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EL VERDADERO BELÉN APAGA SUS LUCES ESTA NAVIDAD

Pesebre de Escombros: La Realidad de la Navidad en Belén

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Por:

Luis Fidel Cabrera A

Luis Fidel Cabrera

Esta Navidad, las luces de Belén no brillan. En la Tierra Santa, cuna de Jesús, no hay lugar para celebraciones. Los residentes están de luto por la tragedia en Gaza, sumidos en una tristeza que contrasta con el fulgor de los belenes iluminados en otras partes del mundo.

Mientras el mundo occidental celebra la Navidad con lujo, banquetes y festividades, en Belén, en la Cisjordania ocupada, la realidad es muy distinta. Esta ciudad, cuyo sustento depende en gran medida del turismo, ve sus calles apagadas y sus corazones afligidos.

En un programa de televisión neerlandés, la periodista Sacha Kester conversa con Ramsey Joha, quien la guía por la pequeña ciudad de Belén. “Hasta hace poco, esta terraza estaba siempre llena de vida”, recuerda Joha con nostalgia. El bullicio de los coches buscando estacionamiento, el ir y venir de miles de turistas descendiendo de autobuses, y los comerciantes que con entusiasmo intentaban atraer a los visitantes eran el alma del centro de la ciudad.

Joha, propietario de un restaurante con una amplia terraza frente a lo que podría llamarse “la Plaza del Pesebre”, describe cómo cada año un imponente árbol de Navidad adornaba el lugar. Los turistas formaban largas filas, a veces de hasta dos horas, para entrar a la Iglesia de la Natividad, construida en el lugar donde se cree que nació Jesucristo.

“Las calles a nuestro alrededor solían rebosar de vida”, relata. “En los callejones y las escaleras de piedra blanca, la gente abarrotaba las tiendas. Villancicos en múltiples idiomas resonaban en el aire, y las luces navideñas hacían de las noches de Belén algo mágico”.

Pero esa magia ahora se ha desvanecido. Joha cierra los ojos, y las lágrimas caen. “Hoy, Belén está a oscuras”, dice con tristeza. “La ciudad está vacía, y sus habitantes, destrozados”.

 

La iglesia de la Natividad en Belén en penumbras por la guerra en Palestina. (Photo by AHMAD GHARABLI / AFP)

Belén: Una Navidad en Silencio

 

Luces apagadas, tiendas y restaurantes cerrados, un silencio absoluto. Este año, las celebraciones navideñas se han extinguido en Tierra Santa, donde los residentes lloran la devastadora guerra en Gaza, que ya ha cobrado casi 50.000 vidas.

Belén, situada en la Cisjordania ocupada, es hogar de palestinos, tanto cristianos como musulmanes. La mayoría depende del turismo para subsistir, y diciembre, especialmente entre Nochebuena y Nochevieja, solía ser la temporada más próspera. Normalmente, la ciudad brillaba con procesiones, villancicos y la misa de medianoche en la Iglesia de Santa Catalina, para la cual las plazas se agotaban meses antes. Este año, sin embargo, ni siquiera se implementó un sistema de reservas.

Alrededor de la plaza central, las tiendas permanecen cerradas, sus luces apagadas y persianas bajadas. El Hotel Al-Sultan, visible a través de su fachada de cristal, presenta una escena desoladora: sillas apiladas boca abajo sobre las mesas y una capa de polvo cubriendo el suelo de piedra.

El restaurante Joha’s St. George tampoco ha escapado a esta realidad. Ramsey Joha, su dueño, comenta con resignación: “Desde el ataque de Hamás el 7 de octubre del año pasado, casi ningún turista ha venido a Belén”. A pesar de ello, cada día abre las puertas de su restaurante vacío, permitiendo que un poco de aire fresco recorra el espacio donde antes reinaba la vida

 

“Mucho sufrimiento”: La sombra de la guerra sobre Belén

 

Ramsey Joha reflexiona sobre la difícil situación de Belén con un suspiro pesado. “Es duro”, dice. Muchos residentes tienen familiares o amigos en Gaza, y otros se sienten profundamente conectados con ellos como palestinos. “Toda esa muerte, todo ese sufrimiento pesa sobre los hombros de nuestros vecinos”, explica. Pero el dolor no es solo emocional; también es económico.

“Casi todos aquí dependen del turismo. Tenemos restaurantes, hoteles, tiendas o trabajamos como guías turísticos, pero no tenemos clientes”, dice Joha, sacudiendo la cabeza con tristeza. “Ya no hay nada aquí”.

El impacto es devastador. Cada vez más habitantes de Belén optan por apagar las luces de sus hogares por última vez y emigrar. “La gente se está yendo”, comenta Joha. “Si tienen la oportunidad, se mudan al extranjero. Los cristianos, en particular, tienen redes internacionales. Se van a Estados Unidos, Grecia, Chipre o Georgia, buscando comenzar de nuevo”.

Esta emigración no es nueva. Las comunidades cristianas han disminuido en Oriente Medio durante décadas, y Cisjordania no es la excepción. En 1947, antes de la proclamación del Estado de Israel, cuando la región estaba bajo control británico, el 85% de los residentes de Belén eran cristianos. Sin embargo, según el censo más reciente de 2017, de los 215.514 habitantes del municipio, solo 23.000 eran cristianos, apenas el 10%.

 

Pesebre de Escombros: La Realidad de la Navidad en Belén

 

En el documental también se presenta a Munther Isaac, sacerdote de la Iglesia Evangélica Luterana, quien observa que lo que ocurre en Belén es un reflejo de la tragedia que vive la región: los residentes hacen las maletas para siempre tan pronto como tienen la oportunidad. “No hay trabajo, no hay turistas y la opresión por parte de las fuerzas de ocupación israelíes está aumentando”, explica Isaac. Esta última, según él, es la principal razón para que la gente decida irse. “La gente tiene miedo. Los residentes temen que lo que está sucediendo ahora en Gaza nos suceda también a nosotros en Cisjordania”.

