EN CIEN AÑOS DE SOLEDAD GABO NO ESCRIBIÓ UNA SOLA MENTIRA: ESTAS SON LAS PRUEBAS
Gabo odiaba a Walt Disney y sus fantasías. Amaba la imaginación pero detestaba las historias que no tenían asidero en la realidad.
Por:
Redacción Pares

Gabo odiaba a Walt Disney y sus fantasías. Amaba la imaginación pero detestaba las historias que no tenían asidero en la realidad. Por eso todo lo que leemos en Cien años de soledad no se soporta en la magia sino en la más cruda realidad. Desde la primera frase, una de las más recordadas de la literatura escrita en español, todo es verdad. A los cinco años gabito le dijo a su abuelo Nicolás Ricardo Márquez Mejía que quería conocer el hielo. El viejo general lo llevó a una de las bodegas que quedaban de la compañía bananera, la abrió una nevara donde guardaban los pargos y pudo ver algo que describiría de esta manera tan hermosa en su novela cumbre “Dentro sólo había un enorme bloque transparente, con infinitas agujas internas en las cuales se despedazaba en estrellas de colores la claridad del crepúsculo”. Su abuelo mató a un hombre también cuando era jóven por honor como le sucedió a José Arcadio Buendía con Prudencio Aguilar. Sin embargo Aureliano Buendía no está basado en Nicolás Marquez sino en el general Uribe Uribe, óseo, elegante como un cuchillo, héroe de la Guerra de los Mil días.
Otro de sus amigos, Plinio Apuleyo Mendoza, en su mítica entrevista El olor de la guayaba, duda de que todos los elementos que aparecen en Cien años de soledad sean verdad. “Lo de Remedios la bella es imposible” le dice Plinio a lo que Gabo responde “Conocí en Sucre a una quinceañera que se escapó con su novio. Ante la vergüenza pública su mamá le decía a los conocidos que la muchacha se había ido al cielo en cuerpo y alma”. Incluso un personaje tan improbable como Mauricio Babilonia está basado en alguien real: cuando Gabo tenía 7 años y aún vivía en la vieja casa de Aracataca iba cada tanto un electricista que se subía al poste de la luz. Todavía recuerda a su abuela sacando a escobazos las mariposas que ese hombre atraía.
Independientemente de los resultados estéticos es una suerte que Netflix convierta en miniserie la novela más importante que se ha escrito en Colombia. Eso hará que se revisite y que muchos jóvenes la conozcan. Gabo está más vivo que nunca. Por eso para nosotros es un placer anunciar que la fundación Pares estableció una alianza con la fundación Gabo para desarrollar “Misión Aracataca”. En próximas publicaciones iremos contando de qué se trata. Por ahora, aprovechemos las vacaciones de diciembre para regresar, siempre, a Macondo.

