LA DISCAPACIDAD Y LA EDUCACIÓN

VISIÓN DE MUJER

0 53

Por:

Elsy Melo Maya

 

Elsy Melo Maya

 

 

“El Ministerio de Educación Nacional, emitió el decreto 1421 del 2017,  el cual reglamenta la atención pedagógica a estudiantes en condición de discapacidad en el marco de la educación inclusiva, en concordancia con la ley 1618 de 2013, según la cual el Estado debe asegurar el ejercicio efectivo de los derechos de las personas en condiciones de discapacidad, en cuanto al acceso, permanencia y egreso de las instituciones educativas, promoviendo  todo tipo de acciones que generen la mitigación de barreras y conductas discriminatorias.

Según la  OMS, en el mundo cerca del 10% de la población tiene alguna condición de discapacidad; en Colombia, se estima una población aproximada total para el año 2022  de 51 millones de habitantes. Atendiendo el pronunciamiento de la OMS, diríamos que 5´100.000 personas vecinas de nuestra región, tienen discapacidad. En ese tenor, los entes administrativos de educación deberán bajo la normatividad legal vigente, diseñar y ejecutar la Estrategia de Atención Pedagógica a Estudiantes con discapacidad en el marco de la Educación Inclusiva, misma que tendrá por objeto ser garante del derecho superior que le asiste a esta comunidad, de escolarizarse bajo principios de igualdad y no discriminación, reconociendo la diversidad propia que presenta Colombia en sus diferentes regiones.

 

 

Se establece entonces la obligación legal de pensar la Estrategia de Atención Pedagógica a estudiantes con discapacidad, desde las características propias de cada territorio; hacer la contratación de docentes de apoyo -temporales- profesionales en pedagogía, psicología con experticia y formación en Educación Inclusiva, quienes harán el acompañamiento a las Instituciones educativas, en la caracterización de estudiantes en condición de discapacidad, aplicando la valoración pedagógica que permita reconocer en un trabajo articulado con docentes de aula, docentes orientadores y familias, las barreras que los estudiantes manifiesten a partir sus historias académicas, de salud, acercamiento psicosocial y por supuesto pedagógico.

¿Qué tan inclusivos somos?

Es la pregunta final con la que cerramos este escrito. La escuela, cualquiera sea el modelo pedagógico, debe virar a la educación incluyente, no solo reconociendo las condiciones de discapacidad existente entre la población, sino pensando también en la diversidad como característica de nuestra región, en la que niños, niñas y adolescentes, son precedidos por una historia, esos currículos ocultos responsables de sus capacidades y ritmos de aprendizaje. Es el momento, aquí y ahora… Ser promotores-efectivos del ejercicio de derechos de todos y todas.

Por un modelo de educación Incluyente, ¡adelante!” (Docente Esapista Yovany Delgado).

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.