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IPIALES Y LA PROVINCIA DE OBANDO EN LA INDEPENDENCIA DE CUBA

En julio de 1897, el periodista y diplomático cubano Rafael M. Merchán, publica en Bogotá, Imprenta de La Luz, un texto en donde informa los auxilios que ha recibido de colombianos para “Auxilio de los enfermos y heridos del Ejército Libertador Cubano”, titulado “Colombia y Cuba”.

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Por:

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

J. Mauricio Chaves-Bustos

 

Ipiales, y en general la otrora provincia de Obando, se han caracterizado por su espíritu liberal y abierto a los movimientos mundiales que procuran las libertades y favorecen las luchas sociales cimentadas en la democracia y la independencia; quizá su posición de frontera con el Ecuador, así como el paso obligado de migrantes de muchas naciones que van y vienen del norte y del sur, permiten reconocer en el otro la humanidad que los asiste. Tal vez por ser un territorio de frontera, las montañas no nos son un límite impuesto; al contrario de otros lugares de la comarca, éstas son una invitación a explorar el mundo para reconocernos hijos de todo el orbe.

Se recuerda que la guerra de independencia cubana tuvo tres procesos: la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la Guerra Chiquita (1879) y la Guerra Final (1895-1898). En las dos primeras, los cubanos lograron que España hiciera algunas concesiones, entre otras declarar abolida la esclavitud, sin embargo no lograron la independencia de España; por ello mantuvieron su proceso con el apoyo extranjero, figuras como Martí y Maceo son claves en todo este contexto. Finalmente, los Estados Unidos, que siempre había puesto los ojos en Cuba como un enclave muy importante en el Caribe, ingresan abiertamente en la guerra en 1898, con ocasión de la explosión del acorazado Maine, que dejó 266 muertos, logrando de esta manera imponer sus designios en la isla hasta 1902, después de firmar la Enmienda Platt, que reconocía el dominio estadounidense en la isla, para ser finalmente derogada esta enmienda en 1932.

Colombia participó activamente en el proceso de independencia de Cuba, con hechos tan importantes como la Expedición Hornet en 1871, en donde al menos 60 colombianos, la mayoría de ellos caucanos, desembarcaron para apoyar la causa; entre estos estaba el payanés José Rogelio Castillo Zúñiga, quien luego alcanzaría el grado de General. Se recordará que para entonces Nariño pertenecía al Estado Soberano del Cauca.

En julio de 1897, el periodista y diplomático cubano Rafael M. Merchán, publica en Bogotá, Imprenta de La Luz, un texto en donde informa los auxilios que ha recibido de colombianos para “Auxilio de los enfermos y heridos del Ejército Libertador Cubano”, titulado “Colombia y Cuba”. Ahí se anota que en 1895 se inició dicha suscripción, apoyados por los ciudadanos bogotanos Miguel Samper y Julio Mallarino, y se transcribe meticulosamente los nombres y el monto del donativo realizado por ciudad.

Es así como ciudadanos de la provincia de Obando colaboran económicamente en la guerra de independencia de Cuba, siendo el único territorio del actual departamento de Nariño que se unió a tal propósito, junto con otras ciudades y localidades colombianas en donde existía un fervoroso empeño para que la isla lograra la independencia de la península, hasta el punto de que en muchas localidades se crearon Clubes Maceo, cuyo propósito era recoger fondos para la causa, hacían proselitismo y generaban entusiasmo para apoyar de todas las formas posibles la independencia cubana. Los nombres de los generales Avelino Rosas Córdoba y José Rogelio Castillo Zúñiga, están íntimamente ligados a este proceso.

 

General José Rogelio Castillo Zúñiga

 

Merchán, anota los nombres de la Provincia de Obando que hicieron sus aportes, y que para hacer memoria de su generosidad se transcriben en esta nota: “De la provincia de Obando. Remitido por el señor José A. Llorente: Señores: Coronel José Francisco Vela, Doctor José A. Llorente, Doctor Avelino Vela, Doctor Erasmo del Valle, Doctor Clelio León, Doctor Nectario León, Evangelista León, Manuel Vela B., Euclides del Valle, Francisco José Vela, Marcos Benavides, Heliodoro Paredes, Julio C. Vela, César T. Vela, Julio Sánchez, Leonidas Polo D., Bautista Bravo, Clodomiro Caldas, Federico Martínez D., Mario Caldas, Arquímedes G. Caldas., Fernando Montenegro A., Ramón Herrera, Alcides Checa, Luis Montenegro, Joaquín Chaves Chacón, Medardo Chaves E., Rafael Herrera, Álvaro Chaves E., Patrocinio Bustos, Ulpiano La Rota, Célimo Peña, Dositeo Mora y R., Amador Burgos, Francisco del Castillo, José María Ramírez, Pedro C. Guerrero, Zoilo Enríquez, Ruperto Chaves, Ángel Arciniegas, Manuel Delgado, Tobías F. Montenegro, Gabriel Córdoba, Hermelindo Rosero, Belisario Ibáñez G., Teodomiro Rueda, Manuel Antonio Narváez, Plinio C. Herrera, Adolfo Caicedo, Federico Rueda, Laercio Portilla, Miseno Llorente, Simón Rodríguez, Segundo E. Mendoza, Nicostrato Vallejos, Sergio Montenegro, Espiridión Erazo, Antonio Erazo, Medardo Revelo, Felipe Villarreal, Félix Mejía M., Joaquín Mejía M., Daniel Mejía M., Manuel Llopis (español), Eduardo Castro, David Rueda, Manuel Mendoza, Juan Lara, Carlos Coral, Cenón Vallejos,  Simón Figueroa, Rubén I. del Castillo”. La suma total recogida en la provincia de Obando fue de $176.70.

En la siguiente tabla se puede apreciar los diferentes aportes hechos en varias ciudades del país, destacando el aporte de la provincia de Obando:

 

Aportes de personas de la exprovincia de Obando para la independencia de Cuba

 

A través del libro en mención, Merchán agradece el apoyo constante y desinteresado del pueblo de Colombia a la causa de la libertad cubana de España, y finaliza el documento, firmado en julio de 1897, de la siguiente manera: “Los hijos de aquel suelo que en ti disfrutamos cariñosa hospitalidad, te damos gracias con emoción, en nuestro nombre, en el de los soldados que reciben en el lecho de agonía los socorros de tu munificencia, en el de los que han caído combatiendo por la más dulce de las esperanzas, en el de las legiones que sobreviven y siguen luchando con fe y heroísmo, imitando tus virtudes y tu ejemplo, y contestando con orgullo a todas las torpes seducciones del aterrado explotador: ¡Libertad, Libertad, Libertad!”, noble gesto el de nuestros ancestros obandeños, al lado de la justicia y de la libertad.

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