LA CÁRCEL MÁS INFERNAL QUE SE HA CREADO JAMÁS EN COLOMBIA
Nadie puede calcular cuántos hombres murieron en Araracuara, pero fueron cientos.

Por:
Iván Gallo *

Cuando Julio César Arana del Águila puso su empresa del caucho en la Chorrera, cerca de cincuenta mil indígenas huitotos y andoques fueron exterminados. Los hombres al servicio del político y empresario peruano, que hizo una fortuna explotando caucho, mataban el tedio de la selva descuartizando a machetazos a los indígenas. Las sometían a las más violentas torturas. A familias enteras las metían en pozos llenos de pirañas y allí gozaban, entre trago y trago, viendo como los peces se las comían vivas. Muchos de estos indígenas huyeron de la Chorrera y se asentaron en Araracuara, un lugar ubicado entre el Caquetá y el Amazonas, alejada de los blancos y de sus crueldades. Allí creían que estaban a salvo y lo estuvieron hasta 1938. Ese año el presidente Eduardo Santos ordenó la instalación en ese lugar de una cárcel. Se construyeron nueve campamentos a donde llegaron 560 presos y 200 guardianes.

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