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LA CULTURA NARIÑENSE ESTÁ DE LUTO

Un adiós al maestro de la pluma y la palabra

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Por:

Pablo Emilio Obando A.

 

Pablo Emilio Obando A.

 

Profunda consternación ha causado en el departamento de Nariño el anuncio de la muerte del periodista y hombre de cultura MIGUEL GARZÓN ARTEAGA.

Su familia expresa su partida con sentidas palabras que recogen el sentir de los diferentes cultores del arte y la cultura en nuestro departamento: “Con profunda tristeza lamento comunicar el fallecimiento de Don Miguel Garzón Arteaga, ocurrido en la madrugada de hoy en la ciudad de Pasto. Nuestra familia, Ipiales y la cultura de Nariño están de luto, muere un ser humano excepcional, fundador de la Casa de la Cultura de Ipiales a la que jamás abandonó a pesar de no vivir en esta ciudad, dedicó su vida entera a impulsar el periodismo, el arte y cultura de Ipiales y del departamento. Nos queda su legado y sus enseñanzas. Acompañamos a su señora esposa Glorita Guerrero, a sus hijos Gloria Ximena y Miguel Mauricio. Descanse en paz tío querido”.

Quienes conocimos a don Miguel, como cariñosa y respetuosamente le llamábamos, podemos afirmar que fue un gran caballero y un amigo excepcional. Como director de la REVISTA CULTURAL RETO de DIARIO DEL SUR impulsó durante dos décadas las nuevas figuras de la cultura regional. Pintores, músicos, artesanos, literatos, poetas, novelistas, cuentistas y gestores culturales, encontraron siempre el apoyo para difundir y promocionar sus creaciones.

Hombre de gran cultura, generoso y noble con el arte y la cultura. Nuestro departamento le debe un digno reconocimiento a su memoria y sus valiosos e invaluables aportes. Se espera por parte de las autoridades departamentales una publicación póstuma de sus principales inquietudes periodísticas y culturales que permitan conservar su recuerdo entre las nuevas generaciones.

Pocos hombres de la talla de don MIGUEL GARZÓN ARTEAGA, que supo como ninguno descubrir talentos y proyectar su nombre a nivel regional. Son muchos los nombres que se forjaron gracias a su constante y tesonero esfuerzo por dar a conocer las iniciativas de índole artística y cultural.

 

 

Su presencia y liderazgo en REVISTA CULTURAL RETO dejó una huella indeleble en todos aquellos que fueron acogidos en sus páginas y letras. Lector infatigable, gran amigo, buen conversador y la representación justa de la sabiduría.

A don Miguel lo conocí en las oficinas de DIARIO DEL SUR cuando tímidamente le llevé a su consideración unas impertinencias literarias que buscaban la oportunidad de ser conocidas. Generosamente las vi publicadas en la edición dominical acompañadas de unas bellas ilustraciones que conservo como una verdadera joya y en profundo testimonio de aprecio y amistad. Ese fue el detonante que me inició en el campo de las letras y la cultura.

Posteriormente me daría unas charlas que se constituyeron en todo un manual de aproximación literaria. Sé que lo mismo hizo con muchas figuras que hoy se consagran en las artes, las letras y la cultura.

El poeta y hombre de letras Julio Cesar Chamorro Rosero despide con estas palabras a su gran amigo y compañero de batallas y luchas culturales:

LA PARÁBOLA DE MIGUEL GARZÓN ARTEAGA

“Hombre sencillo, de fácil trato y con la gentileza a flor de piel. Apasionado por las causas nobles de Ipiales y el país, insomne defensor de los derechos humanos y aguerrido defensor de las causas populares. Visionario gestor de cuya mano transitamos el arduo sendero de la fundación de la Casa de la Cultura de Ipiales que desde su inicio se constituyó en paradigma y norte de miles de artistas, poetas, escritores e historiadores.
La parábola de Miguel, quien esta mañana alzó vuelo hacia la eternidad, siempre estuvo alentada por su espíritu rebelde alejado de las prebendas y despojado de la vindicta y la mentira, porque siempre anheló la construcción de una ciudadanía pujante a través de las manifestaciones culturales.
Fuera de su amistad sin cortapisas fui bendecido por sus consejos alentadores, por su sabiduría, por su imagen arrolladora que jamás dirigió a otro horizonte que no fuera el del crecimiento social y humano de sus coterráneos.
Con las lágrimas pendientes de mis ojos por su irreparable pérdida saludo con mi abrazo solidario a su esposa Glorita y a sus hijos Gloria Ximena Garzón y Miguel Mauricio, que tendrán como inmensa bandera libre al viento el legado inmenso de mi padrino Miguel Garzón Arteaga como fuente de realizaciones y esperanzas.
Paz en su tumba querido padrino de mis creaciones literarias”.

Despedimos a don MIGUELITO con profundo y sincero agradecimiento por su generosidad con una generación que encontró en él a ese mecenas que impulsó su deseo de hacer cultura.

2 Comentarios
  1. Lamentable noticia el fallecimiento de don Miguel Garzón Arteaga a quien tuve la maravillosa oportunidad de conocer y tratar cuando fungía como Director de la revista cultural Reto (hoy de manera incomprensible cancelada) que se publicaba hace unos años los domingos como separata de la edición del Diario del Sur.
    Como lo mencionan y describen quienes expresan además sus sentimientos de pesar y condolencias a su esposa e hijos en estas páginas, que también les hago llegar de corazón, don Miguel fue un hombre íntegro, entregado a esa faena poco reconocida no sólo de la gestión cultural, sino que cabe endilgarle el calificativo de los hombres del Renacimiento que protegieron y apoyaron la cultura y el arte en general, fue pues todo un MECENAS aquí en este suelo enclavado en el extremo suroccidental del suelo patrio… No me queda más que manifestar una inmensa gratitud y un reconocimiento perenne a la memoria de Don Miguel Garzón Arteaga ¡Paz en su tumba!

  2. Mireya Cisneros Estupiñán dice

    Cómo no recordar a don Miguelito a quien conocí en el año 1983, cuando siendo estudiante en el Colegio Sucre me dio la oportunidad de redactar algunas noticias y leer los “ángulos de prensa” en Radio Ipiales de la cual era su director. Luego, en Pasto, ya como estudiante de la Universidad de Nariño, lo visitaba en su oficina del Diario del Sur para recibir sus orientaciones. A don Miguelito le debo gran parte de lo que soy. Mis sentidas condolencias a su familia, amigos y allegados. ¡Paz en su tumba!

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