría llamarse países ricos, pero a la hora de pagar dicen que son ´pobres´

Muchos esperan un fracaso.

 

Azerbaiyán es la cuna del petróleo y del gas, además, el país no tiene ninguna experiencia para dirigir las negociaciones. A esto se suma la reelección de Donald Trump, quien considera una tontería la política climática, no quiere contribuir ni un céntimo a los fondos climáticos de los países más pobres, e incluso, durante su presidencia anterior, se retiró del acuerdo climático de París. Aunque a esta COP asiste una pequeña delegación, las negociaciones serán negativas. Úrsula Von der Leyen, quien asistía con energía a toda cumbre, no pudo asistir este año… ¿la razón? la fase transitoria en la que se encuentra su Comisión. Alemania no asiste debido a problemas políticos internos, de la misma manera los Países Bajos, Emmanuel Macron, procedente del país que forjó el Acuerdo Climático de París, ha dimitido debido a las malas relaciones con Azerbaiyán y otros mandatarios europeos tampoco estarán presentes. Además, el mundo tiene en marcha dos guerras y hay que prestar atención a escaladas. Otros mandatarios tienen que dar prioridad a sus problemas internos (relacionados con las alteraciones del clima). Quien sí estará presente es el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en cuyo país han muerto al menos 223 personas debido a las fuertes inundaciones provocadas, entre otras cosas, por el cambio climático.

De 193 firmantes apenas han llegado 70, los pabellones de muchos países occidentales están casi vacíos y los de los países más pobres y con más problemas, (africanos y asiáticos) están llenos de delegados.

¿Hay otros puntos del orden del día en Bakú?

 

Naturalmente, endurecer los acuerdos climáticos está en la agenda. El objetivo principal de la política climática internacional (un máximo de 1,5 grados de calentamiento desde la época preindustrial) ya no es factible. Sin embargo, los países participantes explicarán sus planes para hacer que sus sectores energéticos sean más sostenibles, plantar bosques, reformar su agricultura y proteger los ecosistemas. También se espera que China e India anuncien que están endureciendo sus promesas climáticas.

Otro tema llamativo de la agenda es la implementación del ‘Artículo 6’ del acuerdo climático de París. Ese artículo establece que los países participantes establecerán un mercado internacional para el comercio de derechos de emisiones de CO2, bajo la dirección de la ONU. Esto aún no ha tenido muchos éxitos. La reelección de Donald Trump como presidente, justo antes de la COP29, forma el gran obstáculo: Trump no querrá entregar las riendas de la economía estadounidense a las Naciones Unidas, una agencia a la que desprecia.

¿Qué tanto han cumplido los países los acuerdos climáticos anteriores?

 

Muy mal. El Tratado de las Naciones Unidas sobre el Clima (UNFCCC) data de 1992, la primera cumbre mundial sobre el clima (COP1) fue en Berlín en 1995 y la comunidad internacional está iniciando ahora la 29ª COP. En esos más de treinta años, las emisiones de gases de efecto invernadero no han hecho más que aumentar y el problema climático se ha agudizado en todo el planeta.

El gran problema es que todos los planes climáticos son voluntarios. Obligar a los países a cumplir sus promesas no es realmente posible, excepto en países donde los ciudadanos puedan ejercer influencia a través de las urnas y los tribunales, como el que ocurrió con el veredicto holandés Urgenda. También es posible mediante la presión moral internacional. Por esa razón, uno de los principios de ‘París’ era que los planes climáticos y sus avances debían ser transparentes y comparables a nivel internacional.

Hace falta mucho; para alcanzar los 1,5 grados, las emisiones mundiales tendrían que caer en 2030 a 35 mil millones de toneladas de ‘equivalentes’ de CO2 (todos gases de efecto invernadero, convertidos en CO2) si queremos que nuestro planeta se quede 2 grados más caliente habrá que reducir muchos millones de toneladas de gases. Con la política actual no vamos por buen camino.