En una iglesia a las afueras de la ciudad, Isaac explica tranquilamente que los políticos israelíes de ultraderecha que ahora integran el gobierno tienen claras sus intenciones para la región. “Quieren anexarla. Y en Gaza vemos cómo reacciona el mundo cuando Israel intenta lograr su objetivo con violencia. Entonces, sí, la gente aquí tiene miedo de ser los próximos muertos”.

Para representar el dolor de su pueblo, Isaac tomó una decisión simbólica el año pasado. En lugar de montar un belén tradicional en su iglesia, colocó un pesebre entre los escombros, con el Niño Jesús en su interior. “Así es la Navidad en el lugar de nacimiento de Jesús”, dice. “Con casas bombardeadas y niños sacados de debajo de los escombros”. Este año, el pesebre de escombros se repite. “Este acto ha recibido mucha atención internacional, pero lamentablemente la situación sigue siendo la misma un año después”, lamenta Isaac.

 

Abandonados: La Soledad de los Cristianos Palestinos

 

El padre Isaac Munther, pronuncia un discurso en la tierra de Jesús, en acto solemne de las tradicionales celebraciones navideñas. “No podemos celebrar la Navidad en las actuales circunstancias, bajo la guerra genocida que esta sucediendo en Gaza”, dijo el sacerdote en una ciudad que este año no ha encendido sus luces por Navidad.

 

El sacerdote palestino Munther Isaac no oculta su frustración hacia los cristianos del mundo occidental, quienes, a pesar de las circunstancias, continúan apoyando firmemente a Israel. Esta alianza, que lleva años forjándose, tiene profundas raíces ideológicas. En el pasado, Israel veía con recelo a los cristianos evangélicos, pero el Primer Ministro Benjamín Netanyahu supo identificar su potencial estratégico.

“Creen que la Segunda Venida del Mesías se acelerará si el pueblo judío regresa a la tierra bíblica”, explica Isaac. Por eso, mientras gran parte del mundo ha condenado las políticas de ocupación y asentamiento —incluso antes de la guerra en Gaza—, los cristianos evangélicos las han alentado fervientemente.

“Se hacen los de la vista gorda cuando los cristianos palestinos son pisoteados”, dice Isaac con amargura. “Jesús nació aquí, en esta ciudad. La Biblia fue escrita aquí, en esta región. Pero los cristianos occidentales no parecen tomar en serio a sus correligionarios árabes”.

La decepción de Isaac no se limita a los cristianos evangélicos estadounidenses. Señala también a los partidos políticos cristianos progresistas europeos. Sentado en una iglesia donde los vitrales representan a un Jesús de cabello rubio, Isaac cuestiona su postura: “Dicen que defienden a los oprimidos y luchan por un mundo justo, pero no quieren escuchar una palabra negativa sobre Israel. Nos han decepcionado”.

Para los cristianos palestinos, esta desconexión no es solo política, sino profundamente personal. En una región marcada por el sufrimiento, se sienten abandonados por quienes deberían ser sus aliados naturales.

 

Belén sin Cristianos: La Desaparición de una Ciudad

 

En una calle lateral vacía, justo al lado de la Iglesia de la Natividad, Rony Tabash espera frente a su tienda a los clientes que no llegan. Los mundialmente conocidos recuerdos de Belén —belenes tallados en madera de olivo, imágenes de María en nácar e iconos pintados a mano— ahora sólo acumulan polvo.

“¿Cuántos clientes has tenido este mes?”, le pregunta la periodista. Tabash, con una sonrisa triste, responde: “¿Quieres una respuesta honesta? Dos. Y sólo uno de ellos compró algo”.

A pesar de la desolación, Tabash se niega a cerrar las puertas de su tienda. “Mi abuelo la abrió en 1920. No puedo ser yo quien la cierre ahora”, dice con un suspiro. “Duele demasiado. Estamos tan orgullosos de vivir y trabajar en este lugar. Pero necesitamos paz”.

Entiende por qué cada vez más personas abandonan Belén. “¿Qué tipo de vida tiene realmente la gente aquí?”, se pregunta. “Pero esa emigración cambiará por completo el carácter de la ciudad”, suspira. “Los cristianos son las piedras sobre las que se construyó esta ciudad. ¡Cristo mismo nació aquí! ¿Te imaginas? ¿Belén sin cristianos?”

Cada mañana, Tabash lleva a su padre a la tienda y, juntos, rezan por una vida normal. “Pero sin peregrinos, esta ciudad morirá”, dice con tristeza. “Las luces se apagan poco a poco en el verdadero Belén”.

Es comprensible que, al ver el sufrimiento de los pueblos como el palestino, especialmente en tiempos de Navidad, surjan sentimientos de dolor y reflexión. La Navidad, en medio del sufrimiento, puede ser un tiempo para reafirmar los valores fundamentales de la humanidad: la compasión, la solidaridad y la esperanza. Aunque no podemos cambiar el curso de los eventos por nosotros mismos, nuestras pequeñas acciones y decisiones pueden tener un impacto en quienes nos rodean y contribuir a un mundo más justo y pacífico. Solidaridad con el pueblo palestino.

A todos nuestros lectores les deseamos una Feliz Navidad llena de paz, amor y esperanza. Que el espíritu de la temporada los acompañe siempre en el nuevo año 2025!

 

* Biólogo Ambiental, Periodista de Ciencia

cabre 018@planet.nl

 

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