GLORIA GAITAN TENÍA TODA LA RAZÓN

Ahora, cuando las dianas de los años tocan la retirada, Gloria ha obtenido un resonante triunfo jurídico de manos del Consejo de Estado

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Por:

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Gloria Gaitán, la única hija del asesinado caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, ha librado a lo largo de su ya prolongada existencia muchísimas batallas. Casi todas las ha perdido. Su temperamento agresivo. Su inteligencia desbordante. Su capacidad de enfrentar las ideas caducas del sistema derechista colombiano con las izquierdosas que ella siempre ha tenido, la han hecho caer en el error de ser calificada como lo que no es y, lo que es peor, a negarle la razón en muchos de sus contundentes planteamientos.

Ahora, cuando las dianas de los años tocan la retirada, Gloria ha obtenido un resonante triunfo jurídico de manos del Consejo de Estado. Pero como darle la razón jurídica no es suficiente para que quienes la han detestado y, sobre todo menospreciado, por fin la entiendan, su estrepitosa victoria la quieren minimizar con el arma de todas las oligarquías: con el silencio.

Luego de más de 10 años de litigio, el alto tribunal de lo administrativo le ha dado la razón reconociendo que fue una campaña feroz, orquestada desde el estado colombiano, la que deformó su verdad para hacerla aparecer como abusiva cuando era en realidad una perseguida. Fueron el Ministerio de Educación y la Universidad Nacional quienes la acusaron públicamente de manejar mal la casa histórica en Teusaquillo, donde ella vivió con sus padres, cuando fueron esos entes quienes le negaron los auxilios decretados por las leyes para la Casa Museo con tal de hacerla quedar mal. Y como finalmente la vilipendiaron prohibiéndole ingresar en cualquier momento a esa casa reliquia, su casa, el Consejo de Estado acaba de condenar a los dos inmaculados aparatajes estatales a pagar una pingüe suma a ella y a sus hijas, pero de todas maneras los ha condenado públicamente.

Fueron 48 procesos abiertos por los esbirros del régimen que no le perdonaron ni a Gaitán su lucha bravía por la verdadera equidad social, ni a Gloria, su hija, que hubiese pretendido continuar las ideas del asesinado caudillo. Ella tal vez exageró divinizando el recuerdo de su padre y tratando de ajustar la mal contada historia nacional a lo que ella cree que ha sido la verdadera evolución de este país. Pero defendió el gaitanismo con arrojo, abofeteó verbalmente a los del Golfo por haberse pretendido bautizar gaitanistas para traficar con drogas y ahí está, al final de su vida, contemplando la victoria de su verdad y volviendo quizás entre vítores y aplausos a la casa que siempre fue suya, la casa donde durmió por última vez Jorge Eliécer Gaitán, la noche del 8 de abril de 1948.

 

Muchas gracias

El Porce, noviembre 10 de 2021

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