La COP-29, casi 3 décadas de fracasos, negocios y lavado verde

Pero no todo es negativo

 

También hay puntos para ponerse contento. La política climática ha sacado al mundo del camino que llevó a un calentamiento de 5 o incluso 6 grados para finales de este siglo. El año pasado cuando se analizó las emisiones de 26 países, once parecían estar en camino de lograr sus objetivos, incluidos Rusia, China e India. Esto se debe en parte a que esos países no habían hecho bien sus cálculos o a que la economía estaba estancada.

 

¿Por qué es importante ese calentamiento de 1,5 grados? ¿Y por qué todo el mundo habla de 2 grados?

 

Cuando en la década de 1980 se descubrió que la Tierra se estaba calentando debido a las acciones humanas, la siguiente pregunta lógica era ¿a cuántos grados de calentamiento se vuelve perjudicial? El ingeniero energético germano-estadounidense Florentin Krause decidió analizar el clima del pasado en busca de la respuesta. ¿Cuál es el período más caluroso que ha experimentado la humanidad?

Krause llegó a la prehistoria, hace 125 mil años, en la llamada era Eemian. En ese momento hacía 2 grados más de temperatura que ahora. Con esa temperatura el nivel del mar era entre 5 y 7 metros más alto, todo debido al agua de deshielo de algunas partes de la Antártida. Si nos mantenemos hoy a 2 grados de calentamiento causaría enormes problemas a muchos países costeros.

Nuevos estudios de paleoclimatólogos (científicos que estudian el clima en tiempos prehistóricos) ven más similitudes entre nuestro tiempo y el Plioceno medio, hace 3,2 millones de años, cuando los humanos todavía eran criaturas parecidas a los simios. En aquel momento la temperatura en la Tierra era entre 2 y 3 grados más alta, aproximadamente la temperatura hacia la que la Tierra parece encaminarse ahora. ¡Un riesgo! En 2010, la comunidad internacional acordó en Cancún que la temperatura global podría aumentar un máximo de 2 grados en comparación con la segunda mitad del siglo XIX. Pero finalmente se decidió permanecer “muy por debajo” de esa cifra (1,5 grados), desgraciadamente ya la superamos.

¿No es extraño que Azerbaiyán sea el país que lidere la COP29?

 

 

Sí. El país es la cuna de la industria del petróleo y del gas, está bajo el liderazgo autoritario de un presidente que llama al gas natural un “regalo de los dioses”. Mucha gente se baña en petróleo, hay lugares destinados para estas ´practicas medicinales´. Después de más de siglo y medio de producción de petróleo, Azerbaiyán está muy contaminado. El año pasado generó el 93 por ciento de sus ingresos comerciales a partir de las exportaciones de gas y petróleo. Además, organizaciones de derechos humanos alertan sobre la difícil situación humanitaria que vive el país. La oposición política y la libertad de prensa están suprimidas, la tortura y el soborno son pan del día, no hay elecciones libres y durante más de veinte años el poder ha estado en manos del presidente Ilham Aliyev y sus aliados que mantienen una democracia falsa.

Pero la comunidad internacional tenía que hacer algo. En realidad, era el turno de Europa para la COP29, solo a Rusia le convenía la sede en Bakú. La COP 29 está ahora bajo la presidencia de Mukhtar Babayev, un petrolero, exdirector ejecutivo de la compañía petrolera estatal de Azerbaiyán SOCAR y ahora, Ministro de Ecología y Recursos Naturales.

Desde ya se anuncia un fracaso y se espera que con los países asistentes se logre llegar a algo, aunque domina la incertidumbre, muchas partes quieren mantenerse firmes y esperar hasta el próximo año en Brasil donde a lo mejor asistirán más mandatarios.

Próxima entrega más detalles de esta Cumbre que como todas, más que emitir CO2 emiten retórica.

 

Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

Cabre018@planet.nl

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